Tres bebés abandonados en distintos puntos del país descubrieron, años después, que son hermanos: el surrealista caso de los niños de las bolsas verdes

David McBride, Helen Ward y John Dowling, tres adultos que cuando eran bebés fueron adoptados por sus padres, emprendieron, cada uno por su parte, la búsqueda de su verdadera identidad.

Tiempo después, descubrieron un pasado común, que entrelazó sus historias para siempre.

Ahora, tras conocerse en persona, juntos continúan indagando sobre sus antecesores.

Bolsas verdes, dos hermanos y una búsqueda en común

Criado en una familia acogedora y cariñosa en Belfast, Irlanda del Norte, David McBride siempre supo que era adoptado.

Pero no fue hasta que cumplió 15 años y solicitó un certificado de nacimiento para ingresar en el ejército que se dio cuenta de lo poco que sabía sobre sus orígenes.

Tres bebés abandonados en distintos puntos del país descubrieron, años después, que son hermanos: el surrealista caso de los niños de las bolsas verdes

El documento estaba casi en blanco. Sus padres biológicos figuraban como desconocidos, al igual que los detalles sobre su lugar de nacimiento e incluso su fecha de nacimiento.

Su padre adoptivo le contó lo poco que sabía. McBride había sido abandonado y, de bebé, lo encontraron, dentro de una bolsa verde, en el asiento delantero de un automóvil sin llave.

Juntos, McBride y su padre decidieron averiguar todo lo que pudieran. Su investigación comenzó en la biblioteca pública local, donde examinaron minuciosamente recortes de periódicos.

Así se dieron cuenta de que, en el momento en que fue encontrado, el caso de David acaparó los titulares, debido a que el abandono infantil era algo prácticamente desconocido en Irlanda del Norte en aquel entonces, ya que la Iglesia proporcionaba apoyo, o al menos refugio, a las madres y a sus bebés que podían haber nacido fuera del matrimonio.

Los recortes de diario que consiguió McBride no le dieron mucha información, pero sí le confirmaron que, antes de ser abandonado, había recibido buenos cuidados. “Me alimentaron bien y me cuidaron bien”, dijo a la BBC.

Tras ello, centró sus esfuerzos en tratar de encontrar a su madre. Sin embargo, pasaron las décadas y obtuvo pocas respuestas.

Entonces, animado por su hermana adoptiva, decidió hacerse una prueba de ADN. El resultado lo cambió todo: tenía una hermana biológica. “Fue una sorpresa maravillosa… fue como si hubiera llegado la Navidad”, recordó.

Su nombre era Helen Ward, pero en lugar de responder a sus preguntas sobre su madre, ella misma tenía muchas: también había sido abandonada cuando era bebé.

Ward también fue abandonada dentro de una bolsa verde. Foto: Helen Ward

“Me encontraron en una bolsa verde dentro de una cabina telefónica”, contó Ward al medio británico, revelando las similitudes de su historia con la de McBride.

“Lo primero que pensé fue que éramos los mellizos de la bolsa”, agregó, haciendo referencia a un caso que, en el momento en que ella fue adoptada, era muy famoso en la región.

Sin embargo, David y Helen no eran mellizos. Habían nacido con siete años de diferencia y fueron encontrados en lados opuestos de la frontera irlandesa. A pesar de esto, las similitudes de su caso son asombrosas.

Ward detalló que a ella la “encontró un camionero”. “En la bolsa había un biberón caliente y una muda de ropa. Estaba muy bien vestida y abrigada”, especificó.

Al igual que McBride, se crió en el seno de una familia adoptiva amorosa, pero cuando se convirtió en madre decidió que necesitaba saber más sobre su progenitora.

Entonces, se puso en contacto con una trabajadora social de la zona donde la encontraron, y esta le mostró un certificado de nacimiento similar al que McBride había visto años atrás. En él figuraban “madre desconocida”, “padre desconocido” y “niña encontrada desprotegida en una cabina telefónica”.

“Estaba muy disgustada. Una tiene tantas preguntas, y es tan difícil encontrar respuestas”, recordó Helen.

Ward también llevó a cabo su propia búsqueda en los años siguientes: contó su historia personal en un programa de radio en el que los oyentes llamaban al público, y encontró tanto al policía que se había ocupado de su caso en 1969 como al camionero que la había hallado.

Pero fue después de que una amiga le regalara un kit de ADN casero que encontró a su hermano perdido —David—. “Fue increíble, no paraba de pellizcarme para asegurarme de que no era un sueño”, rememoró.

Hijos de una relación prohibida

Finalmente, McBride y Ward se encontraron cara a cara, y enseguida detectaron que tienen rasgos físicos similares. “En cuanto nos conocimos, todo lo que nos rodeaba pareció dejar de existir”, recordó David.

David y Helen se conocieron personalmente. Foto: Helen Ward

Pero cuando una búsqueda terminó, otra se reanudó: la de sus padres.

Después de algún tiempo, descubrieron que su madre había fallecido a los 90 años, poco antes de que ellos se conocieran. Su padre, en tanto, había muerto años atrás.

Así y todo, lograron reconstruir algunas partes de su historia. “Nuestra madre era del campo. Nuestro padre, de la ciudad. Ella era mucho más joven. El brillo de la ciudad la trajo de la costa oeste de Irlanda a Dublín. Nuestro padre era director de orquesta en Dublín. Ella lo conoció probablemente cuando iba a los salones de baile. Tuvieron un romance que duró 40 años o más”, contó McBride.

El hombre cree que, para que la aventura de sus padres durara tanto, debían de estar enamorados. Pero era una relación complicada, ya que, según contó, su papá estaba casado y, además, era protestante, mientras que ella era católica.

En una época en la que Irlanda estaba firmemente dividida por diferencias religiosas y seguía siendo socialmente conservadora, David cree que simplemente estaban rompiendo demasiados tabúes.

“Católicos y protestantes. Nacidos fuera del matrimonio… ¿Qué esperanza tenían?”, dijo a la BBC.

Otra bolsa y otro hermano

A la fascinante historia de estos hermanos aún le aguardaba una sorpresa más.

En un momento dado, Ward recordó un caso que había leído durante sus años de investigación, y eso la hizo pensar: ¿podrían tener otro hermano?

“La historia era que en 1965 encontraron a un bebé en una cabina telefónica. Estaba dentro de una bolsa, con un biberón caliente”, contó, revelando que se parecía mucho a la suya.

Ante esto, una joven australiana que vio un programa de televisión en el que McBride y Ward contaron el caso empezó a pensar en su propio padre irlandés, John. Se comunicó con ellos y, tiempo después, se comprobó que John es hermano de Helen y de David. “Él es el hijo del medio”, explicó Ward a la BBC.

David, John y Helen reconstruyeron la historia de sus padres. s, envueltos de forma similar. Foto: Helen Ward

Más tarde, los tres se juntaron. “Cuando nos sentamos los tres a conocernos, fue surrealista. Estás viendo a tu familia. Y te surgen mil preguntas. Pero en ese momento fue mágico”, recordó Helen.

Los hermanos afirman que no pueden juzgar a su madre por sus decisiones. “Debió de ser horrible para ella”, dijo Helen, “abandonar a sus tres bebés tan poco después de haberlos gestado y dado a luz”.

David, por su parte, recordó haber visto un video de su madre, ya anciana, aferrada a una muñeca y negándose a soltarla. “Me pregunto si, hacia el final de su vida, su mente decía: ‘Esta es mi hija. He perdido a tres hijos y no me la vas a quitar'”, concluyó.

Fuente: www.clarin.com

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