Otro misterio en el espacio: apareció el “sándwich de chivito de Drácula”


A medida que una estrella joven se desarrolla, también lo hace un disco protoplanetario de polvo y gas a su alrededor, listo para dar origen a nuevos planetas. Los científicos acaban de descubrir más sobre IRAS 23077+6707, el disco protoplanetario más grande jamás observado con un telescopio.
El sistema, descubierto por primera vez el año pasado, se encuentra a unos 1.000 años luz de la Tierra y tiene un diámetro de casi 644 mil millones de kilómetros, más de 100 veces la distancia entre el Sol y Plutón.
IRAS 23077+6707 también es conocido como el Chivito de Drácula, en honor al vampiro de Transilvania y al sándwich cargado de carne que es el plato nacional de Uruguay, informa Science Alert.
Ahora, investigadores de la NASA de Estados Unidos y el Reino Unido tienen nuevas imágenes en luz visible del telescopio Hubble que revelan cuán caótico y turbulento es este enorme disco, y algunos de los elementos que pueden estar impulsando su gigantesco tamaño.
“Tanto el Hubble como el telescopio espacial James Webb de la NASA han vislumbrado estructuras similares en otros discos, pero IRAS 23077+6707 nos proporciona una perspectiva excepcional, permitiéndonos rastrear sus subestructuras en luz visible con un nivel de detalle sin precedentes”, afirma la astrofísica Kristina Monsch, del Centro de Astrofísica (CfA) en Estados Unidos.
“Esto convierte al sistema en un laboratorio nuevo y único para estudiar la formación de planetas y los entornos donde ocurre”, indica Science Alert.
IRAS 23077+6707 es significativamente diferente de lo que se esperaría de los discos protoplanetarios convencionales . Por ejemplo, las partículas de material que se expanden desde el sistema se extienden mucho más allá de lo habitual.
También presenta una inclinación notable. Filamentos extensos de gas caen al disco desde grandes distancias, pero solo por un lado. El lado opuesto presenta un límite mucho más definido, con mucho menos material formador de planetas alrededor de la estrella central.
Todavía queda trabajo por hacer para entender qué significa todo esto, pero los investigadores sugieren que las interacciones con el gas, los vientos estelares o el movimiento del propio sistema podrían ser responsables de estas dramáticas observaciones, dice Science Alert.
“El nivel de detalle que estamos viendo es raro en imágenes de discos protoplanetarios, y estas nuevas imágenes del Hubble muestran que las guarderías de planetas pueden ser mucho más activas y caóticas de lo que esperábamos”, dice Monsch.
“Estamos viendo este disco casi de canto y sus tenues capas superiores y características asimétricas son especialmente sorprendentes”.
El sistema recibió el apodo de Chivito de Drácula en honor a dos de los astrofísicos que lo descubrieron: uno de Transilvania y otro de Uruguay.
Aunque estos hallazgos aún deben interpretarse adecuadamente, el equipo de la NASA disfruta de la oportunidad de estudiar en detalle la dinámica de un sistema tan complejo y atípico. Más lecturas de luz y un análisis a largo plazo del sistema deberían revelar más a medida que este disco protoplanetario se asiente, informa Science Alert.
Parece haber suficiente material aquí para formar entre 10 y 30 Júpiter, lo que lo convierte en un entorno fascinante para estudiar cómo podrían empezar a formarse los planetas en condiciones tan extrañas y violentas. Si bien la formación planetaria tarda millones de años, los astrónomos podrán ver instantáneas del proceso desde IRAS 23077+6707 en escalas de tiempo mucho más cortas.
“El Hubble nos ha proporcionado un asiento en primera fila para observar los procesos caóticos que dan forma a los discos a medida que construyen nuevos planetas; procesos que aún no comprendemos del todo, pero que ahora podemos estudiar de una manera completamente nueva”, afirma el astrofísico Joshua Bennett Lovell, del CfA.
Fuente: www.clarin.com



