Cómo preparar un desayuno saludable que ayude a controlar la glucemia


Controlar la glucemia desde el desayuno es una estrategia simple y efectiva para prevenir picos de azúcar y mantener la energía estable durante toda la mañana.
La evidencia muestra que elegir alimentos ricos en fibra, proteínas magras y carbohidratos de bajo índice glucémico ayuda a mantener los niveles de azúcar dentro del rango recomendado, a la vez que mejora la saciedad y el control del peso.
Además, posponer el café hasta después de la primera comida y sumar actividad física ligera multiplica los beneficios metabólicos.
Un desayuno saludable que mantenga a raya los picos de azúcar debe partir de una regla simple: combinar carbohidratos de calidad, proteínas magras y fibra en la misma proporción cada mañana, según indica la Clínica Mayo. Esta mezcla ralentiza la digestión y disminuye la liberación de glucosa en sangre, un efecto comprobado en metaanálisis sobre desayunos de bajo índice glucémico.
Elegir carbohidratos integrales y de bajo índice glucémico —avena arrollada, pan de centeno, quínoa— reduce hasta un 40% la glucosa postprandial y ofrece saciedad prolongada gracias a su alto aporte de fibra soluble.
A su vez, estos granos aportan vitaminas del complejo B que favorecen el metabolismo de los hidratos.
La proteína temprana es otro pilar: incluir al menos 20 g a través de huevo, yogur griego o queso fresco mejora la respuesta insulínica y mantiene estable la glucemia incluso en la comida siguiente.
La evidencia indica que combinar proteína con fibra amplifica este beneficio, reduciendo la variabilidad glucémica a lo largo del día.
No hay que olvidar las grasas insaturadas de palta, frutos secos o semillas de chía; aportan ácido oleico y omega‑3 que modulan la resistencia a la insulina y prolongan la sensación de saciedad.
Por otro lado, retrasar el café al menos 30 minutos después de comer evita que la cafeína eleve la adrenalina y dispare la glucosa hasta un 50%.
Fuente: www.clarin.com



