Por qué Julián Álvarez mete “presión” para jugar ante Egipto :: Olé

Cuando Julián Álvarez dijo que durante el Mundial ha estado “aprovechando cada minuto”, el #9 no buscó lanzar una frase cliché sino que quiso refrendar que se siente “muy bien” después de aquel esguince severo de tobillo derecho que lo hizo llegar tocado a los Estados Unidos.
No sabía, el Araña, que esa versión más cercana a su prime que mostró en sus minutos frente a Cabo Verde lo acercaron a su segunda vez como titular en el torneo. Ahora, como parte del equipo ABC1 que Lionel Scaloni parará ante Egipto en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta.
Superada la lesión que sufrió en el Atlético Madrid durante la semifinal de ida de la Champions League -y también sus secuelas, aquella incomodidad que sintió tras el alta médica y deportiva- Julián demostró ante los caboverdianos que si bien siguió fuera de la órbita del gol, pues no tuvo situaciones claras, sí fue útil en su principal característica complementaria al rol ofensivo que tiene: el de la presión.
Aunque Lautaro Martínez incorporó el deslome como una herramienta para sostenerse en los primeros cuatro partidos de la Copa del Mundo (incluso convirtió ante Jordania; dejó mano a mano a Messi ante CV con un pase top) en términos de proporción presión/minutos, Álvarez le sacó ventaja. Por biotipo, el cordobés suele hacer match con esa búsqueda: fue el rasgo que lo destacó en Qatar 22.
Estadísticamenre hay pruebas empíricas de la facilidad de Julián para apretar arriba. Aunque Lautaro Martínez lleva en el Mundial 76 presiones contra 40 de Julián Álvarez, el contexto cambia al ajustar por minutos. El Toro necesitó 335 minutos para alcanzar ese registro, mientras que Julián produjo sus 40 acciones en apenas 126, elevando su promedio a 28,6 presiones cada 90 minutos, muy por encima de las 20,4 de Lautaro.
Los números muestran dos perfiles distintos. Lautaro domina el volumen y la continuidad: 76 presiones, de las cuales 71 fueron indirectas, orientando la salida rival durante partidos completos. Julián, en cambio, maximiza la intensidad: con 7 presiones directas y un promedio de 28,6 presiones cada 90 minutos, fue el delantero que más presionó proporcionalmente cuando estuvo en cancha.
En una Selección que ha bajado sus niveles de intensidad en el pressing en esta competencia en relación a las anteriores, enrocar a JA por el Toro asoma como una cada vez más concreta opción para incomodar a la última línea egipcia.
Cuando Lionel Messi todavía no sabía que jugaría seis Mundiales sino que apenas estaba preparándose para el segundo, el planeta se volvió fanático del balance: una pulserita se vendía a precio módico (las más caras valían cerca de u$s 30) y garantizaba una especie de coordinación corporal perfecta. Mayor flexibilidad. Mayor elasticidad. Científicamente nadie resolvió si tal adorno colorido funcionó realmente o si el único efecto que causaba era el placebo. Pero el equilibrio, a fin de cuentas, se convirtió en una búsqueda. Un objetivo.
Dieciséis años después, Lionel Scaloni no anda luciendo aquellas mágicas pulseras de silicona que todavía se consiguen en algunos bazares del Once, pero igualmente persigue el objetivo del balance perfecto. Tácticamente hablando, su idea es que la Selección sea armónica, que no tenga descompensaciones. Y después de una alerta como la que significó el partido ante Cabo Verde, un ajuste ofensivo permitiría compensar ese desgaste físico que ya no se le exige a Lionel Messi, cuyo combustible se reserva para la definición y la resolución -aun cuando Leo se ha anotado quites y retrocesos valiosos.
Ahí entra Julián en escena para volver a transformarse en ese delantero inquieto, versátil, que abre espacios en el área y no es tan posicional, que no cuenta con el poder físico de Lautaro pero sí se destaca por su capacidad atlética para atosigar a centrales, laterales y hasta a arqueros. Una variedad de catálogo que lo ha vuelto apetecible en el mercado que transcurre de manera paralela al Mundial y que ha erosionado las relaciones diplomáticas entre el Atlético Madrid (que se resiste a venderlo) y el Barcelona, que desea comprarlo al igual que el Real Madrid.
El propio jugador se abrió después de Austria al reconocer que lo mejor para “todos” sería una transferencia. Aunque la posición de Miguel Angel Gil Marín, chairman y principal responsable de las decisiones del fútbol del Atlético, se contrapone con la de Joan Laporta, quien está decidido a cumplirle el “sueño” al calchinense. Está claro, sin considerar la inversión de € 500 de la cláusula de JA.
Pero Álvarez le ha dado un stop al tema. Su foco ahora está en Atlanta, Georgia. En Egipto. En “su” chance, la que esperan esos fanas que suelen ovacionarlo efusivamente dentro de los aplausómetros: es, sin dudas, uno de los jugadores favoritos de los hinchas. Los que eligen su dorsal para estampar sus camisetas. Los que lo quieren ver en modo Lusail.
Scaloni públicamente fue medido. “Del tema del 9 no me gusta hablar mucho, quiero respetar a los dos” se cuidó después del 3-2 ante Cabo Verde en Miami. Sin embargo repitió que quiere tener “equilibrio” y descartó al menos en on la chance de reunir a Álvarez, Lautaro y Messi. En esa pulseada, ante los egipcios se impondría Julián.
ATLANTA (ENVIADO ESPECIAL).
Fuente: www.ole.com.ar






