Javier Santoro, sexólogo: “Las parejas más felices y duraderas son las que se sostienen más en los valores que en las emociones”


El sexólogo Javier Santoro entiende que la frase “ya no siento lo mismo” impone un indicativo en una relación de pareja. Por el contrario, el especialista la sitúa como una prueba fehaciente de que los seres humanos aprendieron a amar al revés.
“Creemos que todo se tiene que sostener en las emociones, pero las parejas que van bien son las que se sostienen más en los valores”, explicó Santoro, también sociólogo, en uno de los videos que publicó recientemente en sus redes sociales.
En su podcast, Santoro complementa la divulgación científica con la atención a parejas. “Naturalizo que no todas las semanas estoy enamoradísimo, ni cada día pienso que mi pareja es la más guapa o la más inteligente del planeta. Naturalizo que mis emociones fluctúan, pero que tengo un proyecto que responde a unos valores de quién quiero ser”, indicó el experto.
En su planteo, Santoro advirtió que muchas relaciones se sostienen durante la etapa inicial del enamoramiento, pero luego enfrentan dificultades cuando esa intensidad disminuye. En ese marco, señaló que la clave no está en evitar ese cambio, sino en comprender qué elementos permiten que el vínculo continúe.
“El amor no se acaba, se transforma”, manifestó del mismo Santoro en la entrevista publicada por La Vanguardia, donde remarcó que las parejas que perduran no son las que mantienen la misma intensidad emocional, sino aquellas que logran construir una base sólida más allá de la pasión inicial.
Desde la mirada de Santoro, los valores funcionan como una estructura de fondo que ordena la convivencia. Allí se incluyen aspectos como la forma de comunicarse, la manera de resolver conflictos y las expectativas sobre el futuro. En ese sentido, el sexólogo planteó una de sus ideas centrales: “Las parejas más felices y duraderas son las que se sostienen más en los valores que en las emociones”.
En la relación de una pareja, el enamoramiento aparece como una etapa de alta intensidad emocional, en la que predominan la atracción y la idealización. Sin embargo, con el paso del tiempo esa etapa tiende a modificarse y dar lugar a una dinámica más estable y menos intensa.
En esa transición, muchas parejas interpretan la baja de la intensidad emocional como una crisis, cuando en realidad puede tratarse de un cambio natural dentro del desarrollo del vínculo afectivo.
La consolidación de una pareja, según este enfoque, depende en gran medida de la capacidad de construir un proyecto compartido. Esto incluye decisiones cotidianas, objetivos a futuro y acuerdos sobre la convivencia. Cuando esos elementos están alineados, el vínculo tiende a sostenerse incluso en momentos de menor intensidad emocional o de conflicto.
Las crisis forman parte del desarrollo de cualquier relación. En ese contexto, la manera en que se gestionan los desacuerdos puede fortalecer o debilitar el vínculo. El equilibrio entre afecto, valores compartidos y proyectos en común aparece como el factor que permite que el vínculo se mantenga más allá de las etapas emocionales propias de toda relación.
Fuente: www.clarin.com



