Después del “2025 OW”, cuáles son los otros asteroides que la NASA sigue de cerca


El asteroide 2025 OW no es la única roca espacial que la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio sigue de cerca. El 2025 OF2, 2025 OU1, 2025 OX y 2018 BE5 son otros de los cuerpos celestiales que la NASA monitorea en su Asteroid Watch, el panel de control que rastrea los asteroides y cometas que se acercan relativamente a la Tierra.

Compuestos principalmente de hielo de agua con partículas de polvo incrustadas, los cometas se formaron originalmente en el frío sistema planetario exterior, mientras que la mayoría de los asteroides rocosos se formaron en el sistema solar interior más cálido entre las órbitas de Marte y Júpiter.

La mayoría de los asteroides permanece en el cinturón principal —entre Marte y Júpiter—, pero algunos, llamados objetos cercanos a la Tierra (NEO, por sus siglas en inglés Near-Earth Objects) orbitan más cerca de nuestro planeta, ya que son empujados por la atracción gravitacional de planetas cercanos.

El interés científico en los cometas y asteroides se debe en gran parte a su condición de restos relativamente inalterados del proceso de formación del sistema solar hace unos 4.600 millones de años.

Los planetas como Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno se formaron a partir de una aglomeración de miles de millones de cometas y los restos de este proceso de formación son los cometas que la NASA observa hoy. Del mismo modo, los asteroides son los fragmentos que quedan de la aglomeración inicial de los planetas interiores que incluyen Mercurio, Venus, la Tierra y Marte.

Como los primitivos bloques de construcción sobrantes del proceso de formación del sistema solar, los cometas y asteroides ofrecen pistas sobre la mezcla química a partir de la cual se formaron los planetas. De ahí el interés de la NASA de seguir de cerca a estos astros.

De acuerdo con el Asteroid Watch de la NASA, el asteroide 2025 OF2, que mide 34 metros, pasará el 25 de julio a unos 489.000 kilómetros de distancia de la Tierra, por lo que no representa riesgo alguno para la vida de nuestro planeta.

El 2025 OU1, que mide unos 43 metros, pasará el 26 de julio a unos 2.680.000 kilómetros de distancia de la órbita de la Tierra, mientras que el 2025 OX —de 30 metros— lo hará en la misma fecha, pero a unos 4.520.000 kilómetros de distancia.

El asteroide 2018 BE5, que mide 43 metros, pasará a unos 4.150.000 kilómetros de distancia de la órbita de la Tierra el 28 de julio, el mismo día que el 2025 OW, que estará más cerca, a unos 633.000 kilómetros.

Si bien el 2025 OW es el más grande, con unos 67 metros —más que la Torre de Pisa, el monumento italiano de 57 metros— “su órbita resulta bien conocida y no representa peligro”, según señaló a la ABC News el experto en asteroides del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS), Davide Farnocchia.

La NASA cuenta con un Programa de Observaciones de Objetos Cercanos a la Tierra (NEO) que forma parte del Programa de Defensa Planetaria de la agencia espacial, cuya función es detectar objetos cercanos a la Tierra no identificados.

Para ello, utilizan observatorios de todo el mundo, que calculan y refinan las órbitas de los NEO para determinar sus propiedades físicas, así como también su composición, lo que permite diseñas técnicas de observación y mitigación de asteroides.

Es muy poco probable que un asteroide lo suficientemente grande como para causar daños generalizados impacte la Tierra durante los próximos 100 años o más, según científicos del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en el sur de California.

A medida que los telescopios escanean el cielo con el objetivo principal de descubrir objetos lo suficientemente grandes como para causar daños a la superficie de la Tierra, ocasionalmente detectarán objetos mucho más pequeños en curso de colisión con la Tierra.

Estos objetos generalmente tienen solo unos pocos metros de tamaño y llegan a la atmósfera de la Tierra varias veces al año sin causar daños. Los impactos de objetos más grandes son mucho menos frecuentes y ocurren en escalas de tiempo muy largas en promedio.

Fuente: www.clarin.com

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