Es una obra que puede exorcizar algunos demonios
La historia mezcla misterio, tensión y un parecido extraño que cambia la vida de la protagonista.
La obra ganó premios como Mejor Obra y Mejor Actriz en los Premios Estrella de Mar, y el elenco se completa con Adrián Lázare y Tania Marioni.
La obra se estrenó hace diez años y sigue con mucha proyección…
Si, tenemos tres temporadas en Mar del Plata, en calle Corrientes, giras por el país, etc. Yo digo que es una obra angelada y evidentemente el boca a boca de la gente fue funcionando muy bien y fue favorable para nosotros.
¿Te pasó antes con alguna otra obra esto de mantenerse tanto tiempo en cartelera?
Me pasó con “La Casa de Bernarda Alba”, que en realidad esa es una obra a la que me incorporé ya estrenada y en la que estuve como tres años, pero en general no me pasa.
En cambio, esta obra me parece que sigue los pasos de “Toc Toc” (15 años en escena y sigue todavía) o de “Brujas” (34 años en cartelera). Ojalá que siga así. Por ahora tenemos la posibilidad de hacerla hasta el 2028, y calculo que vamos a seguir porque nos encanta, porque armamos un grupo que es como una segunda familia, y que no solamente estamos haciendo “El cuarto de Verónica”, sino que hemos hecho otras dos obras más, “Te espero en la oscuridad” y “Al fin y al cabo es mi vida”, y estamos proyectando otras dos obras para el año que viene. Se formó un lindo grupo de trabajo, con el que hay muy buena energía.
¿Qué significó para vos “El cuarto de Verónica”?
Una propuesta que estaba esperando. A mí me encantan los policiales, el thriller psicológico, el suspenso, el misterio y desde que era muy joven esperaba que me llegue una propuesta que tuviera que ver con eso, y no llegaba. Creo que tampoco estaba preparada para hacerla. Y esta obra llegó en el momento justo, eso significa para mí.
Cuando me llegó el libro, acepté rápidamente y después que corté la llamada con los chicos, me dije “¿en qué me metí? ¿cómo se hace esto en teatro?” porque en cine o en tele se edita, se hacen planos cortos, planos largos, pero en teatro cómo se hace para mantener una hora y media al público en tensión, en suspenso. Después hay que aflojar esa tensión para que la gente no muera en el intento.
El autor es brillante y sabe dónde ajustar las clavijas, dónde aflojar.
Fue una prueba para mi como actriz, para ver qué recursos aplicaba, de dónde me agarro para hacer ese personaje.
Los cuatro personajes, el de Fabio Aste, Tania Marioni, Adrián Lázare y el mío, son jugosísimos y el público espera que aparezcan porque tienen de todo.
La obra también tiene algo de humor al comienzo y después se va poniendo muy oscura. Es muy divertido para un actor, contar y transitar esas cosas, que en la vida no te pasan, gracias a Dios -aclara y se ríe-.
¿Qué requirió de vos como actriz hacer este género en teatro?
En tele había hecho algunos personajes así, pero no eran tan extremos. Como es una pareja de viejitos que invita a una pareja de jóvenes a la casa donde está el cuarto de Verónica, que es una chica que murió. Para los viejitos la joven visitante es igual a Verónica y le quieren mostrar fotos y recuerdos.
El cuarto de Verónica es un lugar donde es relativamente fácil entrar, pero muy complejo salir, te diría casi imposible.
Para componer a esa viejita, me acordé mucho de mi abuela, que era bajita, medio gordita y muy chueca. Entonces me pareció muy divertido tener esa ‘chuequerita’, y uso un pañuelo que era de mi papá, y la voz un poco cascadita, gastada. Eso me sirvió para transitar una parte del personaje, después hace un salto y otro más al final. Recién al final sabés que personajes han engañado, cuáles son más crueles, etc.
¿Cómo sale la gente de la sala?
Te dicen frases como “hoy no voy a poder dormir”, “con ustedes no me tomo ni siquiera un té”, etc. También sale debatiendo porque da para hacer varias conjeturas. Lo lindo de la obra es también que un poco los invita a jugar a los detectives, y te permite jugar con tu oscuridad.
Yo siento que es una obra que puede exorcizar algunos demonios. Dicen que el escenario es sanador y yo lo creo.
Con tantos años haciendo esta obra varias veces por semana ¿qué pasa o cómo se trabaja para que el trabajo no sea monótono, o el actor caiga en hacer las cosas como quien dice “de taquito”?
No sucede. Es que cada función es distinta, en cada oportunidad uno llega distinto al escenario. Cada fin de semana nosotros viajamos a distintas provincias, y primero que cuando llegás ya ves otro paisaje, otra gente, otras tonadas, otras comidas y durante el día te pasan varias cosas diferentes. El público también se expresa de maneras distintas, están los que se mantienen en un silencio hasta el final, y están los que son más demostrativos y se ríen mucho, aunque no todo sea humor.
Todas esas energías tan distintas hacen que uno esté muy vivo y el teatro es eso, porque si lo mecanizas, estás en el horno.
Fuente: eltribunodejujuy.com

