Thich Nhat Hanh y su enseñanza: cómo hacer felices a los demás también nos transforma


Thich Nhat Hanh fue un monje budista, poeta y activista por la paz originario de Vietnam, conocido por introducir el mindfulness en Occidente. A lo largo de su vida escribió más de 100 libros sobre meditación, paz interior y vida consciente y organizó retiros en todo el mundo.

Uno de los pilares de su enseñanza es que la verdadera felicidad personal no se alcanza de forma aislada, sino a través del bienestar de los demás. Thich Nhat Hanh sostenía que al cultivar la plena conciencia —o mindfulness— podemos estar presentes en el aquí y ahora, desarrollar compasión, y construir paz interior. Desde esa base, nuestra capacidad de hacer felices a los otros se vuelve más auténtica y profunda.

A lo largo de la historia, numerosos filósofos y pensadores trataron de descubrir la clave de la felicidad plena. Arthur C. Brooks, especialista en bienestar, propone que la verdadera felicidad se construye en lo cotidiano, a través de pequeñas acciones y hábitos sostenidos más que de grandes conquistas. De la mano de esta premisa, Thich Nhat Hanh tiene su propia manera de encontrar este estado emocional.

En medio de la cotidianeidad y los desafíos que acontecen cada día en la vida de una persona, el budista vietnamita propone que al hacer felices a los demás se desarrolla nuestra propia dicha.

El maestro budista dijo: “con tu sonrisa haces el mundo más bello”. Propone que cada acción tiene una huella y con una sonrisa se puede cambiar el día a otra persona, al señalar: “Cada pensamiento que produces, cualquier cosa que dices, cualquier acción que haces, lleva tu firma”.

La vida tiene que tener una misión, sólo con un propósito definido podemos dar sentido a nuestras vidas, y la felicidad parece ser una de las mejores. “La buena voluntad no es suficiente, tenemos que aprender el arte de hacer felices a los demás”, expone Thich Nhat Hanh.

Hacer felices a los demás puede parecer una tarea difícil si se la razona, pero podés hacer el bien a otro y a vos mismo con pequeñas acciones. Como por ejemplo tener una escucha activa cuando alguien lo necesite, al ofrecer al otro un espacio en el que ser visto y comprendido.

Encontrar la felicidad en hacer más alegres a los otros, propone un beneficio para ambas partes, ya que según revela la neurocientífica, Nazareth Castellanos, somos seres conectados, holobiontes. Por lo tanto, las emociones se contagian al tener en cuenta que somos seres interconectados que vibran al unísono con su entorno.

Fuente: www.clarin.com

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