La adolescente de 15 años que sobrevivió al ataque de un tiburón: “Perdí la mano y la pierna, pero tuve tres ángeles”

Una tarde de verano Lulu Gribbin y su gemela Ellie, fueron a la playa Seacrest, en Florida, Estados Unidos. Habían viajado cuatro horas en auto para llegar al destino junto a su madre y sus dos hermanos menores. Se metieron al agua para refrescarse y todo cambió de un segundo a otro cuando alguien gritó “¡Tiburón!”.

La adolescente tiene pocos recuerdos del ataque en sí mismo, pero se acuerda de los instantes previos y de las personas que la ayudaron, que luego le relataron todo lo sucedido.

Me quedé en donde podía hacer pie porque siempre tuve miedo al agua profunda, así que las olas me llegaban a poco más de la cintura”, relató en diálogo con el Daily Mail.

Escuchó a un amigo de su hermana dar alerta de la presencia de un tiburón a los gritos, y vio cómo todos trataban de regresar a la orilla desesperados. “Ni siquiera vi al tiburón, solo vi su sombra por un segundo y luego cuando levanté el brazo fuera del agua vi que mi mano había desaparecido“, reveló.

Lulu Gribbin sobrevivió al ataque de un tiburón. Foto: Instagram @lulug.strongLulu Gribbin sobrevivió al ataque de un tiburón. Foto: Instagram @lulug.strong

El shock fue tal que ni siquiera recuerda el dolor insoportable que sintió en ese instante ni que el tiburón toro que le arrancó la mano izquierda todavía estaba adherido a su pierna derecha y seguía mordiéndola.

“Mi cerebro sabía lo que estaba pasando, pero mi cuerpo simplemente no podía reaccionar. Una vez que me di cuenta de lo que me estaba pasando, no pude pedir ayuda, ni hablar, ni nadar, ni hacer nada”, confesó. Incluso intentó gritar, pero no le salían las palabras.

Los “tres ángeles” de Lulu Gribbin, la adolescente de 15 años que sobrevivió al ataque de un tiburón

Un turista, Stephen Beene, la vio desde la orilla y corrió hacia ella para socorrerla. “Él me salvó, y me dijo que el tiburón estaba pegado a mi pierna en ese momento, así que le dio un puñetazo para que me soltara”, relató la adolescente.

En ese instante se desmayó, mientras Beene la arrastraba hasta la orilla. “Al despertar vi a desconocidos aplicándome torniquetes en las extremidades y sosteniéndome la mano“, contó Lulu.

Su hermana Ellie nadaba unos metros por delante de Lulu, y llegó a la orilla pocos minutos después. “Miré a mi alrededor y de repente vi un charco de agua roja muy grande, del tamaño de una piscina y supe de inmediato que había pasado algo terrible”, le confesó al Daily Mail. Nunca se imaginó que la víctima era su gemela.

Lulu Gribbin con su hermana gemela, Ellie. Foto: Instagram @lulug.strongLulu Gribbin con su hermana gemela, Ellie. Foto: Instagram @lulug.strong

Lo siguiente que vio fue a Lulu tendida en la arena rodeada de sangre. “Le sostuve la cabeza y le dije: ‘Por favor, sigue respirando, lo estás haciendo de maravilla’; solo intentaba distraerla de lo que estaba pasando y mantener la mirada fija en ella, haciendo contacto visual para que supiera que estaba ahí y no la dejaría ir por nada del mundo”, expresó Ellie.

En medio de los turistas presentes en la playa había tres médicos. La enfermera de maternidad Delanie Quinnelly corrió a ayudarla después de escuchar los gritos y pidió a todos los presentes camisetas y toallas para hacer torniquetes, con los que logró detener el sangrado de la pierna y el brazo de Lulu.

Un radiólogo, Mohammad Ali, y su amigo Ryan Forbess, médico de cabecera, estaban también con sus familias cuando oyeron el alboroto. Mohammad hizo presión sobre la arteria femoral de Lulu para cerrarla e improvisó otro torniquete alrededor de la parte superior de la pierna con una correa que había usado para atar las sillas de playa.

Mientras tanto Ryan le tomaba el pulso a Lulu, preparándose para darle compresiones torácicas si su corazón comenzaba a fallar. “Estoy aquí por ellos, los tres ángeles que tuve en la playa”, dice con gratitud la sobreviviente.

Nueve cirugías y la decisión más difícil que tomó su madre

El ataque provocó que Lulu perdiera dos tercios de su sangre en el mar. La madre de Lulu, Ann Blair, manifestó: “La arteria femoral, la arteria principal del muslo, quedó cortada por la mitad, y normalmente cuando eso ocurre cualquiera se desangra en 30 segundos. Médicamente, mi hija no debería estar aquí, pero está”.

La adolescente sonrió en el hospital y dijo: "Lo logré", cuando se despertó. Foto: Instagram @lulug.strongLa adolescente sonrió en el hospital y dijo: “Lo logré”, cuando se despertó. Foto: Instagram @lulug.strong

Su madre no había ido a nadar con sus hijas de 15 años ese día. Estaba almorzando con otras mamás en un restaurante a pocos metros cuando vio una multitud a lo lejos que se reunía en orilla y tuvo un mal presentimiento al instante.

Fue corriendo hacia la playa y sintió que era una escena de la película de Tiburón. Vio a su hija tendida en el suelo y todos los esfuerzos que hacían los médicos por detener el sangrado.

Parecía un fantasma, estaba tan pálida, y su brazo estaba cubierto, pero la pierna destrozada estaba al descubierto: de la mitad del muslo hasta la rodilla solo había hueso y yo no pude hacer más que gritar mientras mi hija Ellie intentaba calmarme para que le habláramos”, relató.

Los paramédicos llegaron enseguida y Lulu fue trasladada en avión al hospital. Los médicos informaron de la pérdida de la mano de su hija.

“Me dijeron que si le salvaban la pierna derecha, la amputación sería inevitable en menos de un año por el daño. Y tuve que tomar la difícil decisión de amputarla en ese momento“, rememoró.

Lulu Gribbin cuando usó por primera vez prótesis. Foto: Instagram @lulug.strongLulu Gribbin cuando usó por primera vez prótesis. Foto: Instagram @lulug.strong

Su padre, que no había ido al viaje, llegó al hospital de inmediato. En pleno shock su esposa lo llamó para decirle que su hija había sido atacada por un tiburón y no le dio más detalles. “Fui sin saber si iba a ver a mi hija o a reconocer su cuerpo”, manifestó el hombre.

Lulu fue sometida a nueve cirugías durante la internación, por infecciones del agua del océano y de la boca del tiburón. Recobró el conocimiento a la mañana siguiente, y ya sabía que su brazo había desaparecido en el agua, pero no tenía idea de la amputación de su pierna.

“Se despertó en mitad de la noche y me hizo el gesto de tijeras alrededor de su pierna. Con mucha tristeza, tuve que decirle: “Sí, tu pierna se ha ido“, relató su madre.

Volver a aprender a caminar con prótesis

“Me sentí tan rara al verme así, pero miré hacia abajo y vi que aún tenía un futuro porque había logrado sobrevivir”, declaró la sobreviviente. Enseguida comenzó el proceso de recuperación, y conoció a pacientes con lesiones más graves cuando la trasladaron a un centro de rehabilitación para amputados.

“Algunos estaban paralizados o con lesiones cerebrales, así que traté de alegrarlos y sonreírles, porque a muchas de esas personas les habían arruinado la vida”, manifestó.

Lulu Gribbin junto a su hermana Ellie. Foto: Instagram @lulug.strongLulu Gribbin junto a su hermana Ellie. Foto: Instagram @lulug.strong

Lo más difícil para ella fue el dolor del miembro fantasma que sentía. “Juraba que mi pierna me ardía, pero al verme me daba cuenta de que ya no la tenía, y era un dolor físico muy real en mi cabeza”, explicó.

Aunque las personas con amputaciones suelen tardar un año o más en aprender a caminar con prótesis, Lulu lo logró tras solo 77 días en rehabilitación, cuando recibió el alta y salió caminando con su pierna protésica.

“Estábamos todos allí, incluso los médicos, nos abrazamos y lloramos al verla de pie de nuevo”, rememoró conmovida su madre. El ataque fue el 7 de junio de 2024, y un año y medio después Lulu es una referente motivacional que lidera una fundación para ayudar a otras personas amputadas.

También tuvo que aprender muchas otras cosas de nuevo, desde atarse los cordones de otra manera hasta cómo ir al baño sola. “Creo que mis prótesis se me ven geniales, y hacen cosas que los brazos y piernas normales no pueden hacer”, señaló la adolescente de ahora 17 años al periódico británico.

Lulu Gribbin junto a su madre en una excursión de senderismo. Foto: Instagram @lulug.strongLulu Gribbin junto a su madre en una excursión de senderismo. Foto: Instagram @lulug.strong

Tengo un botón en la pierna para girarla y ponerme los zapatos. Y también tengo una muñeca giratoria en el brazo que puede dar vueltas completas tantas veces como quiera”, dijo con la positividad que la caracteriza.

El sueño cumplido de conocer a Taylor Swift

Desde su niñez Lulu es fanática de Taylor Swift. “Unos diez días después del ataque, recibimos por correo una nota escrita a mano de la madre de Taylor, Andrea, donde no solo nos enviaron buenos deseos de corazón, sino también le dijeron a Lulu que podría ir al concierto que quisiera cuando estuviera lista para asistir”, reveló la madre de la adolescente.

“Cuando mi hija recibió esa nota en la habitación del hospital, la idea de que ella volviera a caminar parecía a un millón de millas de distancia, pero tan solo cuatro meses después todos asistimos a su show en Indianápolis y nos sentó con la propia ‘Mamá Swift'”, celebró.

La familia creó la Fundación Lulu Strong, que tiene como misión cerrar la brecha entre la tecnología existente y lo que es realmente accesible y asequible para los amputados. Tienen más de 250.000 seguidores en Instagram bajo el usuario @lulug.strong.

Optimista y referente motivacional, la adolescente lidera la fundación Lulu Strong. Foto: Instagram @lulug.strongOptimista y referente motivacional, la adolescente lidera la fundación Lulu Strong. Foto: Instagram @lulug.strong

A través de la fundación fueron impulsores y pioneros en la creación de un sistema de alerta de ataques de tiburón en Alabama, conocido como “Ley de Lulu”, que esperan se extienda a nivel nacional.

Si bien los ataques son extremadamente raros en la zona, luego se enteraron de que apenas 90 minutos antes del incidente otro tiburón había mordido a un turista en la misma playa.

“Si hubiera sabido que hubo un ataque de tiburón, mis hijas no habrían estado en el agua“, manifestó su madre. Mediante el nuevo sistema de alerta que crearon, las personas que estén cerca del lugar del ataque recibirán en sus celular una alerta para que no se metan a nadar.

Lulu Gribbin se define como una atleta adaptada en constante movimiento. Foto: Instagram @lulug.strongLulu Gribbin se define como una atleta adaptada en constante movimiento. Foto: Instagram @lulug.strong

Unos 11 meses después del ataque, habiéndose adaptado a una nueva vida con miembros protésicos, la familia regresó al lugar donde todo ocurrió.

“Fue sanador dejar ir esos recuerdos”, indicó la adolescente, que ahora sueña con participar en los Juegos Paralímpicos. “Todavía no sé exactamente en qué área, pero estoy abierta a todo”, manifestó.

Lulu es una deportista apasionada, y se define como una atleta adaptada. Es una gran oradora, cursa el penúltimo año en la preparatoria Mountain Brook, juega al golf en su tiempo libre y practica esquí acuático.

“Obviamente hay momentos en que querría tener de nuevo dos piernas y dos brazos, y hay días frustrantes cuando mi prótesis no funciona como quiero, pero agradezco que ya no siento mucho dolor y me centro en todo lo que sí puede hacer”, asegura.

Fuente: www.clarin.com

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