Dolly Chugh, científica especializada en comportamiento: “Cuando una persona se pone a la defensiva, muchas veces el problema no es su actitud, sino los comentarios que recibe”


Seguro que alguna vez has tenido que lidiar con una persona que se pone a la defensiva con facilidad. La escena se repite con frecuencia: intentas mantener una conversación con un compañero del trabajo, familiar o amigo y, enseguida, adopta una actitud defensiva, haciendo que sea imposible mantener un diálogo fluido.
La American Psychological Association (APA) define la conducta defensiva como una respuesta ante una amenaza de daño real o imaginaria. Los seres humanos suelen manifestar este comportamiento a través de excusas o reacciones emocionales, como el llanto, con el fin de mitigar la desaprobación o la ira de la otra persona.
Sobre este asunto hablaba recientemente Dolly Chugh, científica, psicóloga y doctora en Comportamiento Organizacional por la Universidad de Harvard. En una reciente charla con la experta en crecimiento personal Mel Robbins, Chugh desvelaba cómo lidiar con una persona que se pone rápidamente a la defensiva.
“Es algo que pasa constantemente. Me pongo a la defensiva cuando recibo comentarios negativos o las personas se ponen a la defensiva cuando les doy mi opinión. A veces el problema no es la actitud defensiva, sino ese feedback —los comentarios que recibe—”, afirmaba.
Pese a lo que pueda parecer, la especialista explicaba que el término ‘feedback’ a menudo se relaciona con el uso de adjetivos. “Tú puedes decirle a alguien ‘tu trabajo no está lo suficientemente pulido’ o ‘no es lo suficientemente minucioso’. Pulido y minucioso son adjetivos y hay muchas formas de entender qué significan. Puede que piensen que significa que no hay errores ortográficos, que hay buenas animaciones en sus diapositivas o que se refiere a la forma en que hablan con el cliente”, sostenía la Universidad de Nueva York.
Por ello, la científica insistía: “Puede significar muchas cosas y cuando damos esa opinión con adjetivos es muy fácil que se pongan a la defensiva porque les resulta fácil rebatirlo”. Para evitar este tipo de situaciones, la científica recomendaba poner el foco en el comportamiento.
“Céntrate en un comportamiento concreto que hayas observado, sin convertirlo en un juicio sobre su carácter. Podrías decir que has notado que en las diapositivas hay inconsistencias en la forma en la que se refiere al negocio del cliente y que, por eso, no está lo suficientemente pulido. Es un comportamiento específico y es indiscutible”, detallaba.
Por su parte, la psicóloga María Ros apuntaba que las reacciones emocionales no siempre son consecuencia de un solo hecho puntual, sino de la acumulación de situaciones que quizá no se han terminado de resolver. “Si eres una persona que está siempre a la defensiva, como enfadada, que a la mínima salta, déjame recordarte que los vasos no se desbordan solo por la última gotita que le echamos, sino por todo el contenido que ya tenían de antes”, señalaba.
Por esta razón, proponía dejar de ver es actitud como algo negativo o irracional y aprender a gestionar las emociones que han llevado a adoptar ese comportamiento, evitando así que que se acumulen. En definitiva, entender qué hay detrás de esa carga emocional y elegir las palabras adecuadas puede ayudar a evitar que la situación acabe desbordándose.
Fuente: www.clarin.com



