Arturo Pérez-Reverte, 74 años: “Con el tiempo los recuerdos se vuelven racimos de cerezas, donde unas tiran de otras”

Arturo Pérez-Reverte cubrió durante 21 años conflictos armados internacionales como periodista. Estuvo presente en más de 20 crisis bélicas, entre ellas la guerra de Chipre (1974), del Sáhara (1975), El Salvador (1980), Mozambique, la guerra de Malvinas (1982), guerra del Golfo (1990-1991), guerra de Croacia (1991), entre otras.

Dejó el periodismo en 1994 y surgió su faceta de escritor. El autor español se convirtió en una de las figuras más singulares de la literatura hispanohablante contemporánea tras su consagración como prolífico novelista y académico.

Arturo Pérez-Reverte en la presentación de su exposición 'Fotografías de guerra' (1974-1985) y el libro "Enviado especial". Foto: EFE/Chema Moya

En mayo de 2026 publicó el libro “Enviado especial: una biografía de guerra” (Alfaguara), que no es una biografía convencional, sino una autobiografía bélica a través de una recopilación testimonial que reúne toda su memoria periodística y personal.

El propio Pérez-Reverte autorizó y revisó la selección cronológica de sus crónicas, artículos, diarios y reportajes escritos en primera línea durante sus más de dos décadas como reportero de guerra.

“La guerra se queda en tu cabeza”: Arturo Pérez-Reverte

En el prólogo de este nuevo libro reflexiona en primera persona sobre su etapa como corresponsal y las secuelas de haber visto de frente los conflictos más cruentos del último tercio del siglo XX.

La guerra se queda en tu cabeza y ya no te abandona jamás. No son solo nombres y rostros, también los lugares retornan con la misma terquedad: Mostar, Sarajevo, Vukovar, Beirut, Malabo, Kassala, Managua, Yamena, Paso de la Yegua, Jartum, Bucarest, Nairobi, El Aaiún, Bagdad, Luanda, Maputo, Tessenei, Petrinja”, asegura Pérez-Reverte en las primeras páginas del ejemplar.

“Con el tiempo los recuerdos se vuelven racimos de cerezas, donde unas tiran de otras; un nombre trae una esquina acribillada a tiros; una ciudad trae un rostro; una habitación de hotel devuelve una conversación; una soledad o una música te hacen recordar una carretera, una sonrisa o una tumba”, enumera.

Y no se trata de nostalgia, sino del simple archivo de una larga vida. Del material con el que luego uno escribe novelas y algunas noches, desvelado en la oscuridad, paga el precio de haber mirado tanto tiempo al ser humano sin apartar los ojos”, reflexiona.

Trabajó primero para el diario Pueblo durante 12 años y luego para la Televisión Española (TVE). La guerra de las Malvinas fue un momento clave de su carrera que él mismo definió con la siguiente frase: “Fue la única guerra en mi vida en la que no he sido ecuánime y no me arrepiento”

Arturo Pérez-Reverte, el prolífico novelista y experiodista de guerra. Foto: Archivo Clarín/Ariel Grinberg

Estuvo en las islas en 1982 convirtiéndose en uno de los pocos corresponsales extranjeros que logró ingresar a la zona de combate. Tras desembarcar en Buenos Aires, logró viajar a Comodoro Rivadavia y de allí volar a Puerto Argentino (Stanley) a bordo de un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina que burlaba el bloqueo británico.

En sus crónicas destacó el valor de los pilotos y combatientes argentinos en condiciones extremadamente adversas. Relató los bombardeos navales y aéreos británicos, la vida de los soldados argentinos en las trincheras y el clima en las islas durante las semanas decisivas de la guerra.

“No me arrepiento, porque los chicos que morían allí se llamaban Fernández o Sánchez y eran mis paisanos”, manifestó en su artículo “Malos tiempos para los héroes”, publicado en la revista XLSemanal en agosto de 2019.

“La Argentina fue muy injusta con los héroes de Malvinas. Mi gran reproche es que no supo distinguir ni trazar una línea entre la dictadura criminal de Galtieri o la ESMA y la gente decente, los chicos y pilotos que pelearon como leones. Pusieron a todos en el mismo saco y eso es una gran injusticia”, argumentó.

“Pelearon con fusiles FAL oxidados y botas en el agua bajo un sistema militar injusto, pero hubo verdaderos héroes. Hasta los propios británicos les aplaudían y reconocían el coraje de esos pilotos que les pasaban a ras de agua”, rememoró.

Los recuerdos como “racimos de cerezas”, una metáfora de la memoria y la identidad

El autor de El húsar (1986), El maestro de esgrima (1988), La tabla de Flandes (1990) y El club Dumas (1993), dejó varias metáforas con su pluma en el prólogo de su nuevo libro.

Sus palabras invitan a la reflexión e invitan a diferentes interpretaciones. Desde una perspectiva psicológica, describir sus recuerdos un racimo de recuerdos sensoriales que se enraízan unos con otros representa una metáfora poética sobre su cosmovisión del mundo.

Arturo Pérez-Reverte reflexiona sobre su trayectoria y experiencias. Foto:Archivo Clarín/Fernando de la Orden

Durante mucho tiempo se pensó que la memoria servía simplemente para almacenar el pasado, como un sistema único de recopilación de información.

En 1972 el psicólogo canadiense Endel Tulving revolucionó la psicología al acuñar y desarrollar el concepto de “memoria episódica“, que explica que en realidad una de las principales funciones de la memoria es construir la identidad.

Tulving propuso una división clave en la memoria a largo plazo: por un lado, la “memoria semántica“, que funciona como una enciclopedia o diccionario mental, y por el otro, la “memoria episódica“, el registro de vivencias únicas experimentadas en primera persona, ligadas a un contexto temporal y espacial específico.

El psicólogo postuló que cuando recordamos un episodio de nuestra vida nuestro cerebro no solo recupera la información, sino que, además, genera la sensación de un viaje mental en el tiempo a ese momento.

Tulving sostenía que la suma de estos “viajes al pasado” mediante la memoria episódica nos otorga un sentido coherente de quiénes somos.

Para Pérez-Reverte, el exreportero de guerra que hoy está moldeado de forma inseparable por ese racimo de recuerdos, las cerezas no son eventos aleatorios, sino los bloques de construcción de su propia identidad y de su perspectiva del mundo.



Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior