El calvario de un hombre que lleva 15 años sin poder ingerir alimentos sólidos: “Cada día es una lucha”


Un hombre de 37 años de Bournemouth, Inglaterra, lleva años sin poder ingerir alimentos sólidos tras una cirugía fallida que “salió muy mal”. “Cada día es una lucha, tanto física como emocionalmente. Solo quiero tener la oportunidad de vivir con cierta sensación de normalidad nuevamente”, expresó.
En 2010, Rob Lindsell, dueño de la cafetería Fikä Bournemouth, pasó por el quirófano para someterse al procedimiento de Nuss, una técnica utilizada para corregir el pectus excavatum.
También conocido como tórax en embudo o pecho hundido, se trata de una condición que causa que el esternón se hunda hacia adentro, lo que afecta su corazón y pulmones al provocarle dificultad para respirar y dolor en el pecho.
Aunque el procedimiento implicaba la inserción de barras de acero inoxidable para corregir la posición del esternón, el resultado cambió su vida “de la peor manera”. Debido a su escoliosis —una curvatura en forma de “S” de su columna—, su caja torácica colapsó, al punto de que ahora sobresale por un costado de su cuerpo y su espalda.
En consecuencia, la deformidad generó presión interna en su cuerpo, lo que le provocó una hernia de hiato, reflujo ácido crónico (ERGE) y regurgitación constante de alimentos.
“Ya no puedo comer adecuadamente. Aspiro líquidos en silencio y me ahogo fácilmente. Perdí casi 12 kilogramos en 6 meses. Ahora sobrevivo con comidas líquidas con sabor a plátano porque la mayoría de los alimentos sólidos me duelen o me enferman”, relató.
Además, su vida social y personal se vio afectada por su condición: “Es agotador. No puedo salir a comer con amigos o familiares. No puedo subir de peso. No puedo tener citas ni construir el tipo de vida que pensé que tendría a estas alturas”, expresó.
A pesar de sus quejas a los médicos sobre su deterioro, le aseguraron que está “bien” y le negaron ayuda quirúrgica, sugiriéndole que vea a un dietista. “Como si esto fuera algo que puedo manejar a través de la fuerza de voluntad y un plan de comidas”, sostuvo.
Ante la negativa del Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido a intervenir, Rob se vio obligado a buscar ayuda médica privada, así que comenzó una recaudación de fondos en el sitio Go Fund Me —donde contó su historia— para cubrir los gastos de la operación.
“Si un especialista acepta tratar de reparar el daño, los costos podrían ascender a decenas de miles. En pocas palabras, no tengo esa cantidad de dinero. Estoy atascado. Estoy cansado. Solo quiero tener la oportunidad de sentirme como yo mismo de nuevo”, escribió.
El dinero que recaudó hasta ahora le permitió realizarse estudios con dos especialistas, un gastroenterólogo y un cirujano torácico, en la Clínica Cleveland en Londres, pero los resultados no fueron alentadores. Su escoliosis progresó “más de lo esperado”, y ahora comprime su esófago y “también está interfiriendo con los nervios y músculos que controlan la deglución”.
“Ya no se trata simplemente de reparar una hernia, es más complejo y probablemente requerirá que varios cirujanos trabajen juntos para descubrir la mejor manera de avanzar”, lamentó.
Por lo tanto, ahora deberá recurrir a un cirujano ortopédico que examine más de cerca la curvatura de su columna vertebral para tratar de determinar si allí reside “la verdadera raíz de todo”.
“Si es así, entonces necesito prepararme para un camino mucho más largo por delante. Eso podría significar tiempo fuera del trabajo, no solo por los costos, sino porque la recuperación llevará tiempo y las cafeterías son físicamente exigentes”, sostuvo.
Fuente: www.clarin.com



