“Buscamos nuestra propia señora Doubtfire”


La cartelera teatral porteña empezará a presentar comedias musicales, afianzándose cada vez más en este difícil género. Se conocerá la versión de la película Mrs. Doubtfire que significó el gran espaldarazo para el actor Robin Williams en 1993. Como es habitual de un éxito en el cine buscan otro teatral. Ahora estará en el Liceo con el título de Papá por siempre con dirección de Ariel del Mastro con un importante elenco que encabezan Campi y Daniela “La Chepi” Viaggiamari, junto a Albana Fuentes, Pablo Albella, Alejandro Vázquez, Silvana Tomé, María Hernández, Gabriela Bevaqcua, Florencia Spinelli, Juana Ibáñez, Nahuel Adhami, Matías Acosta, Dante Barbera, Marcos Orlando, Mateo Sciarreta, Joaquina Richards, Giovanna Diotto Callejón y Sofía Cura Villares.
—¿Por qué nunca antes hicieron comedia musical?
CAMPI: (Se ríe). Lo primero que hice en mi vida fue una comedia musical que se llamaba La calle marginal, en el teatro Margarita Xirgu, donde hicimos una sola función, porque no vino público y no insistí. Fue en la década del ochenta. Después la vida me llevó para otro lado. Lugares que fueron superinteresantes. Pero nunca fue una premisa no hacer comedia musical.
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DANI, “LA CHEPI”: Canto, bailo y actúo, pero todo junto así, con un ensamble nunca antes lo hice. Me pareció un desafío poder unirlo. Por suerte tengo compañeros mágicos como Campi. Mi generación vio la película, pero este espectáculo tiene más humor.
—¿Cantan, bailan y actúan?
C: Sí, pero la gente me vio haciendo las tres cosas por separado. Incluso participé en el reality Tu cara me suena, donde quedé segundo, para ese programa me había preparado el mismo director vocal que tenemos aquí: Sebastián Mazzoni. Y bailé con Marcelo Tinelli. Pero nunca antes había hecho las tres disciplinas juntas y eso es lo que me interesó de esta propuesta. De por sí la obra y el antecedente de Robin Williams ya me gustó.
CH: Siempre trabajé con mi propia banda, aquí estaré con una orquesta. Me asusté bastante al principio, además tengo ocho cambios de ropa. Por suerte el equipo es de un profesionalismo impresionante, todos tienen mucha experiencia en el género. Cada uno de ellos te contiene, te subraya si vas bien y eso nos ayuda mucho.
—¿No temés a la comparación con la actuación de Williams?
C: No, soy otro actor. Él lo hizo para una película de cine y ésta es una versión además es una comedia musical, que tiene otro lenguaje. Lejos de pesarme colaboró mucho. Fuimos a buscar mi propia “señora¨. Vengo de hacer el año pasado a Mamá Cora en Esperando la carroza. Fue una búsqueda junto con Marcelo Caballero y Ariel del Mastro. Estados Unidos tiene historia de institutrices inglesas, pero no es nuestro caso. Pensamos si la hacía con acento inglés, italiano o española. Decidimos respetar el guión como es y la gente sabrá entender porque la película es muy conocida.
—¿Aceptaron audicionar?
C: Para el teatro no me había pasado antes, pero sí para las plataformas, porque ahí la gente suele no conocerte, no te tienen ubicado. Me pasa con Netflix como con Amazon. No lo disfruto, pero entiendo que son las nuevas reglas de juego. Fíjate que hice casting para interpretar a Cavallo para la serie Menem para Prime Video. Tuve la facilidad de poder grabarme en mi casa, me maquillé y me caractericé yo mismo.
CH: Hice varias pruebas y fue mi representante Tommy (Pashkus) quien me dio fuerzas subrayándome que era un desafío. Nunca antes hice temporada, siempre fui libre con mis shows. Volví a ver la película, porque sigo amando a Robin Williams, me parece uno de los mejores actores que tuvo este mundo. La historia más allá de que estamos hablando de una película de los noventa tiene mucho que ver con la actualidad.
—¿Qué características tiene tu protagonista Miranda?
CH: Fue Cris Morena la primera en convocarme para hacer de mamá, pero últimamente me tocan estos papeles, ya que el año pasado estrené la película El novio de mamá junto a José María Listorti. Creo que muchas mujeres se van a sentir identificadas porque varias veces escuché: “No tengo tres hijos, tengo cuatro” Aquí se da porque el marido es un hombre muy aniñado, que vive en su mundo y ella es la que sostiene el hogar. Es una señora que se dedica a la moda, por lo cual su vestimenta es con mucho color y elegante. Está pendiente de la estética, nada que ver conmigo. Además, tengo ocho cambios de vestuario.
—¿Ensayaron con distintos grupos de niños?
C: La comedia musical es muy exigente, porque hay que estar a la altura. Cuando hay niños en el elenco, la ley marca que debe haber distintos grupos, por eso tenemos que ensayar con cada uno. A mí me viene bien, lo agradezco, pero hay que poner el cuerpo y me sorprende mi actitud física. Tengo 56 años. Podría hacer mi personaje de Jorge, pero necesito hacer otros espectáculos, más arriesgados para aprender. Aprendo sobre todo de mí y de mi herramienta de trabajo que es mi cuerpo, de lo que pueda rendir. Dejé de fumar para hacerlo. Empezamos los ensayos en abril y ahí abandoné el cigarrillo para tener más capacidad pulmonar.
CH: La verdad que nos tocó un grupo hermoso. Son muy educados y talentosos. Cada uno tiene su estilo y además son responsables, todos saben la letra. Está el trabajo del director actoral, Marcelo Caballero, que buscó que el estilo sea lo que está queriendo el personaje. Pero para nosotros es pasar con unos y otros, la única que está fija obviamente es Albana (Fuentes) que parece de 13 años, pero es mayor. Fue la protagonista de La Sirenita.
—¿Sugeriste la caracterización de tu señora Doubtfire?
C: Me maquillo solo porque tengo mi historia. He sido croto en muchos tramos de mi vida, entonces no podía comprarme una peluca. Me la tenía que hacer con lo que podía y también el maquillaje. Así fui aprendiendo y ahora doy clases. Pero mi primera vez hice una peluca con el pelo que le cortaba al perro o con la barba del choclo. Ahora las hago con pelo natural, igual que en el Teatro Colón. Son 35 años de escuela que tengo, pero todo empezó desde la necesidad, que lejos de frenarme, a mí me potenció. Aquí sugerí, pero está Germán Pérez en maquillaje que es maravilloso. Ya había trabajado con él, para televisión. Meto mano y ellos me dejan hacerlo porque también sé mucho. Para mí no existe el no, me los encontré toda mi vida, escuché no hay plata, porque no hay. Por eso me inventé todo.
—¿Cuál es el secreto para cambiarse tan rápido de personaje?
C: Lo tengo muy incorporado porque hice muchos unipersonales. Ahí se usa esa técnica, donde vos mirás algo que pasa acá y te aparezco ya cambiado por el otro lado. En Esperando la carroza hice cinco personajes. Pero será la primera vez que me cambie arriba del escenario y la gente me va a ver hacerlo. Es una novedad para mí también. Nunca me saqué la nariz delante del público.
—¿Le temen a hacer temporada teatral en verano en Buenos Aires?
C: Vengo hace rato quedándome en Buenos Aires, hice Esperando la carroza, Qué hacemos con Walter y Los Bonobos. Somos muchos los que nos quedamos en la Ciudad. Miedo no le tengo a nada, salvo a la cuenta de impuestos que viene a fin de mes.
CH: Estamos en un año en el que la economía no es la mejor. Pero habrá cuotas y beneficios con bancos y hay mucha gente que se queda en Buenos Aires. Confío mucho en que la gente se vaya a la playa por poco tiempo y hay varias propuestas en la avenida Corrientes. Pero miedo hay siempre, claramente.
Fuente: www.perfil.com



