“Simulamos una Guerra Civil y Minnesota es el detonante”: el asesinato de Alex Pretti y las películas que predicen el caos

Presagios: ¿puede un algoritmo o un estudio académico saber cuándo va a estallar una guerra civil? ¿Existe una “alarma de conflictos bélicos”, un ChatGPT que nos alerte sobre una conflagración inminente?
Para la Universidad de Pensilvania, la respuesta es sí. “Simulamos una Guerra Civil en EE. UU. y Minnesota es el detonante exacto”, sentenció Claire Finkelstein -directora del Centro de Ética y Estado de Derecho de la universidad y asesora en seguridad nacional- en una columna para The Guardian. Tras el crimen de Alex Pretti, ocurrido este fin de semana, la advertencia académica se convirtió en un hecho: el estallido ya empezó.
Alex Pretti tenía 37 años y era enfermero. Su muerte es el último capítulo -hasta ahora- de una escalada que empezó el 7 de enero con el asesinato de Renee Nicole Good, también a manos de fuerzas federales.
Alex Pretti (37): el enfermero de cuidados intensivos ejecutado este sábado en Minneapolis. Lo que se ve hoy en Minneapolis -agentes de civil, fusiles de asalto y camuflaje- el cine lo vio antes que nadie.
No es casualidad: el cine norteamericano nació con El nacimiento de una nación, película fundacional y sobre la guerra civil norteamericana que además glorificó al Ku Klux Klan. Si: desde su origen Hollywood filma la fractura del país como obsesión recurrente.
Como un diagnóstico urgente de la fractura política, estas cuatro películas exploran las grietas de un conflicto que muchos temen que ya haya pasado de la pantalla a las calles. Y hasta una de ellas se convirtió en la perturbadora obsesión de Vladimir Putin.
Guerra civil ¿una precuela de lo que está pasando en EE. UU.?
“Mi película favorita”. Esas fueron, casi textuales, las palabras de Vladimir Putin. Según un informe de The Daily Beast, el líder ruso y su círculo íntimo se obsesionaron con el filme de Alex Garland desde su estreno en 2024.
El director de Guerra civil también el guionista de 28 Days Later, otra obra que explora la anomia y el colapso social. Putin, convertido en un fan inesperado, habría visto la película de Garland decenas de veces. Según los rumores obligó a sus allegados a verla como un vaticinio del destino inevitable de los Estados Unidos.
Guerra Civil, con Kirsten Dunst y Wagner Moura, y favorita de Vladimir Putin.El impacto de Guerra civil radica precisamente en esa audacia y crueldad tanto visual como imaginaria. Hay una escena que se siente como un documental en vivo. El actor Jesse Plemons —el mismo de Bugonia y que aquí interpreta a un paramilitar— fusil en mano, pregunta:
—”¿Qué clase de americano sos?”.
Los periodistas, muertos de miedo, intentan apelar a la lógica:
—”Somos periodistas americanos”.
— Trabajamos para Reuters”.
—”Reuters no me suena muy americano… ¿qué clase de americanos son? ¿Centroamericanos? ¿Sudamericanos?”.
“Hong Kong”, responde uno. La respuesta del paramilitar: matarlo.
Es claro: el que no encaja en el molde del “orden federal”, se descarta. El mapa de la fractura que dibujó Garland es de este a oeste y no de sur a norte como la guerra de secesión. Perturbadoramente similar al que patrulla el ICE con cascos y máscaras antigás.
La Purga: cuando el vecino es el enemigo y el Estado te da permiso
Hay un tipo de cine como la hamburguesa rápida: grasosa, efectiva e ideal para devorar y olvidar. La saga de La Purga (2013), dirigida por James DeMonaco, puede pertenecer a esa categoría con sus secuelas irregulares, pero su entrega original todavía guarda un encanto perverso.
Licencia para matar: ‘La Purga’, donde el Estado suspende derechos y el vecino se vuelve el verdugo.Con un Ethan Hawke atrapado en su propia casa blindada, no es común que una película de consumo masivo arranque con el contraste exquisito del “Claro de Luna” de Debussy. Al mismo tiempo, desfilan escenas reales de tiroteos, saqueos y linchamientos captados por cámaras de seguridad. Una estética de la vigilancia que le habría fascinado al cineasta y ensayista alemán Harun Farocki.
Lo que la película plantea es la aterradora premisa de que la guerra civil bien puede empezar con tus amigos y vecinos. En ese universo de ficción, el ‘enemigo’ puede ser una minoría, claro, pero también el que cambió el auto por uno mejor, el que recibió el bono que a vos te negaron o el que tiene la piel un tono más oscura.
Esa cacería organizada, más que una distopía —la palabra, de tan cercana, ya empieza a cansar—, es lo que denuncian hoy en Minnesota. Agentes del ICE y fuerzas federales del DHS bajan de camionetas sin patente, capturan manifestantes sin orden judicial y tiran gases en zonas residenciales. Como en la película, el Estado suspendió los derechos. Pero no sólo por 24 horas…
Días extraños: el George Floyd que el cine filmó hace 30 años
Antes de ganar el Oscar por “cazar a Bin Laden” en Zero Dark Thirty, Kathryn Bigelow ya había filmado el apocalipsis de bolsillo que hoy vemos en las redes sociales. Su película de 1995, “Días extraños” (Strange Days) capturó, tres décadas antes, el cóctel explosivo que hoy incendia Minnesota: racismo, brutalidad policial, tecnología en la vida íntima y una sociedad militarizada al borde del abismo.
Es, esencialmente, el caso George Floyd filmado en el siglo pasado. Pero lo que la hace aterradoramente actual es el uso de la tecnología. En la película, la gente es casi adicta a unos lentes que permiten vivir las experiencias (y las muertes) de otros en primera persona. Como una adicción actual a los vivos de Instagram donde vemos, en loop, cómo la policía abate a alguien en una esquina de Minneapolis.
Violencia que se ejerce y consume. La paranoia política y la ciudad sitiada que muestra podrían espejar a ICE. En el cine de Bigelow (Detroit, la reciente A house of dynamite) el orden público siempre está a un paso de convertirse en tiranía y vigilancia
Déjate de Joker: el manifiesto de la anomia
Fue tal la discusión que generó que terminó con una paternidad doble: la izquierda la reclamó como una crítica feroz al sistema fallido. Para la derecha, un manifiesto involuntario para “incels” y blancos frustrados. En el medio de ese tironeo, el hijo: un Joaquin Phoenix genial que con su Joker le puso cuerpo al descarte social.
El Joker de Phoenix, espejo de Trump, según Michael Moore.Tranquilamente la obra podría haberse llamado algo así como “Cuando el sistema deja de dar respuestas…”. Para el documentalista Michael Moore fue, directamente, una obra maestra: “la película sobre la América que nos dio Trump”, sentenció.
Al final, Todd Phillips, el que filmó la broma de adultos,¿Qué pasó ayer?, terminó contando, muy seriamente, qué va a pasar mañana.
Realidad vs. Ficción: el “Call of Duty” de la vida real
¿Se borró el límite entre la ficción y la calle? El despliegue del ICE —esos cascos tácticos, caras tapadas que dan miedo, camuflaje hi-tech de película— son ya como un set de guerra civil. Sin efectos especiales: es el Call of Duty de la vida real transmitido en 4K desde un iPhone en cualquier esquina de Minneapolis.
Incluso el influencer pro-Trump Tim Pool fue cortante: “Si Trump está intentando detener una guerra civil, está fallando”. El diagnóstico llegó desde altavoces propios.
En Guerra civil hay una escena en la que Lee (Kirsten Dunst) se saca por un momento el chaleco y se prueba un vestido en un negocio que funciona como un refugio. Un instante de normalidad. Como si por un segundo ella, o Norteamérica, intentaran recuperar la vida de antes, cuando el vecino todavía no era una amenaza.
Algunas de estas películas tienen décadas; otras son de ayer. Solo queda esperar que la alarma que hoy suena en Minneapolis no sea el tráiler de un conflicto a gran escala. Una secuela en la vida real que, esta vez, no tenga créditos finales para salvarnos.
Fuente: www.clarin.com



