Murió Gladys West, la matemática clave en la creación del GPS: la historia de una pionera olvidada


“Yo quería hacer algo fuera de la granja”. Con esa frase, Gladys West explicó la motivación que la empujó en el inicio de su carrera, cuando aún era una niña. Eran los años cuarenta en Dinwiddie, Virginia, aún se sentía el impacto de la segregación racial. Ella logró eludir esas restricciones. Estudió matemáticas. Se convirtió en una figura central, con aportes claves para el desarrollo del sistema de posicionamiento global (GPS). West murió el sábado a los 95 años.

“Esta mañana, el mundo perdió a una pionera, la Dra. Gladys West. Ella falleció en paz junto a su familia y amigos, y ahora se encuentra en el cielo con sus seres queridos. Les agradecemos de antemano todo el amor y las oraciones que nos brindan y que seguirán brindando”, fue el mensaje de despedida de sus familiares.

Con esas palabras, rescataron el nombre y la historia de Gladys West, que es a la vez una parte de la historia reciente de Estados Unidos y también de la tecnología.

Aunque durante décadas su nombre permaneció fuera del reconocimiento público, su trabajo fue fundamental para una de las tecnologías más utilizadas del siglo XXI. El GPS, hoy indispensable para la navegación, la aviación, la logística y las aplicaciones móviles, se apoya en modelos matemáticos y datos satelitales que West ayudó a desarrollar con extrema precisión.

Nacida en 1930 en el este de Estados Unidos, Gladys West creció en un contexto de limitaciones para el acceso de personas negras a la educación superior. Los ahorros para pagar su educación no eran suficiente, por lo que las dos becas que se repartieron a los mejores estudiantes de su clase fueron una especie de salvación.

“Aspiraba a hacer algo más allá de la granja y sabía que una buena educación sería clave. Eso me motivó a tener un buen desempeño académico para poder obtener la beca”, recordó West en marzo de 2025, en una entrevista con el diario Virginia Mercury.

Con uno de los mejores promedios, consiguió el beneficio para la actual Virginia State University, donde se graduó como licenciada en Matemáticas. Para entonces, trabajaba como niñera o maestra. Aún faltaba para llegar a ser la señora GPS.

Dios un paso importante al completar un doctorado, un logro poco frecuente para mujeres afroamericanas de su generación.

En 1956 ingresó al Naval Surface Warfare Center de Dahlgren, un centro de investigación de la Marina estadounidense. Allí, como programadora y sin segregación racial, inició una carrera científica que se extendió por más de cuatro décadas y que resultaría clave para el desarrollo de tecnologías satelitales de alta precisión.

Durante las décadas siguientes, West concentró su trabajo en la elaboración de modelos matemáticos capaces de describir con exactitud la forma de la Tierra.

Su aliada fue una IBM 7030 “Stretch”, a la que programó con algoritmos complejos para explicar las variaciones en las fuerzas gravitacionales, de marea y otras que distorsionan la forma de la Tierra, según el Comando Espacial de la Fuerza Aérea.

Era un trabajo tedioso, con coeficientes, términos y extensas ecuación. “Programé y codifiqué todas esas ecuaciones y las comprobamos manualmente, incluso con casos concretos”, rememoró en el sitio cristiano CBN.

A partir del análisis de grandes volúmenes de datos satelitales provistos por la NASA, West y esa supercomputadora contribuyeron a mejorar las mediciones geodésicas, un paso esencial para determinar posiciones exactas sobre la superficie terrestre.

Esos modelos se transformaron en la base técnica del sistema de posicionamiento global, primero con aplicaciones militares y después con uso civil.

Gladys West se jubiló en 1998, luego de más de 40 años de trabajo en el centro de investigación naval. Su aporte ya estaba integrado en una tecnología que seguiría creciendo en impacto con el paso del tiempo y que hoy se utiliza ampliamente, sobre todo en geolocalización, navegación y transporte.

“Me encanta ver todas las maneras en que se puede usar y probablemente no tengo idea de lo ampliamente utilizado que está”, dijo el año pasado sobre el GPS, el sistema que lleva su firma y que le permitió ingresar en 2018 al Salón de la Fama de los Pioneros del Espacio y los Misiles de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

“Nunca hubiera pensado que podría sentarme en un auto y, ya sabes, dice, ‘gira a la izquierda, gira a la derecha'”, dijo, aún maravillada por el alcance de sus innovaciones.



Fuente: www.clarin.com

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