Carrera espacial: China recuperó por primera vez un cohete orbital y acorta distancias con SpaceX


El 10 de junio, China recuperó, por primera vez, una etapa de un cohete orbital, paso que la acerca a Estados Unidos en la carrera por la supremacía espacial.
La operación se llevó a cabo en el sur del país, mediante una técnica nunca antes utilizada.
SpaceX fue la primera empresa en lograr una hazaña como esta, y desde entonces lidera el ranking de regresos controlados de cohetes.
La maniobra en cuestión ocurrió 10 minutos después del lanzamiento inaugural del Long March 10B desde la base de Wenchang, en la isla de Hainan.
El sistema de recuperación fue desarrollado por la empresa estatal China Aerospace Science and Technology Corporation (CASC) y se montó sobre la cubierta del buque Linghang Zhe, ubicado en el mar de la China Meridional.
Se trata de un conjunto de cables tensados que forma una estructura para mantener la etapa del cohete en el aire. A su vez, esta tiene cuatro ganchos que se incrustan en la red.
Al momento de la captura, el segmento llegó en posición vertical y con una velocidad muy baja. Sus motores se encendieron durante el descenso para frenar la caída y corregir la trayectoria. En los segundos finales, el cohete se ubicó sobre la plataforma y los ganchos quedaron sujetos a la estructura.
El modelo difiere tanto de la técnica de SpaceX, que aterriza sus propulsores sobre patas en plataformas marítimas o bases terrestres, como del método utilizado en el cohete Starship, capturado por brazos robóticos acoplados a la propia torre de lanzamiento.
Al eliminar el peso de las patas y retraer la estructura a cierta distancia de la base, la ingeniería china ahorra combustible durante el descenso y conserva la capacidad de carga útil.
China había realizado un ensayo previo en febrero con un Long March 10A. En esa prueba, la etapa completó un descenso controlado y cayó al mar junto a la plataforma preparada para recibirla. En el intento de este viernes, se consiguió capturar el propulsor y mantenerlo fuera del agua.
Los cohetes fueron durante décadas vehículos descartables. La primera etapa agotaba su combustible durante el ascenso, se separaba y quedaba destruida al caer al océano o atravesar la atmósfera.
Ese segmento contiene los motores, los tanques y buena parte de los sistemas utilizados durante el despegue. Recuperarla permite revisar sus componentes, prepararla para otra misión y evitar la fabricación de un propulsor completo para cada vuelo.
Cuando en diciembre de 2015 recuperó una parte del Falcon 9, SpaceX se convirtió en la primera empresa que logró aterrizar la etapa de un cohete orbital. Tras ello, la empresa de Elon Musk transformó la maniobra en una operación habitual y ya acumula más de 600 recuperaciones de propulsores.
Esa capacidad le permitió lanzar con mayor frecuencia y disminuir el tiempo necesario entre misiones. El Falcon 9 realiza alrededor de 150 vuelos por año y sostiene buena parte del despliegue de Starlink, además de transportar satélites comerciales y cargas para la NASA.
Fuente: www.clarin.com



