Donde todo arde, ellos curan: la clínica móvil que lucha por salvar a las mascotas sobrevivientes de los incendios en Chile


Fuego, cenizas y escombros dominan el paisaje de la comuna de Lirquén, una de las zonas más castigadas por los incendios que azotan al sur de Chile desde el 16 de enero. Las calles aparecen cubiertas de chapas retorcidas y restos calcinados que dan cuenta de una devastación todavía activa.
En medio de tanta pérdida, una clínica móvil de la Policía de Investigaciones de Chile funciona sin pausa para rescatar a los animales que lograron sobrevivir al fuego.
Junto a la Brigada de Adestramiento Canina de la policía y equipos de voluntarios, la tarea se convierte en una carrera contrarreloj para curar quemaduras, aliviar el dolor y sostener la vida de perros, gatos y otros animales heridos por el feroz incendio Trinitarias, que ya arrasó 20.000 hectáreas en la región del BioBío.
Muchos de los pacientes que llegan a la veterinaria móvil fueron encontrados tras el paso del fuego; otros aparecen en brazos de vecinos, envueltos en mantas improvisadas, en una búsqueda desesperada por una última oportunidad.
“La mayoría de los casos presentan lesiones por quemaduras en zonas sensibles como los cojinetes, el rostro y los ojos. Además, se registran cuadros de irritación e inflamación de las vías aéreas y deshidratación”, le contó a Clarín Angiella Scalpello, veterinaria del escuadrón canino de la Policía de Investigaciones.
El desastre, considerado una de las emergencias más graves de los últimos años en Chile, dejó a numerosos vecinos sin sus mascotas. Mientras el persistente olor a quemado aún invade el pueblo y avanzan las tareas de remoción de escombros, se espera que en los próximos días aparezcan y puedan ser rescatados más animales heridos.
El trabajo de rescate de los veterinarios comienza en la unidad móvil, donde cada animal recibe atención inmediata. Al llegar, las mascotas son hidratadas con suero intravenoso, se controlan sus signos vitales y se tratan las heridas provocadas por el fuego y el humo.
Aquellos animales que presentan quemaduras extensas, compromiso respiratorio o un estado general más complejo son derivados a hospitales veterinarios, donde pueden recibir cuidados intensivos y seguimiento especializado.
El número de atenciones varía día a día y depende de la cantidad de animales que se van encontrando durante la jornada.
“A medida que progresan las tareas de limpieza y remoción de escombros, suelen aparecer aquellos que quedaron atrapados, muchos de ellos en estado crítico y con necesidad de atención urgente”, cuenta con crudeza Scalpello.
Además de las lesiones visibles, el impacto del incendio también se manifiesta de otras formas. Muchos vecinos se acercan a la clínica móvil en busca de ayuda para animales que no presentan quemaduras, pero que muestran signos de estrés severo, desorientación o lesiones derivadas del caos y el miedo por el avance de las llamas.
“Los primeros días, luego de un incendio, se ven animales desorientados, agresivos y temerosos que incluso evitan el contacto humano”, explica la profesional. “Por eso entregarles amor y el cuidado necesario en muy importante para su recuperación”, advirtió.
Entre los casos que más marcaron al equipo veterinario se encuentra el de “Sinbi”, nombre que ellos mismos le pusieron.
Se trata de un gatito macho que fue hallado por un vecino, refugiado dentro de una fuente en el horno de una cocina, en un intento desesperado por escapar del fuego.
Presentaba lesiones graves en todo el cuerpo, un cuadro severo de deshidratación y un estado de letargo profundo.
Tras varias horas de trabajo, monitoreo constante y cuidados intensivos en la clínica móvil, fue derivado al hospital veterinario de una universidad de la zona. Desde entonces, su evolución es favorable.
Como testigo directo del impacto del fuego en todos los animales que fueron atendidos, la veterinaria advierte que las consecuencias de los incendios son devastadoras y múltiples. “No solo arrasan con el hábitat de la fauna silvestre, sino que también provocan la pérdida definitiva de mascotas que nunca vuelven a reencontrarse con sus dueños”, aclara.
Fuente: www.clarin.com



