Buenas noticias para China: recupera a los últimos pandas y Japón pierde un negocio de US$ 128 millones al año


China celebra este martes el regreso de sus embajadores más valiosos, los gemelos panda Xiao Xiao y Lei Lei, marcando un triunfo para Beijing en plena tensión geopolítica. Sin embargo, para Japón la noticia es devastadora: por primera vez en más de medio siglo, el país se queda completamente sin osos panda. La partida de los animales no solo desató una ola de llanto en las calles, sino que deja un agujero económico de US$ 128 millones anuales en la industria del turismo.

El fanatismo japonés por los pandas alcanzó niveles de locura este domingo en el zoológico de Ueno. Más de 108.000 personas se inscribieron en un sorteo para obtener uno de los escasos 4.400 lugares disponibles para la despedida. Los afortunados que ganaron el derecho a entrar hicieron filas de hasta cuatro horas solo para ver a los gemelos por una ventana de apenas 60 segundos.

“Me dieron mucha energía y sanación, quería venir a agradecerles”, comentó entre sollozos una visitante tras ver a los osos por última vez. La imagen de miles de personas llorando frente a las jaulas vacías refleja el impacto emocional de una tradición que comenzó en 1972 y que hoy, tras 54 años, llega a su fin de la manera más amarga porque China decidió no renovar el préstamo.

Aunque el retorno de los pandas se presenta formalmente como un trámite de cría, el trasfondo es puramente diplomático. La relación entre Tokio y Beijing se hundió luego de que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, advirtiera que Japón intervendría militarmente ante un eventual ataque de China a Taiwán.

Beijing, que mantiene la propiedad de todos los pandas del mundo y los utiliza como piezas de ajedrez político, decidió no renovar los contratos. Es el fin de la “diplomacia del panda” como gesto de amistad, reemplazada ahora por una frialdad absoluta que deja a Japón sin su mayor símbolo de unión con el continente y con las manos vacías ante las exigencias del gigante asiático.

Más allá del duelo nacional, el impacto en el bolsillo es real y cuantificable. El economista Katsuhiro Miyamoto, de la Universidad de Kansai, estimó que la ausencia de los pandas provocará una pérdida de ingresos de 20.000 millones de yenes anuales, lo que representa unos 128 millones de dólares.

Este descalabro financiero incluye la caída estrepitosa en la venta de tickets del zoológico, pero también el fin de un ecosistema comercial de hoteles, restaurantes y merchandising que giraba en torno a los osos en el barrio de Ueno.

Ante la consulta de si China enviará nuevos ejemplares para paliar la crisis, la respuesta de Beijing fue tajante: “Invitamos a los amigos japoneses a que vengan a verlos a China“.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior