Viajó más de 48 horas para salvar a un equipo del descenso, convivió con la magia negra y dirige en la liga con más altitud del mundo :: Olé

Lejos de los flashes también hay lugar para dejar huellas y hacer cosas increíbles. Para vivirlas, también. Un claro ejemplo de ello es el de Rodolfo Zapata, entrenador argentino de 60 años e hijo del cantante del mismo nombre, quien dirige en el Thimphu City de Bután. Y si bien ya de por sí la liga del país ubicado en el sur de Asia no pasa desapercibida porque es considerada por la FIFA como la de mayor promedio de altitud en el mundo, su experiencia en el fútbol lo llevó a vivir situaciones inéditas, como convivir con la magia negra y viajar más de 48 horas para salvar a un equipo del descenso.

“Fue en Ruanda, con el Mukura Victory Sports. Las conexiones desde Buenos Aires hacia África no son fáciles: hice Argentina, Brasil, Irlanda y Burundi para llegar, más de 48 horas de viaje. Valió la pena porque evitamos el descenso“, le cuenta Rolo a Olé sobre su increíble anécdota ayudando al club tras la pandemia. Aunque no fue el único viaje largo: para llegar a Bután, tardó ¡72 horas! Una locura…

Viajó más de 48 horas para salvar a un equipo del descenso, convivió con la magia negra y dirige en la liga con más altitud del mundo :: OléRodolfo Zapata le contó a Olé su recorrido en el fútbol africano y asiático.

Zapata tiene una amplia trayectoria en el fútbol antes de su arribo a los mencionados países exóticos. Nacido en Bella Vista, creció viendo al Huracán del Flaco Menotti, hizo Inferiores en el Globo y luego tuvo pasos como arquero por distintos clubes del Ascenso, pese a que no cree que haya sido “destacado” bajo los tres palos. Comenzó su camino como DT en un programa de Estados Unidos y luego inició su aventura por África (también tuvo una etapa en Jamaica): pasó por Nigeria, Sudáfrica, Botsuana, Kenia, Ruanda y la Sub 20 de Fiji.

Y en dicho continente fue donde convivió con la magia negra. “Antes de los partidos desparramaban un líquido en los arcos y a veces llegábamos al vestuario y lo encontrábamos lleno de velas. Yo decidía volver al micro y cambiarnos ahí“, comenta el DT, que si bien admite no creer en los rituales, recuerda que “les daba lugar para que lo hicieran”.

Zapata, con Olé: salvar a un equipo del descenso en Ruanda y cómo es el fútbol africano

-¿Cómo es tener que viajar dos días para salvar a un equipo del descenso?

-Fue un trabajo increíblemente hermoso. Puede que sea, incluso, más difícil que ganar un trofeo en otro club, pero no siempre es tan apreciado. En Ruanda tuve que adaptarme y lograr resultados, a veces dejando de lado los propios gustos para darle prioridad a lo que el equipo necesitaba.

Rodolfo Zapata fue campeón en Botsuana.Rodolfo Zapata fue campeón en Botsuana.

-¿Fue la única vez que tuviste algún trabajo así?

-Mi carrera como entrenador estuvo compuesta por objetivos muy variados, según el país y temporada. En Sudáfrica me pasó lo mismo que en Ruanda, tuve el objetivo de permanecer en primera división y evitar el descenso. Para lograrlo hay que ser un poco más pragmático para ayudar a recuperar la confianza. Además, tomar un equipo a la mitad de temporada es muy distinto a tomarlo al principio.

-El cambio cultural es grande, ¿cómo te adaptaste a eso?

-Al principio fue difícil, pasé de Nueva York a Lagos, en Nigeria. Por suerte tengo la capacidad de adaptarme rápido. En África las condiciones son muy distintas. Hay muchas sequías, los partidos se suelen jugar a las tres de la tarde por falta de suministro eléctrico y también tenés el mes de Ramadán en el que la mayoría de jugadores no comen ni beben desde que sale el sol hasta el amanecer. Entrenar y jugar con el estómago vacío es muy complicado…

Asia: 72 horas para llegar, palcos con forma de templos y la altitud

-¿Y el fútbol asiático?

-Bután tiene la diferencia de que es un país budista. A diferencia de Argentina, acá no hay barras. Entre los hinchas hay muchísimos monjes que bajan caminando de los templos de la montaña para alentar al equipo. Ver la tribuna con tantos monjes es algo que nunca me voy a olvidar. Los estadios tienen palcos VIP con forma de templos.

Zapata con un título ganado en Bután: de fondo, los palcos con forma de templos.Zapata con un título ganado en Bután: de fondo, los palcos con forma de templos.

-¿También tuviste complicaciones para llegar?

-Sí, ja. Fue todavía peor: hice Ezeiza, Panamá, Los Ángeles, Filipinas, Tailandia y recién ahí Bután, después de 72 horas de viaje. En ese caso fue por la guerra, que había dejado cerrado el aeropuerto de Dubái.

-Hablame un poco del nivel allá…

-Me llevé una grata sorpresa en el fútbol butanés: la Sub 20 participa de la liga profesional como un equipo más, algo impensado en Argentina, para promover el desarrollo de los jóvenes locales compitiendo con equipos profesionales durante todo el año. Técnicamente son muy buenos, quizás les falta un poco de la picardía argentina. El deporte nacional es el tiro con arco, pero el fútbol está creciendo y se vive con muchísima pasión. Además, la liga tiene una particularidad: es considerada por la FIFA como la de mayor promedio de altitud del mundo. En Perú o Bolivia hay estadios en el llano, acá no. El mínimo es de 2.300 metros sobre el nivel del mar.

-De todos los países por los que pasaste, ¿hay alguno al que no volverías?

-No, volvería a todos. En todos me trataron de manera fantástica y cada país tiene su encanto. Pero como tengo la doble ciudadanía, la argentina y la estadounidense, mis lugares en el mundo son Buenos Aires, Nueva York y Los Ángeles. El ser argentino, de forma inevitable, te lleva al vínculo con Maradona y Messi. Hay un reconocimiento mundial por ambos. Es emocionante ver chicos con la camiseta de Leo y el recuerdo que tienen los más grandes de Diego.

Fuente: www.ole.com.ar

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