Friedrich Nietzsche, filósofo: “La verdad no es más que una convención que se vuelve obligatoria; aquello que la gente asume, normaliza y acata como tal”


Friedrich Nietzsche, filósofo: “La verdad no es más que una convención que se vuelve obligatoria; aquello que la gente asume, normaliza y acata como tal”

Friedrich Nietzsche fue uno de los pensadores más provocadores del último tramo del siglo XIX. Con sus posturas tajantes, desarrolló críticas a valores de la sociedad de ese entonces y que siguen generando debate.

Uno de estos pensamientos que en esta época de distorsiones deliberadas de la realidad tiene una relevancia fundamental es aquel que dice: “La verdad no es más que una convención que se vuelve obligatoria; aquello que la gente asume, normaliza y acata como tal”.

Con esta reflexión que pertenece al ensayo “Sobre verdad y mentira en sentido extramoral”, este influyente filósofo, poeta y filólogo alemán señaló que, de acuerdo a su parecer, no existen verdades absolutas o universales, sino que lo que llamamos “verdad” es un acuerdo social que se impone por la costumbre y su fuerza.

Para ampliar estos conceptos, una nota del sitio Cuerpo y Mente incorpora los siguientes puntos.

También pone en relieve que, en su postura, lo que hoy es correcto, mañana podría no serlo; lo que hoy es bueno, mañana es malo. No existe mapa ni camino en este recorrido. Si no, tan solo una brújula.

Con este pensamiento, como explica una publicación del sitio de divulgación Filosofía, Nietzsche se planta en forma rotunda contra las verdades absolutas u objetivas. Para él, la vida es caótica y cambiante, por lo que el intento de explicarlo todo mediante la lógica o la ciencia mecanicista es un error engañoso.

Al mismo siento, sienta su postura contra la moral judeocristiana – a la cual cualificaba como una “moral de esclavos” nacida del resentimiento contra la vida- y de las teorías de la Ilustración que pregonan la emancipación del ser humano.

Nacido el 15 de octubre de 1844 en Prusia, después de graduarse en el colegio Schulpforta de Naumburgo, comenzó sus estudios en teología y filología clásica en la Universidad de Bonn. Antes de eso ya había escrito una especie de tratado filosófico titulado “Sobre el origen del mal”.

Una de las características de sus textos es que tienen un desarrollo muy breve y están escritos en pequeños párrafos que buscan impactar con una simple lectura.

En 1869, la Universidad de Leipzig le concedió el doctorado sin examen ni disertación en mérito a la calidad de sus investigaciones.

Otro punto relevante es que renunció a su ciudadanía alemana, manteniéndose sin ninguna nacionalidad por el resto de su vida.

Fuente: www.clarin.com

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