Emmanuelle Moccia, fontanero en Europa: “Al trabajar solo, tengo que bajar un quinto piso sin ascensor con un termo eléctrico y volver a subir el nuevo para instalarlo”


Conseguir trabajo es un gran desafío para muchos jóvenes como también para quienes deciden cambiar de profesión después de años dedicados a otro rubro. En ese contexto, la historia de Emmanuelle Moccia, fontanero autónomo, ganó notoriedad porque refleja una realidad que atraviesa a numerosos oficios: la falta de mano de obra calificada y una demanda que no deja de crecer.
El italiano dejó atrás su trabajo como pizzero para convertirse en lo que en Argentina se conoce como “plomero” y una década después de instalarse en España -donde el oficio se conoce como “fontanero”, encontró en las redes sociales una forma de mostrar cómo es realmente su jornada laboral.
Sus videos, donde combina consejos técnicos con situaciones cotidianas, acumulan miles de reproducciones. Sin embargo, más allá de los ingresos que puede generar la actividad, insiste en que se trata de un trabajo físicamente muy exigente.
Una de las escenas que más repercusión tuvo fue la descripción de una tarea habitual cuando trabaja sin ayuda.
“Al trabajar solo, tengo que bajar un quinto piso sin ascensor con un termotanque eléctrico y volver a subir el nuevo para instalarlo“, explicó al mostrar una intervención en un edificio sin elevador.
El fontanero suele compartir instalaciones de termos eléctricos, reparación de pérdidas de agua, desobstrucción de cañerías y otros trabajos domésticos. En uno de sus videos aseguró que llegó a facturar 950 euros en apenas seis horas, tras atender tres clientes durante la misma jornada.
Según explicó, ese monto correspondió a distintas intervenciones realizadas el mismo día, aunque remarcó que los ingresos dependen de la complejidad de cada trabajo, los materiales utilizados y el tiempo invertido.
Su intención, afirma, es derribar la idea de que los oficios manuales ofrecen pocas oportunidades económicas. También busca mostrar el esfuerzo físico y la preparación técnica que requiere la profesión.
El crecimiento del sector responde, en gran parte, a la necesidad de renovar instalaciones antiguas en viviendas y edificios. De acuerdo con datos de la patronal española Amascal, la actividad registró un crecimiento cercano al 7,7%, impulsado por obras de modernización y mantenimiento de infraestructuras.
Ante esa realidad, organismos públicos como el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) impulsan cursos de formación para cubrir la creciente demanda de profesionales especializados.
Pese a las buenas perspectivas laborales, uno de los principales problemas es el escaso recambio generacional. Publicaciones especializadas del sector señalan que apenas entre un 9% y un 12% de los fontaneros tiene menos de 30 años, una cifra que preocupa a empresas y asociaciones profesionales.
Moccia cree que la explicación es sencilla. “Son trabajos pesados, es un oficio duro“, sostuvo en una entrevista, al referirse a las razones por las que muchos jóvenes prefieren buscar alternativas laborales menos exigentes físicamente.
Aun así, considera que quienes estén dispuestos a formarse y adquirir experiencia pueden encontrar un mercado con excelentes perspectivas. Para él, la combinación de conocimientos técnicos, capacidad para resolver problemas y buen trato con los clientes resulta determinante para construir una carrera como trabajador autónomo en un sector que, lejos de perder vigencia, sigue necesitando cada vez más profesionales.
Fuente: www.clarin.com



