Bajo presión porque no tiene los votos, el Gobierno busca una salida para aprobar el acuerdo comercial con EE.UU.


Bajo presión porque no tiene los votos, el Gobierno busca una salida para aprobar el acuerdo comercial con EE.UU.

Días atrás, el embajador Peter Lamelas escribió en sus redes sociales que “el futuro de la alianza económica entre Estados Unidos y Argentina se fortalece a través del diálogo”. Arrobó a los ministros Luis Caputo y Pablo Quirno y al Atlantic Council, un centro de pensamiento conservador cuyos enviados estaban en la Argentina. Además de postear las fotos, el representante de Donald Trump en el país dijo que seguían “trabajando para avanzar en la implementación plena del ARTI, promover inversiones e impulsar la transformación económica de Argentina”.

El ARTI es el ambicioso Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos (ARTI), firmado el 5 de febrero pasado por el canciller Pablo Quirno y el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer. Pero para que el presidente Milei lo ponga en vigor hace falta la aprobación legislativa y hasta el momento, el Gobierno ni lo envió al Congreso.

Este martes, un artículo de la agencia Bloomberg volvió a exponer el problema de base al informar que “los asesores del presidente Javier Milei en Argentina le dijeron a la administración de Trump que no cuentan con los votos necesarios en el Congreso del país para ratificar el acuerdo comercial bilateral que firmaron en febrero pasado, según personas familiarizadas con el tema”.

Y señalaron que el gobierno libertario quería “renegociar los términos debido al fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre los aranceles globales del presidente Donald Trump”. Argentina recibió uno de los más bajos pero igual los exportadores deben pagar un 10%.

El canciller Quirno, desde Nueva York, adonde acompaña a Milei en su participación ante las Naciones Unidas, criticó el artículo con un irónico reposteo diciendo “Fuente… ovejuna lo dijo”. Sin embargo, el Gobierno está, sin dudas, bajo presión por el nivel de compromiso adoptado con la administración de Trump en febrero y la escasa red que hay hoy en el Legislativo, donde al menos cinco legisladores consultados afirmaron que no hay ni siquiera rumores de que este ambicioso paquete sea enviado al momento al Congreso.

Uno de los parlamentarios que votó algunos proyectos económicos de Milei a favor y otros no, dijo que “el Gobierno sólo se mira a sí mismo” y que las urgencias hoy lo mantienen ocupado en los proyectos de “Zonas Frías”, reformas del Banco Central, entre otros. Pero que el acuerdo con Estados Unidos ni apareció en el Congreso. “Todo puede ocurrir de la noche a la mañana, como pasó con Malvinas”, dijo otro consultado.

Cuando eso ocurra, tendrán que negociar el paquete, pero el problema es que el ARTI con Estados Unidos es uno o no es nada. La vía que se puede obtener es que si no hay ratificación parlamentaria se vayan aprobando leyes compatibles con el acuerdo de manera separada, dijeron en el Congreso. “Las resoluciones de propiedad intelectual”, son un ejemplo, señalaron en el Gobierno argentino donde este tema lo manejan con alta sensibilidad.

La administración Trump, que hizo fuertes gestos para apoyar política y a nivel financiero a Milei para que ganara las legislativas de octubre pasado y lograra una estabilidad económica, busca por todos los medios que el ARTI se apruebe.

Para el caso, tal como publicó Clarín en agosto, el representante Comercial Adjunto de Estados Unidos, Jeff Goettman, estuvo en Buenos Aires reunido con Quirno y Caputo y habló de la “importancia” que tiene para su país la aprobación de ese acuerdo de comercio e inversión firmado en febrero y que despierta muchos interrogantes y, por lo tanto, la clara reticencia de la oposición peronista kirchnerista, pero también de aliados que se unen y se distancian de los proyectos del Ejecutivo libertario desde el día uno que gobiernan.

“Estados Unidos seguirá honrando sus compromisos y entiende que el gobierno argentino ha hecho avances significativos y tiene la intención de cumplir también los suyos, incluyendo la reducción de aranceles a bienes estadounidenses”, escribió Goettman. En estos días, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha tenido que justificar ante varios pedidos la ayuda de Trump a Milei -un gran aliado del republicano y de Estados Unidos, dijo- empezando por una línea de swap de divisas por US$ 20.000 millones.

“No hay nada para renegociar. Argentina tiene que terminar de implementar la instrumentación plena del acuerdo. O sea, el Congreso”, señaló otra fuente consultada de frecuente trato con los funcionarios estadounidenses y argentinos.

Efectivamente, los acuerdos, cuando se firman, no se renegocian. Se ratifican o no, pero no se abren. Este acuerdo con Estados Unidos, en especial, tuvo críticas de opositores y especialistas, que observan se superpone con los acuerdos del Mercosur, con los del Mercosur y la Unión Europea y con cláusulas de la Organización Mundial de Comercio.

Al mismo tiempo, el lado positivo es que ratificó la alianza que Argentina buscó con Estados Unidos, y que la aprobación de algunas leyes que exige este mismo ARTI modernizan un esquema muy cerrado y antiguo del funcionamiento económico argentino. Por ejemplo, estaba en tratamiento la entrada del país al tratado internacional sobre patentes.

¿Qué establece concretamente el ARTI?

Es bastante más amplio que una simple rebaja de aranceles. El eje es que Argentina abre más su mercado a productos, empresas e inversiones estadounidenses y modifica numerosas regulaciones comerciales, mientras EE.UU. concede determinadas preferencias arancelarias a ciertos productos argentinos. En ese caso es más ventajoso para EE.UU.

Trump nunca aceptó, sin embargo, negociar el arancel del 10% que le impuso a varios de sus aliados; son de los más bajos, pero igual no aceptó modificarlo tampoco otra serie para el aluminio y el acero.

Uno de los puntos más importantes hace referencia a las licencias de importación, ya que Argentina deberá eliminar las licencias de importación para productos estadounidenses o convertirlas en licencias automáticas.

En lo que hace a los alimentos y el agro, Argentina se compromete a reducir barreras sanitarias y fitosanitarias que EE.UU. considere injustificadas. El país se compromete fuertemente con carne, cerdo, pollo, quesos y otros productos agropecuarios.

En esta materia, después de que se firmara ese acuerdo, Trump firmó una orden ejecutiva para la compra anual de hasta 80.000 toneladas de carne, que sumaron por este año a la cuota de 20.000 que ya tenían antes.

En materia de inversiones e intentando correr a los chinos de la competencia, los estadounidenses pusieron como capítulo central el compromiso argentino a facilitar inversiones de su país en minerales críticos; petróleo y gas; energía; telecomunicaciones; transporte; infraestructura.



Fuente: www.clarin.com

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