Reconocé el trastorno facticio y entendé sus señales y causas


El trastorno facticio ocurre cuando una persona engaña a los demás al parecer enfermo o lesionado. Esta conducta puede implicar fingir, enfermarse a propósito o, incluso, provocarse lesiones. Aunque son conscientes del engaño, es probable que no reconozcan que tienen un problema.
Conocido hasta hace unos años como síndrome de Münchausen, debe diferenciarse del trastorno facticio impuesto a otro (TFIO) que se diagnostica cuando una persona finge o provoca una enfermedad en alguien que está bajo su cuidado, en general, un hijo.
Este problema de salud mental afecta más a las mujeres que a los hombres y, a menudo, si son solteras. Quienes tienen rasgos de personalidad limítrofe o histriónica suelen presentar síntomas de trastorno facticio.
Las personas que sufren de este trastorno corren de riesgo de provocarse daños a sí mismas y a los demás. Por eso resulta de gran importancia conocer sus señales y causas.
“El trastorno facticio es una enfermedad mental grave, porque quienes la padecen pretenden estar enfermos para engañar a los demás”, asegura la Clínica Mayo, de Estados Unidos. Sus síntomas incluyen inventar los síntomas de una enfermedad o adulterar las pruebas médicas para convencer a otros de que necesitan un tratamiento, como, por ejemplo, una cirugía.
El centro médico aclara que el “trastorno facticio no es lo mismo que inventar problemas médicos para un beneficio práctico o una recompensa, como irse del trabajo o ganar un juicio. Si bien saben que ellas causan sus síntomas o enfermedades, podrían no saber por qué lo hacen o pueden creer que no tienen ningún problema de salud mental”.
Como las personas con trastorno facticio se vuelven expertas en fingir síntomas y enfermedades o en herirse a ellas mismas, puede ser difícil para los médicos y la familia saber si los síntomas son reales o inventados.
La Clínica Mayo detalla algunas de las acciones que realizan quienes padecen del trastorno:
Los médicos desconocen las causas de este trastorno poco común, difícil de diagnosticar y tratar. “Con frecuencia, el tratamiento es difícil y no hay terapias estándar. Como las personas desean asumir el papel de enfermas, muchas veces no están dispuestas a recibir tratamiento. Pero si se las trata sin juzgarlas, podrían aceptar la asistencia y el tratamiento de un profesional de la salud mental”, explica la Clínica Mayo.
A la falta de maneras de prevenir esta enfermedad mental, buenos son algunos consejos para quienes ya han sido diagnosticados. Entre ellos, figuran asistir a las sesiones de terapia, tomar los medicamentos recetados, recordar los riesgos a los que te enfrentas y trata de rodearte de personas de confianza.
Fuente: www.clarin.com



