Coco Chanel, diseñadora francesa: “Una mujer que no tiene marido es muy digna de lástima”


La frase puede resultar desconcertante viniendo de Coco Chanel, una mujer que construyó un imperio, revolucionó la manera de vestir de las mujeres y permaneció soltera durante toda su vida. “Una mujer que no tiene marido es muy digna de lástima”, sostuvo.
Sin embargo, a diferencia de lo que se puede pensar, no es una de las tantas citas falsas que circulan con su nombre en las redes sociales, lo dijo en una de sus últimas entrevistas y todo quedó grabado.
La diseñadora expresó esa idea en 1969, durante una charla con la periodista francesa Micheline Sandrel. Tenía 86 años.
Tras su muerte, ocurrida el 10 de enero de 1971, la televisión francesa volvió a emitir fragmentos de aquella conversación. El registro se conserva en los archivos del Institut National de L’audiovisuel (INA).
La frase adquiere otra dimensión al observar el resto de la entrevista. Chanel se mostraba incómoda con algunos de los cambios culturales de finales de los años 60, criticaba la minifalda, consideraba que las mujeres mostraban demasiado el cuerpo, defendía el pudor y cuestionaba lo que entendía como una libertad llevada al extremo.
Ya entonces, sus declaraciones provocaron controversias. El reconocido diario Le Monde, al reconstruir décadas después esa etapa de su vida, describió a una mujer enfrentada con aspectos del nuevo feminismo y señaló que sus intervenciones televisivas suscitaron reacciones en la Francia de la época.
Estas palabras resultan aún más llamativas por su biografía. Gabrielle Chanel nació en 1883 en Saumur, Francia, en el seno de una familia humilde.
Tras la muerte de su madre, pasó parte de su infancia en el orfanato de Aubazine. De joven trabajó como costurera y cantó en cafés antes de introducirse en círculos sociales acomodados y comenzar a diseñar sombreros.
Con el tiempo transformó su apellido en una de las marcas más influyentes de la moda. Eliminó rigideces, simplificó las siluetas y contribuyó a popularizar prendas que permitían una mayor libertad de movimiento.
Su vida personal, mientras tanto, estuvo marcada por varias relaciones, pero no por el matrimonio.
Uno de los hombres más importantes fue Arthur “Boy” Capel, empresario inglés que apoyó sus primeros negocios y a quien Chanel describiría como un hombre que la había formado y había sabido desarrollar aquello que había de singular en ella.
Capel se casó con otra mujer, pero su relación con Chanel continuó hasta que murió en un accidente automovilístico en 1919. La pérdida la afectó profundamente.
Más tarde llegarían otras relaciones, entre ellas las que mantuvo con el gran duque Dmitri Pavlovich y el duque de Westminster. La diseñadora, sin embargo, no se convirtió en la esposa de ninguno.
Por eso, este comentario de 1969 admite más de una lectura. Puede interpretarse como expresión de una concepción tradicional del amor y del matrimonio que sobrevivía en ella pese a su extraordinaria independencia económica y profesional.
Y también deja al descubierto una contradicción fascinante: la diseñadora más famosa del siglo XX ayudó a modificar radicalmente la imagen exterior de la mujer moderna, pero eso no significa que todas sus ideas personales sobre las mujeres fueran modernas.
Sí, Coco Chanel conoció amores intensos, pérdidas y relaciones complejas, pero conservó durante toda su vida algo que para ella parecía irrenunciable: su autonomía.
Tal vez allí resida la verdadera fuerza -y también la polémica- de aquella mujer anciana que consideraba digna de lástima a una mujer sin marido. Ella misma había vivido sin uno durante 87 años. Y, sin embargo, nunca vivió sin amores.
Nota realizada con asistencia IA.
Fuente: www.clarin.com



