Yiyang Zhuge, la filósofa china de moda en Silicon Valley: “El vulgar impulso humano de clasificar a las personas en bandos políticos es universal”


Zhong Shu no es exactamente el tipo de persona que uno esperaría encontrar convertida en protagonista de internet. Su nombre real es Yiyang Zhuge, tiene poco más de veinte años, estudia un doctorado en filosofía política en la Boston College y dedica buena parte de su tiempo a estudiar a autores como Homero, Platón, Nietzsche o Hannah Arendt. En China y Silicon Valley, sin embargo, ya es una pequeña celebridad intelectual.
Su podcast, Monologues of a Committed Observer, supera el millón de suscriptores y se ha convertido en uno de los espacios de filosofía política en mandarín más populares. Zhuge también ha traducido al chino a Plutarco y varias obras de Hannah Arendt. Pero ha sido una conversación de apenas 17 minutos la que ha conseguido que medio internet occidental descubra quién es.
Zhuge entrevistó a Christopher Nolan durante la promoción en China de La Odisea. Y comenzó con una pregunta poco habitual en una gira promocional: “¿Eres el bardo de una civilización en su ocaso?”. No hablaron prácticamente de rodaje, estrellas de Hollywood ni cámaras IMAX. Hablaron de Homero, cristianismo, heroísmo, decadencia y de cómo cambian los valores de las civilizaciones.
La conversación explotó en internet. Una publicación del periodista Geoff Keighley con la entrevista superó los 18 millones de visualizaciones y el vídeo publicado posteriormente por Zhuge acumuló otros 6,9 millones. Y ocurrió algo todavía más interesante: Estados Unidos empezó a discutir sobre qué representaba aquella mujer china.
Para una parte de la derecha estadounidense, Zhuge se convirtió en la demostración de que China estaba aprendiendo a valorar la tradición intelectual occidental mientras el propio Occidente la abandonaba. Otros usuarios comenzaron a preguntarse por qué hacía falta una entrevistadora china para mantener con Nolan una conversación sobre Homero y la civilización griega.
La paradoja es que Zhuge es también producto del sistema académico estadounidense. Lleva estudiando en Estados Unidos desde el instituto, ha enseñado en Boston College y Brandeis University y su investigación está relacionada con el straussianismo, una tradición de filosofía política nacida alrededor de Leo Strauss que ha tenido una influencia considerable sobre el conservadurismo intelectual estadounidense y figuras tecnológicas como Peter Thiel.
Cuando sectores progresistas comenzaron a investigar sus posiciones políticas e incluso las personas a las que seguía en X, Zhuge respondió con una frase que resume buena parte de su pensamiento sobre la conversación pública actual: “Las etiquetas pueden cambiar entre países, pero el vulgar impulso humano de clasificar a las personas en bandos políticos es universal”.
Y añadió otra todavía más contundente: “La gente ya no examina los argumentos; investiga las afiliaciones”. Para Zhuge, esta dinámica es precisamente una de las razones por las que la vida pública estadounidense en internet se ha vuelto tan polarizada.
Zhuge asegura que no tiene interés en conservar la fama recién adquirida. “No tengo ningún apego a la fama ni deseo conservarla por sí misma”, explica a Wired. Su aspiración es bastante más sencilla: conseguir suficiente libertad para mantener una vida dedicada a pensar.
Quizá por eso resulta tan llamativo que se haya convertido en un fenómeno viral. Una joven filósofa china acaba de conseguir millones de visualizaciones haciendo prácticamente lo contrario a lo que venden las redes sociales: sentándose delante de alguien y esperando que ambos se comporten como seres humanos capaces de pensar.
Fuente: www.clarin.com



