Jesús, pastor de ovejas: “Un ganado de ovejas, cabras o vacas limpia mucho más que 100 personas. Si esas ayudas se dieran a gente que tuviera animales en esos montes, sería una gran solución”


Mientras el mundo ganadero gana cada vez más visibilidad en las redes sociales, también se multiplican las historias de quienes muestran cómo es realmente la vida en el campo.

Entre ellos está Jesús Sola, pastor de ovejas de Tortuera, un pequeño pueblo de Guadalajara de apenas 100 habitantes.

En una entrevista con Michel Ferrer para el podcast Morir de éxito, el ganadero habló sobre las dificultades de un oficio que requiere dedicación los 365 días del año, la falta de relevo generacional y el papel que, a su juicio, cumple la ganadería en la prevención de los incendios forestales.

Jesús aseguró que la despoblación es uno de los principales problemas que enfrenta el campo. “Los pueblos se están vaciando cada día más. Es que la gente joven no se queda y la gente mayor va falleciendo”, expresó.

En ese sentido, señaló que en estas localidades escasean trabajadores de prácticamente todos los rubros. “En un pueblo puede cuidar ancianos, limpiar casas, electricista, fontanero, camarero, policía. Hay carencia de todos estos oficios“, explicó.

Al hablar de su profesión, describió al pastoreo como un trabajo exigente que requiere una dedicación permanente. “El pastor es un oficio duro porque es muy esclavo. El problema de ser pastor o ganadero es que tienes que estar todos los días. Te tiene que gustar; si no te gusta, es difícil”, afirmó.

Además, explicó que la rutina está marcada por el ritmo de la naturaleza. “El ganado no tiene reloj. Trabajas un poco con el sol, desde que sale hasta que se pone. Así funcionamos: no llevamos ni reloj”, señaló.

Para Jesús, esa exigencia explica en gran parte por qué cada vez menos jóvenes eligen dedicarse a la ganadería. “La gente joven no quiere este trabajo porque es de lunes a domingo”, sostuvo.

También se refirió a las dificultades económicas para comenzar una explotación ganadera. Según detalló, es necesario invertir en un rebaño numeroso y en las instalaciones, además de esperar varios años antes de obtener ganancias.

“Tienes que comprar al menos 500 ovejas para comenzar y cada una cuesta 150 euros. Luego tienes que hacer una instalación que cuesta otro tanto. Y hasta los tres años no vas a obtener dinero”, explicó.

Por eso, considera que la mejor alternativa es hacerse cargo de un negocio ya existente. “La mejor manera de hacerse ganadero es ponerse de acuerdo con algún ganadero que se quiera jubilar y hacerse cargo de esa explotación. Pero la gente joven no quiere meterse”, lamentó.

El papel de la ganadería en la prevención de incendios de España, según Jesús Sola

Durante la conversación, Jesús también reflexionó sobre los grandes incendios que España sufrió en los últimos años y sostuvo que la desaparición progresiva de la ganadería contribuye a agravar el problema.

“Un ganado de ovejas, cabras o vacas limpia mucho más que 100 personas. ¿Qué coste tienen esas 100 personas limpiando un monte? Si esas ayudas se dieran a gente que tuviera animales en esos montes, sería una gran solución”, afirmó.

A pesar de las dificultades, aseguró que es una profesión que permite vivir bien. “Tampoco que te haces rico”, aclaró.

Además, aseguró que no se imagina trabajando entre cuatro paredes. “Para mí lo duro sería trabajar en una oficina porque si me encerraran en un sitio sin poder ver el horizonte me daría la sensación de que estoy en una cárcel”, expresó.

En ese sentido, remarcó que vivir rodeado de naturaleza le dejó enseñanzas que van más allá del trabajo. “Vivir en el campo me ha enseñado a respetar el entorno”, señaló.

Por último, reflexionó sobre la soledad que muchas veces acompaña a la vida del ganadero: “A veces la soledad es buena. En exceso no porque te vuelves un poco loco, pero de vez en cuando hace falta soledad para encontrarse a sí mismo”.

Fuente: www.clarin.com

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