Una serpiente de cascabel lo mordió en la pierna: estuvo 12 días internado y necesitó 54 dosis de antídoto para sobrevivir


Chris Howarth, un hombre de Idaho, visitaba la casa de sus padres en Oroville, California, cuando sintió una fuerte pinchazón. Al principio creyó que había pisado una espina, pero al mirar hacía abajo, descubrió que tenía una serpiente de cascabel a sus pies.
“Me mordió dos veces. Una de las mordidas fue bastante superficial, pero la otra alcanzó una vena”, contó Chris al medio californiano SFGATE. “Entré a la casa. Mi esposa pensó que estaba bromeando”, recordó.
Pero cuando Chris le mostró la pierna, su esposa y sus hijos pequeños “entraron en pánico”. Chris acababa de salir al patio trasero de la casa de sus padres para revisar la línea de agua cuando fue mordido, el 26 de mayo.
De acuerdo con el medio antes citado, el episodio ocurrió en un contexto de aumento de la actividad de las serpientes de cascabel en California durante la primavera, tras una ola de calor registrada en marzo. Hasta principios de julio, al menos tres personas habían muerto por mordeduras de estos reptiles y se habían notificado al menos 249 ataques.
Su esposa Jenny Howarth lo llevó de inmediato al Hospital de Oroville, a unos 15 minutos del lugar. Antes de llegar, Chris ya mostraba síntomas de reacción al veneno: lengua adormecida, ganglios inflamados y dificultad para respirar. Recibió el antídoto en aproximadamente una hora, pero la situación se fue agravando con el paso de los días.
La herida más profunda había inyectado veneno directamente en el torrente sanguíneo, según explicó Jenny. Durante los primeros días, Chris describió su estado como una montaña rusa: el antídoto aliviaba los síntomas por horas, pero luego volvían.
Al tercer día desarrolló una coagulopatía intravascular diseminada, una condición que lo ponía en riesgo de morir por hemorragia interna.
El punto más crítico llegó cuando el Hospital de Oroville agotó sus reservas de antídoto y plaquetas en el sexto día de internación.
“Empecé a sentirme muy mal. Mi pierna estaba muy hinchada y fue una situación aterradora. No sabía si iba a salir adelante. En un momento les escribí cartas a mis hijos para asegurarme de que tuvieran una última carta de papá”, relató Chris.
Ese mismo día fue trasladado al Hospital de Stanford, donde los médicos probaron un antídoto diferente que finalmente logró revertir el cuadro. En total, Chris recibió 36 dosis de antídoto en Oroville y 18 en Stanford, sumando 54 viales a lo largo de su internación.
Rais Vohra, director médico de la división Fresno-Madera del Sistema de Control de Intoxicaciones de California, señaló que la mayoría de los pacientes no necesita más que unas pocas dosis. “Suena como un caso realmente desafortunado”, dijo sobre la lesión de Chris.
El matrimonio también advirtió sobre un peligro poco conocido: la humedad y el barro pueden silenciar el sonido del cascabel, eliminando la señal de alerta más característica de estos animales.
Lo descubrieron cuando el padre de Chris fue a matar la serpiente y la encontró agitando el cascabel sin producir ningún ruido audible. “Es como si el cascabel se mojara o se embarrara y no suena, o suena muy amortiguado”, explicó Jenny.
La familia regresó a su hogar en Meridian, Idaho, en junio, pero Chris todavía no puede retomar su trabajo como cartero y arrastra síntomas seis semanas después de la mordedura. Un amigo abrió una campaña en GoFundMe para ayudar con los gastos
Fuente: www.clarin.com



