En Japón, los trenes se retrasan en promedio 96 segundos: el método “poka-yoke” lo explica


Los trenes en Japón son mundialmente admirados por su precisión milimétrica. Mientras que en otras regiones del mundo un retraso de pocos minutos se considera aceptable, en el país nipón la medida del éxito está en los segundos.
Un informe reciente destaca que el retraso promedio de los convoyes es de apenas 96 segundos, una cifra que incluye eventos externos inevitables como desastres naturales o accidentes.
El pilar que sostiene esta infraestructura es el “poka-yoke”, un concepto nacido en la industria automotriz. Esta metodología, desarrollada originalmente por Shigeo Shingo para Toyota, se traduce como “a prueba de errores”.
Su objetivo es diseñar procesos donde sea físicamente imposible cometer una equivocación durante la operación y que la misma retrase el servicio.
En el ámbito ferroviario, el poka-yoke se manifiesta en dispositivos y protocolos que asisten al conductor. Un ejemplo claro es el sistema de Control Automático de Trenes (ATC), que supervisa constantemente la velocidad y la posición.
Si un operador intenta acelerar más allá de lo permitido por la seguridad o el horario, el sistema interviene de forma automática, corrigiendo la acción antes de que ocurra. La infraestructura también incorpora barreras físicas y sensores inteligentes en los andenes.
Estas tecnologías aseguran que las puertas solo se abran cuando el tren está perfectamente alineado y detenido. Al eliminar la posibilidad de fallos en la maniobra, se reducen los tiempos muertos y se evita que pequeños incidentes humanos escalen hasta convertirse en demoras significativas para miles de usuarios.
Más allá de la tecnología, existe una disciplina operativa rigurosa. Los trabajadores utilizan el método de “señalar y llamar”, un sistema de gestos y confirmaciones vocales que reduce el error humano en un 85%.
Cada acción, desde el cierre de una puerta hasta la lectura de una señal, debe ser validada físicamente, convirtiendo al operario en un eslabón consciente pero blindado por el protocolo sistemático.
Fuente: www.clarin.com



