Para Trump, la crisis en Venezuela vuelve “inviable” revisar las deportaciones de migrantes

El Gobierno de Donald Trump sostuvo ante la Justicia estadounidense que la situación política en Venezuela, alterada tras la captura del presidente Nicolás Maduro, vuelve “inviable” cualquier intento de revisar la legalidad de las deportaciones de un grupo de migrantes enviados al país, al argumentar que no existen condiciones prácticas ni jurídicas para garantizarles una instancia de apelación.
Un juez de Estados Unidos falló en diciembre que aproximadamente 137 migrantes deben poder cuestionar de manera retroactiva sus expulsiones realizadas en marzo pasado. En un escrito judicial presentado a última hora del lunes, funcionarios del Departamento de Justicia afirmaron que celebrar audiencias por video para los hombres en Venezuela “plantearía obstáculos legales y prácticos insuperables” y que cualquier intento de traerlos de regreso a Estados Unidos “interrumpiría negociaciones en curso” con el gobierno posterior a Maduro.
En una declaración adjunta, el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que plantear el caso de los hombres ante el gobierno venezolano “pondría en riesgo daños materiales a los intereses de política exterior de Estados Unidos en Venezuela”.
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Estados Unidos “sigue involucrado para ver cambios en Venezuela”, escribió Rubio. “Estos esfuerzos implican un compromiso continuo, intenso y extraordinariamente delicado con elementos dentro del régimen del sucesor de Maduro, la llamada presidenta interina Delcy Rodríguez”.
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Los venezolanos fueron enviados desde Estados Unidos a una prisión en El Salvador en marzo, sin recibir notificación previa ni oportunidad de objetar. Donald Trump autorizó sus rápidas expulsiones bajo la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 al afirmar que eran miembros de la banda venezolana Tren de Aragua.
El Salvador envió a los hombres a Venezuela en julio, donde fueron liberados. El caso se ha reducido para centrarse en alrededor de 137 de los 252 migrantes cuyas deportaciones estaban originalmente en disputa.
A finales de diciembre, el juez jefe del Tribunal de Distrito de Estados Unidos, James Boasberg, determinó que “no existe una controversia genuina” en que el grupo de migrantes “recibió un proceso constitucionalmente inadecuado”.
El juez con sede en Washington ordenó al gobierno encontrar una forma de dar a los hombres la oportunidad de impugnar su designación como miembros de una banda y la validez de la proclamación de deportación de Trump.

El gobierno recibió una breve prórroga para responder al fallo de Boasberg tras la operación para arrestar a Maduro a inicios de este mes, quien se declaró no culpable de cargos de narcoterrorismo.
El Departamento de Justicia anticipó que apelará cualquier orden del juez Boasberg que obligue a los funcionarios a avanzar con el proceso. En el escrito presentado el lunes, los abogados del gobierno advirtieron que la “actual inestabilidad política” en Venezuela genera un riesgo concreto de “interferencia intencional” en eventuales audiencias por videoconferencia y podría dificultar seriamente el acceso de los migrantes tanto a pruebas como a representación legal.
A esos obstáculos se suman, según el planteo oficial, las restricciones vigentes para los viajes desde y hacia Venezuela, que tornarían inviable cualquier intento de traslado de los deportados.
El abogado que representa a los migrantes venezolanos no respondió de inmediato a los pedidos de comentario.
El caso es J.G.G. v. Trump, 25-cv-766, Tribunal de Distrito de Estados Unidos, Distrito de Columbia (Washington).
GD/DCQ
Fuente: www.perfil.com



