Marian Rojas Estapé, psicóloga “Muchas veces no sufrimos por lo que está ocurriendo, sino por lo que imaginamos que podría ocurrir”


Marian Rojas Estapé, psicóloga “Muchas veces no sufrimos por lo que está ocurriendo, sino por lo que imaginamos que podría ocurrir”

Muchas veces, las preocupaciones empiezan mucho antes de que exista un problema real. La mente, en ocasiones, suele adelantarse, imaginar diferentes escenarios y prepararse para situaciones que tal vez no ocurran.

Aunque la situación no esté sucediendo en el presente, el cuerpo puede reaccionar como si realmente existiera una amenaza.

Según explica la psicóloga Marian Rojas a través de sus redes sociales, esa tendencia a imaginar malos escenarios puede hacer que la persona entre en un estado de alerta constante que puede terminar afectando tanto su bienestar emocional como físico.

“Muchas veces no sufrimos por lo que está ocurriendo, sino por lo que imaginamos que podría ocurrir”, sostiene Rojas. La experta remarca que el cerebro y el cuerpo no siempre distinguen con facilidad entre una amenaza real y una imaginaria.

Cuando una persona piensa de manera repetida en algo malo que podría suceder, el organismo puede activar sus mecanismos de alerta y liberar hormonas relacionadas con el estrés, como el cortisol. De esta manera, una situación que todavía no ocurrió puede generar una respuesta física real.

“En esos escenarios, nuestra cabeza nos trae constantemente cosas negativas que nos pueden suceder y que en el 90% de los casos nunca van a pasar, pero influyen en nuestra salud física y psicológica”, afirma.

En esa misma línea, afirma que “aprender a reconocer esa diferencia es uno de los primeros pasos para recuperar el equilibrio y dejar de vivir en alerta constante”.

Para Rojas, otro punto clave está en la manera en que cada persona se habla internamente. Esa voz puede aparecer frente a un error, antes de hacer algo nuevo o ante una situación que genera inseguridad.

“Si yo tuviera que definir el optimismo o la actitud positiva, diría que tiene mucho que ver con cómo yo me hablo”, explica.

La especialista se refiere a ese diálogo interno como un “runrun” que acompaña constantemente a las personas y que ocupa un lugar importante en la psicoterapia.

“A ese runrun interior yo le he dedicado muchas horas porque es parte fundamental de la psicoterapia que hacemos en consulta. Cuando una persona acude a consulta, uno de los temas más importantes es cómo te hablas”, cuenta.

Y da algunos ejemplos de lo que la mente suele pensar: “Es que estoy triste, es que no lo voy a conseguir, no lo voy a intentar, me han hecho una oferta de trabajo pero seguro que al final cogen a otro”.

En estos casos, el problema todavía no ocurrió, pero la persona ya está reaccionando frente a una posibilidad que imagina.

Rojas considera que prestar atención a esa voz interior puede ayudar a cambiar la manera de afrontar determinadas situaciones. No se trata de ignorar los problemas, sino de evitar que la mente se adelante constantemente con escenarios negativos.

“Esa voz interior tiene una influencia muy importante en nuestra vida y está científicamente demostrado que la actitud previa a muchas circunstancias de la vida influye poderosamente en el resultado”, resume la experta.

Por eso, reconocer cuándo una preocupación responde a un problema concreto y cuándo nace de algo que todavía no ocurrió puede ayudar a poner el foco sobre el presente.

Para Rojas, la clave no está en dejar de preocuparse, sino en evitar que aquello que podría pasar termine ocupando más espacio que lo que realmente está pasando.

Fuente: www.clarin.com

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