Huele a carne podrida: la planta que tomó por asalto a Europa tras la Primera Guerra Mundial


Hace más de 100 en diferentes puntos de Europa una planta con un olor nauseabundo comenzó a aparecer. La presencia de la misma no pasó inadvertida, su olor intenso (similar al de la carne podrida) y su aspecto inusual despertaron el interés de los naturalistas y habitantes de las zonas donde empezó a desarrollarse.

Con el correr de los años, esta planta siguió multiplicándose por todo el viejo continente, dejando de ser un fenónemo aislado para convertirse en una planta corriente en muchos países europeos.

Esta planta invasiva, conocida popularmente como Dedos del diablo, se caracteriza por un olor fuerte y persistente que recuerda al de la carne en descomposición. Ese rasgo cumple una función clave en su ciclo de reproducción.

Al desarrollarse por completo, despliega varios brazos de color rojo intenso que emergen desde el suelo. Su forma irregular y su tonalidad la vuelven fácilmente reconocible.

El olor proviene de una sustancia mucosa que recubre parte de su estructura. Esa mucosidad atrae insectos, que luego se encargan de transportar las esporas a otros lugares.

Gracias a ese mecanismo, la planta logra reproducirse con eficacia y colonizar nuevos entornos en poco tiempo.

El origen de Dedos del diablo se ubica en regiones del sur de África y en distintas zonas de Oceanía. Durante mucho tiempo, su presencia estuvo limitada a esos territorios.

La llegada a Europa coincidió con los movimientos masivos de personas y materiales durante la Primera Guerra Mundial. La hipótesis más aceptada señala que las esporas se trasladaron de manera involuntaria.

El contacto con botas, uniformes y equipamiento militar habría permitido que la planta cruzara continentes sin ser detectada. Los primeros registros europeos se dieron a mediados de la década de 1910, principalmente en países como Francia y el Reino Unido. Desde allí, la expansión continuó de forma progresiva.

En su etapa inicial, esta planta adopta la forma de un pequeño huevo blanquecino, con un diámetro reducido. Esa fase puede pasar desapercibida en el suelo.

Con el tiempo, el “huevo” se abre y da lugar a los brazos característicos, que pueden alcanzar hasta 10 centímetros de longitud. El crecimiento se produce al ras del suelo, ya que posee un tallo muy corto y su hábitat natural es cerca de ríos o bosques húmedos.

Tras más de un siglo desde su llegada a Europa, la expansión de Dedos del diablo continuó más allá del continente. Hoy se la considera una planta con distribución amplia.

En Europa, puede encontrarse en países como Italia, Alemania, Bélgica, Francia, Reino Unido y Eslovaquia. Fuera de Europa, también se registraron ejemplares en Estados Unidos y Canadá, donde logró adaptarse a ecosistemas similares.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior