Roger Federer, extenista, 45 años, sobre Mirka: “Es mi esposa, pero llamarla así es quedarse corto”


Detrás de los logros del deportista suizo Roger Federer está su esposa Mirka Vavrinec, la mujer que lo acompañó desde mucho antes de que se convirtiera en una de las grandes figuras del tenis.
Se conocieron en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y, desde entonces, no se separaron. A lo largo de los años, el extenista habló en distintas oportunidades del apoyo incondicional de su pareja. Y el discurso de ingreso al Salón Internacional de la Fama del Tenis, semanas atrás, no fue la excepción.
El deportista, de 45 años, se emocionó hasta las lágrimas al recordar todo lo que vivieron juntos. “Voy a necesitar pañuelos, anteojos de sol o lo que sea para protegerme”, comenzó diciendo.
“Mirka me inspiró todos los días. Es mi esposa, pero llamarla así es quedarse corto, porque también fue mi coach, mi compañera de peloteo antes de los partidos, la que me mantuvo con los pies en la tierra, mi estilista”, expresó.
También habló de la familia que formaron. “Es la persona que me enseñó a concentrarme más en el tenis y, al mismo tiempo, a disfrutar de todo lo demás. Es una madre maravillosa para nuestros cuatro hijos, alguien que consigue que lo imposible suceda en todas nuestras vidas”, resumió.
Federer conoció a Mirka en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, cuando ambos formaban parte de la delegación suiza.
Ella tenía 24 años, también era tenista y, aunque había nacido en Eslovaquia, se había criado en Suiza y competía para ese país. Federer, casi cinco años menor, todavía daba sus primeros pasos como profesional.
El flechazo fue instantáneo. “Yo era un novato y en esas dos semanas en Australia construimos una hermosa química. Y el último día, cuando todos partíamos a distintos destinos, llegó eso que fue algo más que un beso. Derivó en algo extraordinario para los dos”, contó el tenista años después.
El entrenador de Federer en aquel momento, Sven Groeneveld, también conoció la historia desde el principio. En 2020, recordó que el joven suizo le había preguntado a varias personas si debía estar con Mirka.
“Todos le dijimos que no lo hiciera, que era muy joven, que mejor seguir libre. No lo hizo y tomó la mejor decisión de su vida”, contó.
Mirka también tenía su propia carrera. En 2001 llegó al puesto 76 de la WTA, pero una lesión crónica en el pie la obligó a retirarse en 2002. Desde entonces, acompañó de cerca a Federer.
Nueve años después de conocerse, en abril de 2009, se casaron en una ceremonia íntima. Poco después llegaron sus primeras hijas, las gemelas Myla y Charlene. Cinco años más tarde nacieron Leo y Lennart, también gemelos.
Desde que la conoció, Federer supo que quería formar una familia con ella. “Desde que la conocí, siempre quise formar una familia. Mi vida cambió completamente y esto es lo mejor que me ha pasado”, contó en una entrevista con The Mirror.
En 2022, cuando anunció su retiro del tenis profesional, también habló de Mirka y de lo que significó para él durante esos años.
“Ella es increíble. No sé por dónde empezar. Tuvo un profundo impacto en mi carácter. Quizá no en mi juego, pero sí en mí como profesional porque fue tenista profesional antes que yo, porque tenía más experiencia cuando yo llegué al tour y porque sabía lo que era el trabajo duro. Yo estaba aprendiendo lo que era”, expresó.
Hoy, más de dos décadas después de aquel encuentro en Sydney, Federer y Mirka siguen juntos. Formaron una familia y mantienen ese vínculo con el tenis que estuvo presente desde que se conocieron.
Fuente: www.clarin.com



