De la comisaría de la mujer a la guerra: quién es la ex policía que reclutaba argentinos para ir a combatir a Ucrania

La ex policía de la Bonaerense Griselda Inés Ortiz (45) vendía en sus redes sociales la experiencia de ir a Ucrania para luchar en la guerra contra Rusia como una aventura heroica. Pero “por privado” el gancho era otro: al menos 1.000 dólares por mes con un bono de 700 si el destino era en la primera línea de fuego.

Una oferta nada despreciable si se tiene en cuenta que la propia Griselda -a la hora de pedir su baja de la Bonaerense- cobraba 1.200.000 pesos de básico en mano, lo que la obligaba a redondear con horas extras. Ella ganó más dinero que ese con la guerra, yendo a pelear a fines de 2025. De eso dan fe la decenas de fotos con uniforme militar y armas largas que compartió en sus dos perfiles de Facebook y su cuenta de Instagram. Pero después el negocio mejoró aun más, cuando empezó como reclutadora.

Según las pruebas por las que el fiscal federal de Lomas de Zamora Sergio Mola la detuvo el fin de semana pasado, Griselda y su novio enviaban a Ucrania contingentes de entre 10 o 15 personas cuyos pasajes pagaban con fondos aun no claros. El viaje era sin regreso, el que iba debía quedarse al menos 6 meses. Si quería volverse lo amenazaban con un cargo de deserción, o pagar 2.500 dólares de indemnización. La mayoría ni siquiera tenía celular propio “por miedo de que se comuniquen con el enemigo”, tampoco pasaporte.

El contrato real -que los interesados nunca veían antes de viajar- era de tres años para integrar una fuerza especial de apoyo a las tropas de Ucrania en la guerra con Rusia. Algunos de los reclutados tenían experiencia (ex militares o miembros del Grupo Halcón) pero otros apenas habían cumplido la mayoría de edad y no tenían idea de lo que les esperaba. Fueron estos últimos, al menos unos 15, los que recurrieron a la embajada argentina para pedir ayuda.

A Griselda no la detuvieron en el frente de batalla con una captura internacional con fines de extradición. La fueron a buscar, y la encontraron, en su casa de Tigre. Su último destino como policía había sido muy cerca, en la Comisaría de la Mujer y la Familia del mismo partido.

Griselda Ortiz es madre de cinco hijos.

Allí estuvo hasta que decidió pedir la baja, que se efectivizó el 11 de marzo de este año. Para ese entonces comenzaba a ser investigada. En la Bonaerense estuvo 9 años y cuatro meses. Sin contratiempos. Comenzó como “Pitufa” en la Policía Local (así se los llamó por los colores de su uniforme) en el 2015 tras pasar por la Escuela de Policía de Prevención de Tigre y en 2022, ya en la Policía de la Provincia de Buenos Aires, recibió el premio “estímulo” por su buen desempeño.

Madre de cinco hijos de entre 20 y 28 años, si algo queda claro del repaso de sus redes es que la experiencia en Ucrania le cambió la vida en más de un aspecto. Su novio, Jorge Alberto Otero (38) -un ex policía federal, físicoculturista y dueño de un gimnasio- era socio en el negocio de reclutamiento, de acuerdo a la investigación.

Ortiz y Otero en Kiev.

“Publicamos información sobre Griselda en septiembre de 2025, cuando formaba parte de la ‘Unidad Avanzada’ del GUR. Sin embargo, creo que pronto se dio cuenta de que el dinero estaba en reclutar a sus compatriotas para las unidades recién creadas”, se jactó este lunes un sitio pro ruso que se encarga, entre otras cosas, de deschavar mercenarios extranjeros. El GUR (por su siglas en ucraniano) es la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania que también maneja unidades operativas en el frente.

La causa y el alerta de Interpol

“Se logró detectar la modalidad del reclutamiento de hombres jóvenes ex integrantes de las Fuerzas Públicas con conocimiento de manejo de armas de fuego para ser trasladados mediante ofertas laborales engañosas hacia las zonas de conflicto armado en el continente europeo, ocultando la naturaleza real de las actividades, la firma de contratos en idiomas desconocidos, la retención de documentos, la imposición de condiciones coercitivas y en algunos casos, la vinculación directa a hostilidades armadas”.

Así empieza el “Alerta Morada” que Interpol Colombia giró a sus pares de la región el pasado jueves 23 de julio. Bajo el título “Modus Operandi: Trata de Personas con fines de Trabajo forzoso en Conflicto Armado”, la circular describe cómo se manejan las bandas que llevan carne fresca a la guerra Ucrania – Rusia, ya sea para el lado ruso como para el ucraniano.

Apenas unos días después de esta circular cayó Griselda Inés Ortiz acusada de reclutar jóvenes de bajos recursos para llevarlos a pelear con las tropas de Volodimir Zelensky. Según el planteo de la Justicia, la oferta era engañosa y ponía a los potenciales soldados en riesgo a cambio de un pago tan tentador como incomprobable: entre mil y tres mil dólares, dependiendo de lo cerca que estuvieran del frente de batalla.

Ortíz compartía imágenes de ella en Ucrania en sus redes.

El caso de Ortiz es uno de los nueve que recopilaron los fiscales Alejandra Mangano y Marcelo Colombo de la Procuraduría contra la Trata y Explotación de Personas (PROTEX). Estas investigaciones en su mayoría tramitan en la Justicia Federal de Lomas de Zamora porque es la jurisdicción del Aeropuerto de Ezeiza. Aunque también habría un caso en Tucumán y otro en Santa Fe.

A eso hay que sumarle cinco casos más tomados por la línea 145 contra la trata de personas que fueron denunciados por familiares de gente que quedó varada en Ucrania.

La Cancillería Argentina esta siguiendo el fenómeno de cerca hace varios meses, alertada por argentinos que pidieron ayuda en Ucrania, cuando se vieron acorralados por la situación.

"Compañía de Avanzada", el grupo que integraba la ex mujer policía.

Al parecer la guerra entre Zelensky y Vladimir Putin se alimenta de extranjeros. Algunos versiones indican que desde el año 2022, unos 27.000 extranjeros (de unos 130 países) fueron reclutados para el conflicto bélico. Latinoamérica no es la excepción.

En abril de este año, los fiscales Marcelo Colombo y Alejandra Mángano -de la PROTEX- habían puesto en conocimiento a la Red Iberoamericana de Fiscales Especializados contra la Trata de Personas y el Tráfico Ilícito de Migrantes (REDTRAM) de las posibles maniobras de captación y traslado de ciudadanos argentinos hacia Ucrania para intervenir en el conflicto armado entre ese país y la Federación de Rusia.

Además, habían puesto el foco en la necesidad de adoptar medidas tempranas orientadas a la adecuada detección, prevención y abordaje interinstitucional de este tipo de modalidad delictiva, con el fin de propiciar el intercambio de información relevante entre los organismos que la integran.

Otero y Ortiz en la comisaría de la Mujer de Tigre. Él era empleado municipal y ella sargento.

Allí explicaron que el fenómeno presentaba “indicios de organización estructurada y transnacional, con intervención de reclutadores locales que seleccionan perfiles (en muchos casos ex militares o ex fuerzas de seguridad), coordinan contingentes grupales y gestionan reservas de viaje bajo modalidad solo de ida hacia países limítrofes del conflicto bélico”.

Fuente: www.clarin.com

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