Elio Gutiérrez, en la Orquesta “Juan de Dios Filiberto”
Elio Gutiérrez, charanguista jujeño, logró recientemente ser elegido para formar parte de las filas de la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”, para un orden de mérito destinado a cubrir necesidades transitorias o eventuales en el cargo de Charango Solista de esa prestigiosa formación.
Es decir, formalmente es el músico suplente oficial de este puesto, a partir de una difícil audición que debió hacer en Buenos Aires, con una instancia evaluatoria de tres fases (tres ejecuciones que debió realizar ante un especializado jurado). Incluyó un Concierto para charango y orquesta, de “Imaginando Altiplano y quebradas”, de Alejandro Simonovich, con reducción a piano; fragmentos de Juana Azurduy, La olvidada, El Mercedino y Algarrobo, Algarrobal; y finalmente una obra a elección. La audición tuvo lugar en el Palacio Libertad de Caba, en el mes de septiembre.
“Yo tenía que buscar un pianista acompañante en Buenos Aires, así que más allá de la inscripción y los requerimientos de documentación, eran varias cosas las que debía preparar para viajar a la audición”, cuenta.
“El jurado era bastante exigente, puesto que estaba integrado por el concertino de la ‘Juan de Dios Filiberto’; el guitarrista titular de la orquesta; y el profesor a cargo del puesto solista, Rolando Goldman”, cuenta Gutiérrez.
Y agrega, “El profesor Goldman es quien logró introducir el charango en la orquesta y que tenga el mismo valor de un violín, un chello, etc, con el mismo nivel profesional de trabajo”. De siete inscriptos, se presentaron cuatro, “entre los que había músicos que admiro mucho”. Y asegura “estuvo reñida la cosa”. El orden de mérito seleccionado incluyó a Javier Goldman y al jujeño Elio Gutiérrez.
“Fue una alegría tremenda”. Y agregó: “Quiero destacar también con este logro, la importancia de la educación pública. Yo me formé en lectura de partituras y la parte formal o académica en la Escuela de Música, con Cecilia Palacios que ahora es directora y antes fue mi profe. Yo represento el resultado de la educación pública. Gracias a esa formación pude rendir un examen de ese nivel, porque la ‘Juan de Dios Filiberto’ es una orquesta nacional con trascendencia internacional”, dimensiona. “En mi música van mis ancestros y una combinación de cosas que represento. Que esta sonoridad norteña esté en esas filas más académicas es una gran felicidad”.
Un largo camino
Elio se inició en la música como músico acompañante y estudió para ser docente. “En un momento logré encarar un proyecto solista”, cuenta, y tiene que ver con el disco que sacó en diciembre del año pasado, “Preludio de paz”, que salió en forma digital y física.
Pudo realizar este trabajo y cumplir el sueño del álbum propio, gracias a un subsidio del Inamu (Instituto Nacional de la Música), y de una beca del Fondo Nacional de las Artes, por la cual pudo hacer cien unidades del disco físico. Hasta ese entonces fue un reconocido y renombrado músico sesionista, y músico de bandas importantes como la de Bruno Arias, La Cantada, Melania Pérez (la cantora salteña fallecido a principios de este año), Raúl Olarte y Rut Alonso, entre otros.
“El año pasado tuve la oportunidad de grabar para la Delio Valdez un track de su último disco, ‘El Desvelo’; toqué con Nico Sorín, que hace un homenaje a Piazzolla Eléctrico; y con Eruca Sativa”, cuenta nuestro músico, y eso habla de un 2025 que fue muy fructífero para su camino puesto que se llenó de grandes experiencias y lo selló con la grabación de su primer disco.
Ese disco, una exquisitez que está disponible en las plataformas musicales y que tituló “Preludio de paz”, incluye arreglos propios de melodías ya conocidas y algunos temas propios de Elio -que comparte con su compañera-. “Fue una experiencia individual en la que yo lideré todo, tanto el repertorio como toda la temática del disco”, dice orgulloso.
Le pregunto qué es lo que hizo que diera el paso de músico sesionista a músico solista. “El de sesionista es una linda experiencia porque uno aprende a poner su música al servicio del músico que te está contratando. Tengo muchos amigos que sólo viven de sesionar, porque se aprende el oficio de músico profesional acompañante y eso tiene su particularidad”, cuenta.
“Con el tiempo empecé a hacer cosas solas, y me dieron ganas de plasmar algo propio, con una mirada mía, tocar otras cosas, porque cuando uno acompaña eso es más limitado”, relata. “Mi disco fue la oportunidad para ser libre de hacer lo que yo quisiera”, asegura. Además, Elio se dedica a la docencia, en el Programa de Coros y Orquestas, en la Escuela de Música, y tiene su Taller de Charango.
Componer
Dice que su lado compositor surge de su contacto con la bohemia. “También fue importante, reconocerme como músico con raíces indígenas para empezar a componer. Reconocerme como coya, como indio, con raíces andinas. Eso implicó reverme hacia adentro para ver qué soy”, expresa.
De este sentimiento surge su necesidad de componer “son ritmos que yo los siento”. Se presenta como miembro de Nación Chicha, “que es la zona que comprende La Quiaca, Tupiza, Villazón, obviando los límites de Bolivia y Argentina. La Cultura Chicha implica la ancestralidad antes de los límites marcados. Yo me crié en La Quiaca y entonces para mí era normal hablar con mis amigos de Bolivia de la anata o de la pieza Tonada para Remedios de Willy Alfaro. Compartimos toda la cultura, para no ponerme límites”, manifiesta el talentoso músico.
Fuente: eltribunodejujuy.com
