El estafador que se obsesionó con ser el rey del ping pong: la historia del verdadero Marty Supreme

Ver a Marty Reisman jugar al ping pong en un video de Youtube es como ver a Gene Kelly bailar en Cantando bajo la lluvia. Divierte observar cómo su revés, cuando es decisivo, casi siempre deriva en un giro de cuerpo similar al que suele hacer el actor en sus escenas.

Es tan gracioso como implacable. No cualquiera puede sostener un paso de comedia con ese nivel deportivo. ¿Qué fue primero, el humor o el deporte profesional? La respuesta se inclina hacia el lado de lo segundo.

Actualmente hay en cartelera una película basada libremente en sus memorias: Marty Supreme. La protagoniza Timothée Chalamet y está nominada a nueve Oscars. Es una de las sensaciones de la temporada. Todo el mundo habla de ella en redes.

Josh Safdie, su director y coguionista, se interesó por la historia gracias a que su esposa le regaló el libro “The Money Player: The Confessions of America ‘s Greatest Table Tennis Champion and Hustler”, que compró en una tienda de segunda mano. Eran unas memorias publicadas en 1974 del campeón de ping pong estadounidense Martin Reisman.

Se cae de maduro que Chalamet representa a Reisman: su personaje se llama Marty Mauser, es neoyorquino, luce muy parecido a él y vive en la misma época.

Safdie dejó claro que la suya no es una película biográfica: la idea del personaje surge del Marty real, sí, y muchas cosas entre ambos Marties -como ya vimos- son parecidas, pero hay un mundo alrededor del ficticio que proviene exclusivamente de su cabeza y la de su coguionista, Ronald Bronstein.

Desgranemos, entonces, algunos highlights de la vida de Marty Reisman para saber en qué se parece a Marty Mauser, el de Chalamet. El supremo.

Los primeros años de los Marties

A los nueve años, Marty Reisman empezó a practicar tenis de mesa después de sufrir una crisis nerviosa. A los trece ya era campeón juvenil. De adolescente empezó a capitalizar su talento no en torneos, sino en estafas. Después sí, en torneos. Hasta ganó uno a los 67.

Nació en 1930. Creció en el Lower East Side de Manhattan. Su mamá era una inmigrante rusa y su papá, un taxista, corredor de apuestas y jugador.

Marty Reisman en su juventud. Foto: THNKR

Diez años más tarde, cuando sus padres se separaron, él se fue a vivir con su madre a un complejo de departamentos que tenía una mesa de ping pong comunitaria. En ese lugar tuvo su primer encuentro con el rectángulo de madera.

Valiéndose de su talento para el ping pong, un día hizo su primera apuesta. Tenía 12 años. La perdió, pero la experiencia lo cautivó. Lo dejó con un buen gustito.

Tal como el Marty de la película, en sus años mozos frecuentaba el Broadway Table Tennis Club neoyorquino donde convergieron los mejores jugadores de ping pong del país. Estafaba a sus rivales sometiéndolos a dos juegos: el primero lo perdía a propósito, luego incitaba a su oponente a redoblar la apuesta y en el segundo partido jugaba de verdad.

Marty Supreme grafica esta situación en la secuencia en la que Marty engaña a un jugador amateur del club, un matoncito, y después tiene que huir en auto para que no lo linchen.

La escena del bar de ping pong.

Reisman jugaba ping pong diez horas al día. No iba a la escuela. Prefería dormir con su padre porque a este no le importaba su errático comportamiento (su madre, en cambio, sí se preocupaba. En la película es representada por Fran Drescher; el padre no aparece). En fin, estaba todo el día en el Broadway.

En los primeros años de la década del cincuenta, Marty consiguió trabajo como colaborador de los Globetrotters. Se dedicó a ello tres temporadas consecutivas (reemplazó a un amigo muerto).

Junto a un colega recorrió el mundo protagonizando un sketch cómico antes o en el descanso de los partidos de los basquetbolistas acróbatas. Jugaban con lo que tenía a mano: sartenes, zapatillas, tableros de ajedrez.

En Marty Supreme, el protagonista comparte los shows con Bela Kletzki, el personaje interpretado por el actor húngaro Géza Röhrig. En la vida real, en cambio, fue su amigo Doug Cartland quien lo acompañó.

El personaje de Bela surge en realidad de un jugador polaco al que Marty le tenía mucho cariño, Alex Ehrlich.

La escena de la miel

Es imposible sacarse de la cabeza la escena de la miel después de ver Marty Supreme.

Narra la historia de cómo Bela, que fue obligado por los nazis a desactivar bombas en un campo de concentración, se embadurna de miel para dejarse lamer por sus compañeros y, así, alimentarlos.

En la vida real, Ehrlich fue miembro de la Resistencia Francesa y, al igual que Bela, encarcelado en Auschwitz, donde era obligado a desactivar bombas en campos cercanos.

En sus memorias, Marty escribe sobre él: “Se untó la miel por todo el cuerpo. Cuando regresó, los reclusos lamieron la miel de su cuerpo para alimentarse”.

Tiempo después, el polaco se salvaría de la cámara de gas porque un nazi lo reconocería como campeón de ping pong.

Los números de Marty Reisman

La película no llega a mostrar cuántos títulos gana Marty a lo largo de su carrera. Como es una biofragía “no autorizada”, no hay placas finales, nada. Está bien: se queda en la juventud del personaje; no se sabe qué pasa después.

Marty Reisman en la portada de una revista. Foto: THNKR

Pero en un artículo sobre él resulta inevitable destacar que Reisman obtuvo cinco bronces en mundiales y ganó 22 títulos entre 1946 y 2002, entre ellos uno obtenido a los 67. Todo un récord.

Hacer plata

En donde sí hace foco Marty Supreme es en los estrambóticos métodos a los que recurre Marty para poder hacer plata y llegar al Campeonato Mundial en Japón.

Estafa a un mafioso, vende zapatos, traiciona a su familia y a sus amigos, pide dinero prestado y no lo devuelve, engaña a jugadores amateurs, se aprovecha del amor de una actriz veterana, se deja humillar por una magnate de las lapiceras.

El Marty real no cometió tantos delitos, pero sí llegó a vender medias de nylon que compraba a 50 centavos el par a una libra cada una, obteniendo una ganancia del 400%. “Fue un pequeño comienzo para una operación de contrabando personal que crecería mucho más”, reconoce en el libro.

Como el personaje, vendía lapiceras y eludía acreedores, pero sobre todo se dedicaba a contrabandear. Un aspecto que la película no le presta importancia. Reisman recorría el mundo cargando en su ropa kilos de oro o transportaba productos de perfumería y cristalería. Porque “los mejores jugadores eran jugadores, contrabandistas o ambos”.

El campeonato en Japón y rivalidad con Endo

En la trama de Marty Supreme, la aparición del jugador japonés Koto Endo (interpretado por Koto Kawaguchi) es fundamental. Activa en el personaje una obsesión enfermiza por vencerlo después de que este lo barriera en Estados Unidos, su tierra donde era profeta, y se convirtiera en un héroe nacional post Hiroshima y Nagasaki.

Reisman en un anuncio japonés. Foto: THNKR

Cuando se presenta la oportunidad de viajar a Japón para enfrentarse a él en un torneo, Marty no lo duda. Intenta financiar el viaje como sea.

Finalmente, después de una serie de desventuras, el protagonista viaja al país asiático, pero como parte de una movida de prensa del magnate de las lapiceras. No logra clasificar al torneo, aunque sí batirse a duelo final con Endo. Sucede en el evento de prensa, con el magnate en la tribuna. Marty por fin se destraba. Calma su obsesión ganándole por fuera del circuito al japonés.

Ahora bien, en el mundo real, las cosas fueron un poco distintas.

En 1952, Marty Reisman viajó al Campeonato Mundial en Mumbai, India, y en un partido preliminar jugó contra un misterioso japonés que nunca había disputado un torneo a nivel internacional: Hiroji Satoh.

Contra todo pronóstico, Satoh le ganó y dejó a Marty echando humo. “Satoh jugaba como un auténtico aficionado”, dice el estadounidense.

Como Endo, Satoh usaba una raqueta recubierta de gomaespuma que permitía niveles de velocidad y control inalcanzables para la época, distinta a todo lo que se había visto hasta entonces. “Un arma”.

Por más fuerza que hacía, el estadounidense no podía contrarrestar los ataques del japonés y su raqueta supersónica. Satoh, finalmente, ganaría el campeonato.

Tiempo después -y acá sí hay puntos de contacto entre realidad y ficción— Marty y su amigo Doug organizaron una revancha ante Satoh en Osaka. Fue un partido de exhibición que Marty ganó.

La personalidad

¿Marty Reisman era como Marty Mauser? ¿Obsesivo, ansioso, inescrupuloso, a veces de buen corazón, encantador y cruel?

En una nota con The Rolling Stones, Larry Hodges, miembro del Salón de la Fama del Tenis de Mesa, dice que “podría parecer arrogante, pero siempre fue encantador”.

“Si eras amable con él, lo que básicamente significaba tratarlo como a un dios”, cualquiera podía caerle bien a Reisman, reconoce Hodges. “Por otro lado, si veía la oportunidad de ser el centro de atención, y resultaba ser a costa de alguien, no dudaba”.

El verdadero Marty admite que desde que aprendió a jugar ping pong a los doce años sintió que algo le “interesó de verdad”. “Implicaba anatomía, química, física y, si uno tenía imaginación, también astronomía”. El juego me absorbía tanto (…) Llenaba tanto mis días que no tenía tiempo para preocuparme”.

Saque sus propias conclusiones.

Cómo siguió la vida de Marty Reisman

Mientras desarrollaba su carrera, Reisman administraba el Riverside Table Tennis Club al lado de Broadway, un club frecuentado por figuras del ambiente cultural neoyorquino, como Dustin Hoffman, Bobby Fischer o Kurt Vonnegut.

Una de las últimas notas a Marty Reisman.  Foto:THNKR

De adulto se casó con Yoshiko Reisman y juntos tuvieron una hija, Debra.

Con ayuda de un psiquiatra, sorteó problemas de ansiedad debilitantes que podían dejarlo ciego en situaciones de alto estrés. Murió en 2012 a los 82 años, después de vivir una vida de película.

Fuente: www.clarin.com

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