Cuando miran a Enzo Fernández ven cómo los humilló la Scaloneta :: Olé

Silbidos y aplausos. Enzo Fernández sabía que, al comentar que le gustaría jugar en el Real Madrid, podía causar malestar. O ahora cuando estuvo por pasar al City, que algunos, varios o muchos hinchas del Chelsea se lo reprocharían.A un año de haber sido uno de los capitanes del campeón del Mundial de Clubes, el argentino entendía que debería que reenamorar a más de uno.

Más allá de los humores que pueda despertar su camiseta futura, Enzo Fernández encaja muy bien en la Premier. Es un volante con la versatilidad suficiente para alternar posiciones en el medio, con recuperación y llegada al gol, con la verticalidad que le exigen distintos planteos tácticos, con la actitud y la competitividad que lo pone entre los mejores. Nadie le regala la capitanía a un extranjero. Pero el enojo – especialmente de los medios – se remite a un día: el 15 de agosto de 2026.

Ese día se volvió la representación del juego sucio, dejó de ser el capitán soñado, su actitud competitiva fue mirada de reojo. Porque no se trató un partido más. Ese derechazo para el 1-1 argentino más al festejo Topo Gigio expuso en el resultado la “humillación” futbolera que la Scaloneta estaba por conseguir.

Mientras la caída no es propia, los elogios a la resiliencia ajena son fáciles de repetir. Los mismos que lo ponen a Enzo como “el villano del Mundial”, destacaban la capacidad de la Selección para levantarse una y otra vez. ¿Esperaban que pateara a la tribuna? ¿Pretendían que no celebrara el gol más importante de su carrera? Los que siempre quieren apropiarse del fair play y la caballerosidad deportiva, ¿soñaban que no dejara su esfuerzo por Argentina?

Si cuando lo ven, les recuerda a la celeste y blanca hundiéndolos en un nuevo fracaso, deberán liberarlo del compromiso de defender la camiseta de un club, como lo hizo siempre por su selección. No saben lo que se van a perder.

Fuente: www.ole.com.ar

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