Apunten contra Cristina Kirchner: Kicillof, Milei y ¿Lorenzetti?


No deben ser días fáciles para Cristina Kirchner. La exmandataria, encantada con eso de dar clases magistrales para explicar cómo funciona el mundo, debate por estas horas si será candidata en una elección de segundo orden como representante de las barriadas más pobres del Conurbano bonaerense. Audacia y decisión no le faltan. Ya se había hecho elegir como jefa del Partido Justicialista, un cargo que denostaba en sus ocho años como presidenta.
La vorágine del día a día en el país acaso impida dimensionar, hoy, la caída de la dirigente política más influyente desde la vuelta de la democracia. Tres datos: la misma semana en que su ahijado en el peronismo decidió independizarse de ella, se espera que el Senado vote un proyecto de transparencia que invoca tácitamente a su persona, mientras la Corte recibió su último recurso para evitar ir a la cárcel por corrupta.
Cada movimiento tiene nombre y apellido. Lo más fuerte e inesperado, seguramente para ella, fue la decisión de Axel Kicillof de desdoblar la elección bonaerense, a contramano de lo que le reclamaban los Kirchner y Sergio Massa. ¿Lunes histórico? Hasta ahora, el gobernador siempre había quedado en amague de rebeldía.
Sin reelección en la Provincia, el exministro de Economía osó imaginar un proyecto presidencial sin pedir autorización K, y quedó en la mira de madre e hijo. Ya en el cierre para los comicios de 2023, Máximo le había sugerido ir por la pelea mayor y dejar libre el sillón bonaerense. Caramelo envenenado: las encuestas auguraban probable derrota nacional y casi seguro triunfo local.
El movimiento de Kicillof, empujado por un grupo de intendentes de peso del Conurbano, tenía una intención inicial, pero ahora habrá que ver el resultado final: se buscaba evitar el eventual arrastre de Cristina Kirchner en la elección nacional, pero si ella termina como candidata por la Tercer Sección en la pelea local, será complejo derrotarla.
El otro que parece haberse animado contra la exmandataria es Javier Milei. Después de hacer naufragar el proyecto de Ficha Limpia meses atrás y agitar el fantasma de un posible acuerdo con Cristina, ahora ordenó volver a la carga con la propuesta, que tiene fecha para tratarse este miércoles en el Senado.
Nunca termina de quedar claro el verdadero afán libertario con esta iniciativa. ¿Realmente buscan aprobarla y complicar una postulación nacional de la expresidenta? ¿O son (más) fuegos de artificio para romper una inercia política y económica que trae desde mediados de febrero malas noticias para el Gobierno?
Como antecedente cercano del revival de la grieta, Milei celebró la decisión de la administración de Donald Trump de impedir el ingreso de Cristina a Estados Unidos por su condena judicial.
Es el ámbito de la Justicia, precisamente, el que más preocupa en el fondo a la exmandataria. Todos sus movimientos políticos parecen apuntados hacia allí. Tras la confirmación de su sentencia por el caso Vialidad de parte de la Cámara de Casación, sólo le queda la instancia de la Corte Suprema para evitar la cárcel.
La presencia de Manuel García-Mansilla allí, nombrado en comisión pero rechazado por el Senado, le daba una chance para conseguir lo que más anhela: tiempo. Se daba por descontado que la defensa de Cristina lo recusaría de actuar en el caso.
Pero García-Mansilla ya no está y por su vocalía no pasará el recurso de la expresidenta que llegó el martes al máximo tribunal. Mientras, en un movimiento llamativo, otro de los jueces de la Corte, Ricardo Lorenzetti, hizo trascender que pediría a sus pares acelerar su tratamiento.
Desde entonces, la duda entre los juristas quedó instalada. ¿La jugada de Lorenzetti es una mala o una buena noticia para Cristina? ¿Pueden acortarse realmente los tiempos judiciales? ¿O el juez le dejó la pelota picando a la exmandataria para que lo recuse y se demore la decisión final?
Fuente: www.clarin.com



