Mientras estaba borracha y chateaba en apps de citas, su hija se ahogó en la pileta: “No le importó que corriera peligro”

Kelle Anne Brassart, de 45 años, desatendió a Danielle Pires, su hija de 2 años, y esta murió ahogada en la pileta de la casa.

En las distintas audiencias que tuvo el juicio del caso, se descubrió que Brassart estaba en condiciones de haber rescatado a Pires, pero que, en cambio, se había entretenido bebiendo y usando el celular.

A pesar de que intentó defenderse, finalmente la acusada fue juzgada por el hecho, y existe la posibilidad de que reciba la pena máxima.

La reconstrucción del caso: un video que hizo llorar a todos

En una primera instancia del juicio, ocurrida a principios de diciembre, los jueces a cargo reprodujeron un video, que fue grabado por una cámara de vigilancia ubicada en la dirección 4598 Fireside Drive, Turlock, California, donde ocurrió la tragedia.

La parte inicial del material, del 12 de septiembre 2025, muestra a la niña, en pañales, corriendo y tocando alegremente la superficie del agua con un palo. Pero en el minuto 26, ella se desliza hacia el agua desde la parte menos profunda de la pileta, y de inmediato comienza a dar manotazos. Uno de los perros de la familia sigue ansiosamente sus movimientos.

La casa en donde ocurrió la tragedia. Foto: FBLa casa en donde ocurrió la tragedia. Foto: FB

Luego, la pequeña regresa hacia el borde, pero no puede salir y aún moviendo sus brazos, regresa al centro de la piscina.

Cinco minutos después, su cuerpo queda inmovilizado y, de esa forma, permanece flotando durante otros 15 minutos, hasta que la madre sale afuera y lo ve.

Según la reconstrucción de los hechos, en ese momento, Brassart no retiró a la niña del agua, sino que llamó a la policía. Poco después de las 3:30 p.m. (hora local), oficiales de Turlock se acercaron a la casa y uno de ellos, llamado Nicholas Gutiérrez, la rescató de la pileta. Sin embargo, y a pesar de que intentaron reanimarla, ya se encontraba muerta.

Mientras en la audiencia se reproducía este crudo video, algunos de los presentes no pudieron evitar llorar. Según informó el medio local Turlock Journal, se vio como algunos jueces se enjuagaban las lágrimas, mientras que otro miembro del jurado permaneció inmóvil, con las palmas de las manos juntas en actitud de oración y los dedos índice apoyados en los labios.

Brassart, sentada en una silla de ruedas, rompió a llorar al ver las imágenes de su hija luchando por su vida. La acusada finalmente corrió la vista de la pantalla, apoyó la cabeza en la mesa y, de vez en cuando, se secaba la nariz con un pañuelo.

La fiscal adjunta de distrito Sara Sousa le preguntó a Gina Giovacchini, la detective de policía de Turlock, si el día de la tragedia Kelle sabía cuánto tiempo llevaba la niña afuera. Giovacchini respondió que la madre le había dicho que no lo sabía y que no podía salir porque estaba en silla de ruedas.

Tras el video, el tribunal levantó la sesión antes de que el abogado defensor Franz Criego tuviera la oportunidad de interrogar a la detective.

La condena a Kelle Brassart: “Lo único que quería era ser egoísta y emborracharse”

La semana pasada, finalmente, llegó el momento de juzgar a Brassart. En esta instancia, se revelaron detalles que la comprometieron aún más.

Los fiscales dijeron que, mientras la niña estaba sola afuera, la madre pasó unos 45 minutos hablando por celular con hombres que conoció en aplicaciones de citas.

Kelle volvió a argumentar que no pudo llegar hasta su hija debido a que estaba en silla de ruedas, y agregó que esto se debía a una lesión en su pierna.

Sin embargo, la evidencia presentada en el juicio evidenció que ella podía caminar y permanecer de pie sin ayuda, pues se mostraron imágenes en las que estaba conduciendo y asistiendo a citas para manicura, poco tiempo antes de la muerte de su hija.

“Brassart tenía una bota para caminar y muletas en la casa”, dijo Jeff Laugero, el fiscal de distrito del Condado de Stanislaus, al que pertenece la ciudad de Turlock.

El comunicado de la condena de Brassart. Foto: IG (stancounty_da)El comunicado de la condena de Brassart. Foto: IG (stancounty_da)

También se reveló que los oficiales que acudieron a la escena del hecho observaron signos de deterioro en el lugar y encontraron botellas de licor vacías dentro de la casa.

Una prueba de sangre posterior mostró que, en el momento del incidente, el nivel de alcohol en sangre de Brassart era de 0,246 %, lo que superaba el límite legal para conducir en California.

El padre del niño, Daniel Pires, que estaba trabajando ese día, supuestamente le había pedido a Brassart que no consumiera alcohol mientras cuidaba a la niña, informó Turlock Journal. Los registros judiciales también dieron a conocer que a la mujer se le había ordenado asistir a las reuniones de Alcohólicos Anónimos.

“Este es un caso en el que la acusada lo sabía, y no le importó”, declaró la fiscal adjunta durante el juicio. “No le importó que su hija corriera peligro; no le importó no estar vigilándola, porque lo único que quería era ser egoísta y emborracharse”, agregó.

Por si todo esto fuera poco, los fiscales también descubrieron que Brassart estaba en libertad condicional por abuso infantil en el momento del ahogamiento, y que otro niño bajo su cuidado había sido hospitalizado previamente durante casi una semana después de ingerir medicamentos.

Finalmente, la madre fue condenada por asesinar a su hija, de acuerdo a un comunicado de la Oficina del Fiscal del Distrito del Condado de Stanislaus.

“Ella no sólo falló en su deber de cuidar a su hija, sino que lo hizo de una manera tan imprudente e indiferente hacia la vida humana que su conducta equivalió a asesinato en segundo grado”, dijo Sousa.

Ahora, Brassart aguarda la etapa de la sentencia, que está prevista para el 5 de febrero, y en la que recibirá una sentencia que puede ser desde 15 años de prisión hasta cadena perpetua.

Fuente: www.clarin.com

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