En plena tensión con Europa por Groenlandia, Milei respalda a Trump y se suma a su Consejo de Paz


La primera señal de que Javier Milei estará acompañando a Donald Trump en su lanzamiento internacional del Consejo de la Paz, este jueves, fue una sutil modificación de horarios en la agenda oficial.
En la primera versión distribuida este lunes por la Casa Rosada decía que a las 11.05 de ese día, hora en Davos, adonde llegó con parte de su gabinete para participar del Foro Económico Mundial, tenía una entrevista con la agencia de noticias Bloomberg. En la que se actualizó para este martes, con más actividades, ya figuraba que a las 10.30 (las 6.30 en Argentina) participará en la Ceremonia de Firma del Consejo de Paz, en el Davos Congress Center. Su anfitrión será Trump. Recién a las 12 horas será la entrevista con la agencia de noticias estadounidense, y más tarde -a confirmar-, otra con la revista británica The Economist.
Milei aterrizó a Zurich este martes y se trasladó a la lujosa aldea suiza con su canciller Pablo Quirno, sus ministros de Economía, Luis Caputo y de Desregulación, Federico Sturzenegger, además de con su hermana y secretaria general, Karina Milei.
Como parte de su alianza incondicional con Trump en la mayoría de los temas, el Presidente fue de los primeros en postear que recibía con honor la invitación del republicano a participar de un Consejo de la Paz, que -según el texto inicial- hablaba de una junta internacional para la reconstrucción de Gaza, devastada por dos años de bombardeos de Israel, tras su cruzada contra el grupo terrorista Hamas.
El mismo Milei había se había ofrecido a participar de iniciativas como esta según anticipó este diario en un artículo publicado en octubre pasado. A pedido de la corresponsal de Clarín en Washington, al cumplirse el primer año del segundo gobierno de Trump, un portavoz del Departamento de Estado se pronunció sobre la relación bilateral: “está en el punto más fuerte de la historia”, le dijo.
Pero cuando Trump anunció que promovería y presidiría una “Junta de Paz” para supervisar el alto el fuego entre Israel y Hamas en Gaza, muchos en el mundo se quedaron desconcertados.
En un principio aparecían invitados, Milei, el presidente de Brasil, Lula da Silva -cuyo gobierno dijo que “evalúa” si van a participar o no del Consejo pero por lo pronto, no fue a Davos-, el de Paraguay, Santiago Peña -que viaja y estará en la ceremonia de Trump. Otras figuras fuertes invitadas fueron el húngaro Viktor Orban -único europeo que dio el sí por ahora- y los líderes de Qatar y Turquía. Pero solo unos pocos han aceptado: entre ellos Milei, Peña, Orbán, el qatarí.
“Es un honor para mí haber recibido esta noche la invitación para que la Argentina integre, como Miembro Fundador, el Board of Peace, una organización creada por el Presidente Trump para promover una paz duradera en regiones afectadas por conflictos, empezando por la Franja de Gaza”, sostuvo Milei.
“Argentina siempre estará del lado de los países que luchan de frente contra el terrorismo, que defienden la vida y la propiedad, y que promueven la paz y la libertad. Es un honor para nosotros acompañarlos en tamaña responsabilidad”, publicó Milei en la red social X el sábado mientras participaba en Paraguay de la cumbre en la que se selló un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, en máxima tensión con Trump por su intención de anexar Groenlandia.
Con el correr de las horas fueron apareciendo otros líderes de Canadá, Francia y Gran Bretaña, potencias regionales como Arabia Saudita, y hasta Rusia y Bielorrusia. Y comenzaban los equilibrios difíciles no sólo para todos, sino para el propio gobierno de Milei.
Desde la Casa Blanca se hizo saber que habrá un pago de membresía de mil millones de dólares, aunque a partir del tercer año de pertenencia. Para Argentina es una cifra sideral y aquí se insistía que será sólo a partir del tercer año, dando a entender que por ahora no habrá que pagar nada. Y algo más. La misiva sugería que la intención de Trump iba mucho más allá de Gaza: imaginaba una entidad capaz de intervenir en conflictos globales, no solo en la Franja.
La reacción fue inmediata y airada. Críticos advirtieron que la administración norteamericana pretende crear, de hecho, un rival dominado por Estados Unidos frente a las Naciones Unidas, blanco de críticas de Trump como de Milei. Ambos advierten que se trata de un organismo con inclinaciones “progresistas” -lo dicen en sentido peyorativo, “woke” y que despilfarra-. Las Fuerzas del Cielo, de Santiago Caputo, suelen fogonear furiosas críticas contra la agenda del organismo. Y Milei suele votar con Trump en todas las resoluciones de la Asamblea General pero su situación no es la misma que la de Estados Unidos.
Aunque subyace en el Gobierno la intención de retirarse de varios organismos internacionales como lo ha anunciado Trump, Milei está impulsando la candidatura de un argentino a secretario general de la ONU, Rafael Grossi, con la idea subyacente de que se promueve el multilateralismo que critican justamente el estadounidense y el argentino, al menos en su versión actual.
El primero en criticar el Consejo fue el otro aliado del presidente argentino, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, molesto por la invitación de Trump a Qatar y Turquía, y porque sostuvo que no se lo consultó sobre su creación. Trump, después invitó al premier israelí.
Por su parte, Emmanuel Macron, de Francia, lo ha enfrentado fuertemente por los deseos de Trump de anexar Groenlandia y por la nueva guerra arancelaria derivada de este conflicto y se molestó porque invitó a Rusia a participar.
Cabe señalar que, pese a supervisar Gaza, ni la Junta ni su ejecutiva tienen aún representación palestina. En cambio, la Junta controlaría un grupo de tecnócratas palestinos encargados de gestionar servicios públicos en Gaza, con el desafío de operar en un territorio fragmentado entre zonas bajo control israelí y de Hamas.
Fuente: www.clarin.com



