Montero: el héroe que llegó de Vélez y pudo ser el villano :: Olé

El dedo índice al aire. La muñeca girando en círculos. La sonrisa en el alma. Álvaro Montero eligió una manera un tanto socarrona para festejar antes de que lo fueran a abrazar todos sus compañeros, aunque fue el modo que encontró para celebrar su reivindicación frente a los hinchas.

Un paso al frente del cuestionado portero que, paradójicamente, llegó en los penales luego de un penal que él le cometió casi por obligación a Simón Escobar a un minuto del final.

Y si el palo lo ayudó en el remate del pibe Dylan Godoy que no hubiese tenido mañana para el equipo del Vasco Arruabarrena, su intuición resultó decisiva para contener el primero y último disparos de la tanda. Y, sobre todo, para transformarse en el héroe de la noche en el Kempes.

Mano cambiada para frenar el ímpetu del experimentado Elías Gómez, las dos manos para mandar afuera los sueños del equipo de Guillermo en el tiro del inexperto Thiago Silvero, en las dos oportunidades eligió su palo derecho. Y eligió acertadamente para darle a Boca el boleto hacia el clásico con Racing en cuartos de final.

Montero: el héroe que llegó de Vélez y pudo ser el villano :: OléMontero terminó siendo el héroe (Ariel Carreras).

“Nosotros tenemos que actuar cuando se presentan las situaciones. A veces salen y a veces, no. Pero en nuestro trabajo hay que seguir preparándose y mejorando para estar listo”, dijo con sobriedad el colombiano de 31 años que ya s e había calzado el traje de salvador en la definición de los playoff de la Copa Sudamericana ante O’Higgins, cuando también le atajó el quinto penal, aquella vez a Pávez.

Ante su ex club, frente al entrenador que lo trajo de vuelta a la Argentina luego de un efímero paso por San Lorenzo (también atajó en Sao Caetano, Cúcuta, Deportes Tolima y Millonarios), Montero hizo sonreír a los mismo habitantes de la tribuna que en varias ocasiones sufrieron precipitadamente por sus fallas en una arco en el que se necesita adaptación.

Sonreír, también, sonrió él cuando se iba hacia el túnel, aplaudido por los fanáticos y arropado por todos mientras en Vélez seguían preguntándose si se había adelantado, algo que las imágenes descartaron al certificar que su botín izquierdo estaba sobre la línea.

El arquero pasó de las críticas a ser clave (Ariel Carreras).El arquero pasó de las críticas a ser clave (Ariel Carreras).

“Jugamos un muy buen partido ante un muy buen rival. El partido estuvo parejo en todo momento y nosotros creamos muy buenas situaciones también”, sintetizó con sobriedad y sin lugar para la diversidad de adjetivos. Se le perdona si ataja los penales como los había atajado un rato antes.

El penal que hizo Montero sobre el final

La tanda de penales en la que Boca eliminó a Vélez

Fuente: www.ole.com.ar

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