Devuelvan el país | Perfil


En estos días, desde ARTEI (Asociación Argentina del Teatro Independiente) junto a redes de salas de distintas partes del territorio nacional y junto a la comunidad teatral en general estamos reclamando que le devuelvan los fondos al teatro. Fondos que le corresponde por ley al INT (Instituto Nacional del Teatro) y que desviaron incumpliendo, una vez más, la legislación vigente.
Pero con ese marco, no puedo dejar de pensar que lo que están desviando y queriéndose robar es el país que supimos construir generaciones y generaciones de argentinos. Con mentiras, noticias falsas, agresiones e insultos intentan culpar al sentimiento igualitario de la mayoría de los argentinos como responsable de problemas estructurales que claramente tienen otro origen. Quieren hacernos creer que el histórico acceso mayoritario a la educación, a la seguridad social, a la salud o a la cultura o la pretensión de que lo sea, mejorando sus prestaciones y eficacia, es la causa de las recurrentes crisis. No tienen en cuenta lo arraigado que está en nuestra sociedad la necesidad de inclusión social y de movilidad social ascendente, de acceso a los bienes tangibles e intangibles ni la memoria histórica de organización solidaria y colectiva. Ese país es el que pretenden dinamitar, desviarlo de su cauce o llevárselo puesto como un niño que si no puede ganar se lleva la pelota.
Cuando comenzó este gobierno nos extorsionaban diciendo que el dinero invertido en cultura se le restaba a la comida o a la salud de quienes más lo necesitaban. Era un discurso que en ese momento permeaba con fuerza. Camino a los tres años de gestión estoy convencido que la mayor parte de la sociedad descubrió el embuste: la única beneficiada con los recortes de la inversión pública en todas las áreas es la elite económica interna y externa, cada vez más concentrada y representativa de no más del 10% de la población.
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Junto con la agudización de la crisis queda cada vez más expuesta la ilegalidad con la que gestionan. En el caso del sector teatral estamos denunciando el desfinanciamiento y el desvío de fondos del INT. La fuente principal de financiamiento del Instituto Nacional del Teatro proviene de la recaudación del ENACOM. Este ente recauda tasas y gravámenes de los prestadores de servicios de comunicación audiovisual. La ley 24.800 prevé que el 10% de lo recaudado sea transferido al INT para que promueva tanto la actividad teatral como el acceso de la comunidad a esta manifestación de la cultura. Los cambios tecnológicos en el sector audiovisual han implicado en los últimos años una disminución relativa de estos recursos, por lo que venimos reclamando hace tiempo la ampliación de esta asignación específica hacia plataformas y aplicaciones. En esta última etapa no solamente no se avanzó en ese sentido sino que, muy por el contrario, se incumplió la recaudación establecida por ley. En 2025 el INT dejó de recibir más de 5 mil millones de pesos que el ENACOM debería haberle transferido y que nunca llegaron al Instituto. ¿Dónde está todo ese dinero? ¿Para qué se usó? ¿Quién decidió ilegalmente el destino de esos fondos?
Otro grave incumplimiento de la Ley Nacional del Teatro (24.800) es la falta de llamado a Concursos Públicos para la cobertura de los cargos de representantes provinciales, lo que debilita institucionalmente al INT y complica el funcionamiento democrático, transparente y federal del organismo deteriorando su representatividad a lo largo y ancho del país y obstaculizando su funcionamiento administrativo. Quienes decían que venían a transparentar la gestión frenan los concursos públicos y los únicos nombramientos que realizaron fueron a dedo.
El país al que aspira la amplia mayoría de la población, no tengo dudas, es un país más justo. Están empeñados en robarnos esa aspiración. Pero no tiene destino ese robo. Devuelvan el país del relato que se armaron, devuelvan el país del imaginario individualista en donde rige solo la ley de la selva. No tiene sentido que se apropien de una entelequia ilusoria moldeando un supuesto país que está solamente en sus pensamientos. Porque en el país real hay consensos históricos y democráticos que persistirán y demostrarán una y otra vez su vigencia.
*Presidente de la Asociación Argentina del Teatro Independiente (Artei).
Fuente: www.perfil.com
