Tiene 42 años, dejó un alto cargo en una multinacional y ahora recorre el mundo: “Antes de actualizar el LinkedIn, mirá dentro tuyo”


Durante más de una década, Laura Vendrell hizo todo lo que se esperaba de ella. Estudió, construyó una sólida carrera en marketing y alcanzó un puesto de responsabilidad en una multinacional que facturaba millones.

Tenía estabilidad, reconocimiento y un buen sueldo. Sin embargo, a los 29 años algo se rompió por dentro. “Había alcanzado el pack estrella del trabajo estable y pensé: ‘¿y ahora qué?’”, recuerda.

Aquella pregunta marcó el inicio de un proceso que, años después, la llevó a recorrer más de 50 países y a replantearse por completo su relación con el trabajo, el éxito y la identidad profesional.

Laura describió su vida de entonces como un Tetris perfecto: agenda laboral llena, compromisos sociales, objetivos claros y una carrera en constante ascenso.

Pero tras 14 años siguió el carril marcado, pero empezó a sentir que le faltaba aire. “Necesitaba un parón”, explicó. Ese alto en el camino llegó tras un impacto emocional fuerte: descubrir que una profesora universitaria a la que admiraba había fallecido a los 42 años. “Fue la gota que colmó el vaso. Pensé: ‘esta vida se acaba, ¿qué quiero hacer con la mía?’”.

Pidió una excedencia y compró un billete solo de ida a Santa Marta, en el Caribe colombiano. Llegó operada del menisco y “con la rodilla como un melón”, pero con una certeza: necesitaba parar para hacerse preguntas.

Ese primer viaje se alargó ocho meses por Sudamérica, desde Colombia hasta la Patagonia. No fue una huida romántica ni una respuesta inmediata.

“Me di cuenta de que no tenía ni idea de lo que quería. Estaba muy desconectada de mí misma”, reconoce. Durante años siguieron más viajes, dudas y aprendizajes, hasta que empezó a encontrar claridad.

Laura insiste en que el cambio no siempre tiene que ser radical. “No soy del discurso ‘déjalo todo y quema las naves’. Puedes hacer cambios en paralelo”, defiende. En su caso, la excedencia fue la fórmula para atreverse sin romperlo todo de golpe.

Uno de los grandes frenos fue el peso de las expectativas. “No es lo que la familia dice, sino lo que tú crees que esperan de ti”, explica. Habla del miedo a salir de la tribu, a convertirse en la “oveja negra” por elegir un camino menos seguro.

Una tensión muy común en lo que ella llama la “generación sándwich”: profesionales que escuchan mensajes de bienestar y realización personal, pero han sido educados en la estabilidad y la seguridad.

Tras conocer más de medio centenar de países, Laura decidió transformar su experiencia en una metodología para ayudar a otros profesionales que se sienten atrapados.

Así nació Aireo, un método centrado en el autoconocimiento y el desbloqueo profesional. “Antes de actualizar el LinkedIn, mira dentro”, resume como idea clave.

Hoy acompaña a personas de entre 30 y 55 años que no se conforman con un “trabajo pagafacturas”. Profesores, sanitarios, diplomáticos o directivos que comparten una misma sensación de desgaste. “Si tienes 55 años y te quedan diez para jubilarte, ¿cómo quieres pasar esos años?”, plantea.

Para Laura, viajar no va de destinos de moda, sino de personas. Recuerda con especial emoción a una pareja de ancianos en Colombia o su estancia en Boipeba, una isla remota de Brasil, donde encontró inspiración en otra mujer que también había dejado una vida corporativa atrás.

Fuente: www.clarin.com

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