Chiquito Romero se lanza como DT: “Jugué toda mi carrera pensando en ser técnico” :: Olé

Existen varios Sergios dentro de los casi dos metros que mide Chiquito Romero. Está el padre, el que acompaña por todo el país a su hija Jazmín apoyando su sueño de ser tenista profesional. También el autodidacta, que toca e inspecciona cada artefacto de video y luz que el equipo de Olé llevó hasta su casa para este mano a mano. “Me compré una cámara para filmar cada partido de mi hija”, cuenta.
Además, claro, lleva escondido al ex jugador, nada menos que al arquero con más presencias en la historia de la Selección (96). Hoy, en contraposición, empieza a asomar el director técnico. A los 39, y ya lanzado a su otra gran pasión, el misionero espera su primera gran oportunidad. Rechazó alguna oferta de la Liga Profesional. Analiza con frialdad tanto el juego como lo que será su paso inicial. Arrancar con el pie derecho es clave…
-¿Siempre tuviste en mente dirigir cuando dejaras de jugar o fue algo que fue madurando sobre el final de tu carrera?
-Me pasó algo muy loco porque viví la transición del Cholo Simeone. Era compañero suyo en Racing y, de un día para el otro, cuando se va Mostaza Merlo pasa a ser el técnico. Vi los cambios que hizo con el grupo y con sus compañeros al pasar a ser la cabeza del equipo. Ahí me dije: “¿Cómo será eso? El día de mañana lo voy a intentar”. El Cholo me llevaba en su camioneta desde la práctica hasta el hotel cuando hacíamos doble turno, e iba todo el viaje hablándome de fútbol mientras tomaba agua. Es un apasionado total, un “loco de la guerra”. Te diría que desde ese momento pensé con esa perspectiva. Jugué toda mi carrera pensando en ser técnico.
-Entonces observabas el juego como futbolista pero proyectando la mirada del entrenador desde muy joven…
-Exacto. Primero porque al ser arquero tenés la visión de todos tus compañeros desde el fondo. Siempre busqué ordenar al defensor para ocupar los espacios y que me patearan menos. Después, tuve la suerte de compartir tiempo con entrenadores extraordinarios: Sabella, Maradona, Coco Basile, Martino, Van Gaal, Mourinho o Ranieri. Y fui absorbiendo conocimientos de todos ellos.
-¿Ves mucho fútbol? Y en ese análisis, ¿cómo definís al argentino?
-Miro pero no soy obsesivo: Premier League, Serie A, LaLiga y muchísimo fútbol argentino. Estando en el exterior miraba lo que pasaba acá al momento y he llegado a ver partidos de la B Nacional y fútbol femenino. El fútbol argentino es muy duro y sumamente físico. Los clubes chicos han logrado equiparar la jerarquía de los planteles grandes como Boca, River, Racing o Independiente a fuerza de sacrificio y hambre de gloria. Hace poco me tocó estar en Argentinos y me sorprendió el nivel de exigencia diaria y trabajo de Nico Diez. Hay una cultura de trabajo donde nadie se queja. Se entiende que el único camino es pedalear. Porque si no tenés hambre, no podés jugar al fútbol.
-A propósito, ¿Messi es el jugador con más hambre con el que compartiste vestuario?
-Leo es un hambriento de ganar y de que al grupo le vaya bien. A nosotros nos tocaron años muy duros, como la Copa América 2011 en nuestro país, donde la gente lo criticaba esperando que fuera el salvador. Pero en un equipo nadie se salva solo. Si mirás la era Scaloni, tenés a varios “perros de presa” como De Paul, Enzo, Mac Allister, Lisandro Martínez, Cuti Romero u Otamendi. Todos entendieron el sacrificio que había que hacer para llegar a un título.
– ¿Cómo evolucionó su liderazgo con el paso de los años?
-Siempre entendió que su rol no era sólo con la pelota. En un principio había líderes como Sorin, Riquelme, Samuel, Ayala o Zanetti. A partir de 2011 quedamos los más jóvenes acompañados por referentes como Mascherano, Heinze o Demichelis. Ahí Leo asumió su lugar. Si él decía “A”, todos íbamos atrás. Y siempre marcando el camino con el ejemplo y la humildad que lo caracterizó.
-¿Te sorprendió su retiro de la Selección?
-Sorprenderme, no. Pensé en un momento que iba a llegar a la próxima Copa América, sobre todo cuando estiró su contrato con el Inter Miami. Tenía la ilusión, bah, sin saber nada en concreto, de que esa Copa América se jugara en Argentina. Llevó a sus compañeros a competir al máximo hasta el último día en la Copa del Mundo. Si quisiera, podría jugar cinco o seis años más tranquilamente. Haría lo que hacen todos los enganches: dos pasos para atrás, se paran en la mitad de la cancha y empiezan a dar asistencias o a hacer circular la pelota. Pero es entendible lo de Leo: son muy pocos los jugadores a nivel mundial que cargan sobre sus espaldas 20 años de carrera en el máximo nivel sin poder dar ni un paso tranquilo por la calle.
-¿Qué atesorás en tu memoria de tu historia con el mejor jugador de la historia?
-Más allá del fenómeno en la cancha, me quedo con el Leo puertas para adentro. Con la humildad del pibe que se sentaba a tomar unos mates o a jugar al truco. Abrías la puerta de la habitación donde se concentraba con el Kun y había 15 jugadores tirados en el piso mirando una película. En los entrenamientos le he visto hacer cosas increíbles; en un espacio reducido de cinco contra cinco le hizo dos caños y un sombrero a la misma persona en la misma jugada. Nos dimos vuelta todos y no lo podíamos creer.
-También compartiste plantel con Diego Maradona como DT en el Mundial 2010. ¿Cómo era esa combinación entre Diego y Leo?
-Fue algo impagable para el fútbol argentino. El Diego te transmitía una parte sentimental enorme. En Sudáfrica, antes del partido con Nigeria, nos dijo en una práctica: “Pongan la pelota en el punto penal, que va a venir un rulo, la va a cabecear el Gringo Heinze y va a ser gol”. Hicimos el gol tal cual y Heinze fue directo a abrazarlo al banco. En las concentraciones Diego caía después de la cena con las cartas y armaba torneos de truco. No quería perder a nada.
-Su estilo como entrenador fue muy particular. ¿Vos qué imaginás para tu futuro como DT, dónde te gustaría arrancar y dónde te ves de acá a 10 años?
-Soy hincha de Racing y sería la gloria absoluta arrancar en el club del cual salí y al cual quiero. Obviamente que hoy tiene un gran técnico al que ojalá le vaya muy bien, porque es lo que todos los hinchas queremos: que a Racing le vaya bien como en la era de Gustavo (Costas), que nos regaló títulos. Pero soy consciente de que en algún momento tengo que arrancar y sumar esa primera experiencia. Donde me toque, estoy seguro de que lo vamos a hacer con el mayor compromiso para llevar adelante una idea bastante clara y fuerte.
– ¿Cuál es esa idea de juego que quiere plasmar el Romero entrenador?
-Para mí, el compromiso y el hambre van de la mano con el talento. Si lográs juntar esas dos cosas adentro del campo de juego -y no sólo en un partido, sino de manera constante-, se genera el contagio necesario para salir a jugar los 90 minutos. Cuando comencé como futbolista, el sueño era llegar a ser profesional en Argentina e irme a Europa. Como entrenador no le voy a esquivar a eso tampoco. La idea es arrancar, que las cosas salgan bien y en algún momento poder dar el salto para dirigir allá. Ya tengo a un cuerpo técnico listo para arrancar. Y mucha ilusión.
Fuente: www.ole.com.ar





