Coudet ante un partido que marca su futuro: si River no pasa en la Copa… :: Olé

“Para conocer este club, te tienen que haber dado cachetazos y la tenés que haber dado vuelta: lo hice como jugador, ahora quiero como entrenador. Y si no lo puedo hacer y rápido, les daré un abrazo a cada uno y me iré a mi casa”.
Dieciséis días pasaron del momento en el que Eduardo Coudet, por primera vez desde que es entrenador de River, le puso plazos a su ciclo. Fue en Victoria, luego de la cuarta derrota al hilo de este Clausura, contra Tigre. Indirectamente, la fecha que estaba preestablecida en su pensamiento era el miércoles pasado, cuando se tendría que haber definido la serie de octavos de la Sudamericana de no haber sido por un terremoto: el destino y la naturaleza hicieron que ese “hacer y rápido” tuvieran como día clave este miércoles 26…
Chacho sabe que lo que estará en juego en el Monumental será más que un partido de vuelta contra Independiente Santa Fe. Junto a la obligación de pasar y el riesgo de caminar por la cornisa del papelón, también podría estar atado su futuro en el cargo que siempre soñó: en un ciclo que ya no resiste más golpes, no meterse entre los ocho mejores del segundo torneo en relevancia del continente después de haber invertido más de u$s 65 millones en el mercado de pases sería una gran piña. Y posiblemente de KO.
En esto puede no pasar de largo una frase de la extensa conferencia de Stefano Di Carlo de hace 13 días: “Si siente la fuerza, lo vamos a acompañar, creemos profundamente en él”. El tema, para un DT que se puso límites públicamente, es si tendría esa fuerza en caso de que su equipo reciba el mazazo más duro de su gestión, que se sumaría a las seis derrotas seguidas en competencias locales (inédito en más de 120 años), estar 14° en su zona del Clausura, seguir afuera de todas las copas en la anual y quedar eliminado de la Copa Argentina contra el único equipo de los 30 que aún no ganó por Liga en el año.
Por más que siempre se haya mostrado convencido de seguir, habrá que ver si su tono bajo en la conferencia de este domingo post Vélez y la presión que podría existir de un Monumental que ya lo viene recibiendo con algunos silbidos son indicios que lo llevan a dar un paso al costado en caso de una catástrofe con los colombianos. “Muchas veces hablé de tiempos: si veo que no se empiezan a dar los resultados, no le voy a hacer mal a River”, dijo post Tigre.
Detrás suyo, cuenta con respaldo. Por el momento, la dirigencia mantiene su postura de no despedirlo porque confía en el proyecto y no quiere entrar en la vorágine de cambiar de entrenador cada cinco o seis meses, algo que internamente les atribuyen a otras épocas e incluso a otros clubes. Y el plantel lo apoya: a los dichos de Otamendi en semanas anteriores, este domingo se sumó un Lucas Beltrán que manifestó verlo “muy bien y firme”, además de destacarle que es “muy frontal y directo con nosotros”.
La parada clave será, entonces, este miércoles 26 de agosto a las 21.30. Un día en el que inesperada e insólitamente podría volar el año por los aires cuando todavía le restan cuatro meses. Y, peor aún, quedar totalmente hipotecado un 2027 que fin de semana a fin de semana se ve más complejo: si ya era difícil imaginar un 2026 sin Libertadores, lentamente el Mundo River deberá hacerse la cabeza de que habrá que campeonar para que no sean dos temporadas consecutivas. Perder la Sudamericana, encima, sería ceder la chance más realista que le queda (hoy no está en el top 8 y no tiene muchas chances en la anual).
“Si no la puedo dar vuelta y rápido, les daré un abrazo a cada uno y me iré a mi casa”. Dieciséis días después de su declaración, Coudet prepara el partido que puede llegar a marcar aquel plazo que se puso si River no lo saca adelante. Sesenta y cinco millones de dólares después, irse en octavos de la Copa sería muy difícil de digerir…
Fuente: www.ole.com.ar






