El lado oscuro de un famoso reality de pérdida de peso, “The Biggest Loser”: un documental de Netflix revela qué pasaba detrás de cámaras

“¿Fitness o fraude? ¿Motivación o manipulación? ¿Transformación o trauma?”, son algunas de las preguntas que plantea el avance de Fit for TV: the reality of The Biggest Loser, el flamante documental de Netflix que aborda el detrás de escena del famoso programa de pérdida de peso que tuvo 17 temporadas en Estados Unidos.

La docuserie de tres capítulos arribó a la plataforma de streaming el viernes 15 de agosto, y se propone derribar algunos mitos detrás de los casos de “superación personal” que mostraban en la pantalla chica.

“The Biggest Loser”, el reality sobre pérdida de peso que veían millones de personas

The Biggest Loser se emitió durante 17 temporadas en el canal norteamericano NBC desde su estreno en 2004 hasta 2016. El reality causó fascinación a nivel nacional en Estados Unidos, y miles de personas decían que querían participar.

En cada temporada de "The Biggest Loser" competían 15 participantes. (Captura de video YouTube @Netflix)En cada temporada de “The Biggest Loser” competían 15 participantes. (Captura de video YouTube @Netflix)

Los números hablan por sí mismos: 258 episodios, 34.033 libras bajadas, -más de 15.000 kilos en 12 años-, 10 millones de espectadores por cada final televisada en vivo, y más de 30 reversiones internacionales.

En Argentina un masivo público también acompañó el estreno de Cuestión de peso en 2006, ciclo que ya lleva 16 temporadas, actualmente bajo la conducción de Mario Massaccesi por la pantalla de El Trece.

Ese fervor, también lo muestra el documental de Netflix en el inicio del trailer, donde dos aspirantes cantan al unísono: “Queremos ser The Biggest Loser para siempre, hazme trabajar hasta el día en que muera“, canción que se habían convertido en una suerte de jingle de presentación.

Un antes y después de una de las participantes de "The Biggest Loser". (Captura de video YouTube @Netflix)Un antes y después de una de las participantes de “The Biggest Loser”. (Captura de video YouTube @Netflix)

La sinopsis de “Cuerpo de TV, la realidad detrás de The Biggest Loser“, el nombre en español de la docuserie, describe a la perfección su contenido: “En esta provocativa serie documental, antiguos concursantes y productores revelan la intensa y destructiva dinámica detrás del éxito”.

Uno de los testimonios que genera polémica es el del productor ejecutivo JD Roth, que devela cómo era el proceso de selección en el casting:No buscábamos personas con sobrepeso y felices, buscábamos personas con sobrepeso e infelices“.

El único entrenador que estuvo en todas las entregas, Bob Harper, también participó del documental, y manifestó otra fuerte frase: “Gente que suda en los gimnasios, que ansía bajar de peso, que quiere cambiar su vida y está dispuesta a todo; a los productores les encanta esa mierda, y por eso dijeron: ‘¡Queremos que vomiten, queremos que sea una locura total!'”.

Bob Harper fue entrenador de los participantes de principio a fin. (Captura YouTube @Netflix)Bob Harper fue entrenador de los participantes de principio a fin. (Captura YouTube @Netflix)

Así introduce la serie un análisis sobre los estereotipos y el impacto que pueden tener en la autoestima, además de la falta de una visión más integral de las transformaciones físicas, que no se reduzca solamente a la cantidad de kilos que bajó una persona.

Las denuncias de los exparticipantes de “The Biggest Loser” en el documental de Netflix

Algunos exconcursantes denunciaron que el régimen alimentario y el plan de ejercicios físicos no era “tan saludable” como se mostraba en el programa.

Tracey Yukich, participante de la octava temporada, afirmó: “Mis órganos literalmente se estaban apagando“. Joelle Gwynn, de la séptima entra, opinó: “A mucha gente le gusta burlarse de la gente gorda, y ellos claramente reforzaban esa idea”.

La portada del documental de Netflix que revela el lado oscuro del reality de pérdida de peso.La portada del documental de Netflix que revela el lado oscuro del reality de pérdida de peso.

“Me dieron una pastilla de cafeína para que rindiera más”; “Apenas podía caminar y tenía mucho dolor”; “¿Por qué nadie me hizo saber que podría haber arruinado mi vida?”; “Sufro trastorno de estrés postraumático por haber estado en ese programa”; afirman otras voces de varios exconcursantes en el adelanto.

Para quienes no lo recuerden, había un gran premio en juego: 250.000 dólares para el concursante que pierda más porcentaje de kilos en relación a su peso inicial. Eso significaba que debían estar “lo más delgados posibles”, y por ende no necesariamente lo más saludable posibles.

Cada temporada de The Biggest Loser se filmaba durante 30 semanas. A los participantes se les cortaba el contacto con sus amigos y familiares, y vivían todos juntos en una estancia rural, donde se les dividía en tres equipos y a cada grupo se le asignaba un entrenador para que los guiara en un intenso entrenamiento.

El "antes" de Rachel Frederickson, la ganadora de 2013 de "The Biggest Loser". (Captura YouTube @Netflix)El “antes” de Rachel Frederickson, la ganadora de 2013 de “The Biggest Loser”. (Captura YouTube @Netflix)

Uno de los segmentos televisivos consistía en ofrecerles “tentaciones”, que consistían en llevarlos a lugares que ofrecieran grandes banquetes de comidas y dejar en sus manos la decisión de comer o no alguno de esos platos. El que se resistía ganaba puntos y el que no, se arriesgaba a ganar peso y ser eliminado.

La escritora y activista Aubrey Gordon denuncia que aplicaban “técnicas de filmación engañosas”. “Sacudián la cámara cuando un concursante se caía para que pareciera que su peso había provocado el movimiento del suelo, estaban diseñados para hacerte sacar conclusiones sobre las personas gordas”, afirmó la autora de Your Fat Friend.

El productor David Broome habló en el documental de Netflix y admitió: “No se puede tener un programa de pérdida de peso que sea totalmente seguro“. Pero enseguida desafió a la audiencia: “Díganme un solo programa que realmente haya cambiado la vida de la gente como lo hizo The Biggest Loser; me encantaría escucharlo”.

El "después" de Rachel Frederickson, la ganadora de 2013 de "The Biggest Loser". (Captura YouTube @Netflix)El “después” de Rachel Frederickson, la ganadora de 2013 de “The Biggest Loser”. (Captura YouTube @Netflix)

El caso de Rachel Frederickson, la ganadora de 2013: el principio del fin de “The Biggest Loser”

El ocaso del reality sobre obesidad comenzó en 2013, en su anteúltima temporada, cuando recibieron muchas críticas tras ver la “nueva apariencia” de la ganadora de esa edición, Rachel Frederickson.

Frederickson, una joven de 24 años, fijó el récord de haber bajado en siete meses un 59,62% de su peso corporal original, y los espectadores consideraron que era una cifra alarmante, que no indicaba una condición saludable, sino más bien un indicio concreto de que había pasado de un extremo al otro.

Rachel Frederickson, la ganadora más polémica de "The Biggest Loser". (Captura YouTube @HouseOfClips_Official)Rachel Frederickson, la ganadora más polémica de “The Biggest Loser”. (Captura YouTube @HouseOfClips_Official)

La ganadora, de 1.60 metros de altura, había pasado de pesar 117,9 a 47,6 kilogramos. La desaprobación de la audiencia fue tal, que ella misma tuvo que aclarar en su cuenta de Twitter que estaba “saludable”.

“Ahora necesito encontrar un equilibrio y asegurarme de hacer ejercicio y comer de forma sana”, dijo después de la final. En diálogo con The Guardian, el entrenador Harper asegura que incluso él quedó “horrorizado” cuando la vio entrar al estudio y consideró que su delgadez era “un tanto extrema”.

Sin embargo, Harper se justifica con otros “casos de éxito sano”. “Olivia Ward, ganadora de la temporada 11, y su hermana, Hannah Curlee, hicieron un proceso estupendo y están muy bien de salud y apariencia actualmente”, indicó.

Fiel a su esencia contradictoria, Harper dijo ser consciente de que para algunos participantes fue un cambio positivo, mientras que para otros fue un verdadero calvario.

“Creo que ayudamos a mucha gente, que los inspiramos a mejorar sus vidas, pero también es cierto que la mayoría de los concursantes recuperaron peso después de terminar la competencia”, reconoció Harper.

“En Estados Unidos la tasa de éxito en general es muy baja; es muy triste, pero es la realidad”, indicó Harper. Su testimonio y el de muchos otros que formaron parte del reality de pérdida de peso están disponibles en Netflix, con tres comentados episodios.

Fuente: www.clarin.com

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