Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de medicina: “La casualidad no sonríe a quien la desea, si no al que la merece”


Los debates sobre si en el éxito tienen más peso la suerte o el mérito siempre son intensos, rebuscados y nunca llegan a una clara resolución. En esa superposición de ideas, el premio Nobel de medicina Santiago Ramón y Cajal, impuso su postura tajante.
Según este prestigioso científico de principios del siglo pasado, “La causalidad no sonríe al que la desea, si no a quien la merece”.
Este pensamiento, como interpreta una nota de AS, hace alusión al esfuerzo, la constancia, la capacidad o el trabajo que está detrás de los supuestos golpes de suerte o hechos fortuitos.
En otras palabras, para Ramón y Cajal la “buena suerte” no aparece por arte de magia ni por solo desearlo.
En todo caso es una consecuencia del esfuerzo sostenido, la disciplina y una preparación constante. Todos estos factores, de acuerdo a su postura, aumentan las oportunidades de circunstancias favorables.
A partir de allí, las supuestas casualidades pueden ir a nuestro favor y convertirse en alternativas concretas y accesibles.
Pasos para aumentar las chances de concretar metas, según la psicología conductista
Como indica el sitio Psyciencia, para la psicología conductista -la rama de esta especialidad centrada en el estudio de comportamientos y datos concretos- existe una secuencia orientativa que ayuda a concretar las metas propuestas (y, por consiguiente, que lo logrado no sea por azar).
Estos son los pasos sugeridos, según esta corriente.
La sugerencia es describir este objetivo lo más específico y concreto posible. Existe una enorme diferencia entre “Quiero ganar más plata” y “En cuatro meses, busco consolidar una facturación de $ 2.000.000”.
Otro ejemplo concreto y que puede resultar orientativo. No es lo mismo plantear “Me gustaría hacer más ejercicio” que “Deseo caminar cinco kilómetros tres veces por semana”.
Con esto, la psicología conductista se refiere a los contextos o señales ambientales que generan la necesidad de cambio.
Siguiendo esta concepción, para alcanzar un cambio, hace falta tener el registro más completo posible de los motivos y trabas que se interponen hacia ese objetivo. De esta forma, la estrategia será más ajustada y eficiente.
En lo posible, con pasos, etapas, plazos y fechas. Esta es una buena estrategia para llevar las ideas a la realidad y que no queden en excelentes intenciones.
Santiago Ramón y Cajal fue un médico especializado en histología y anatomía patológica que obtuvo en 1906 el premio Nobel de medicina.
El gran hito que lo llevó a este máximo reconocimiento de la ciencia fue su doctrina sobre las neuronas. A partir de sus investigaciones, estas dejaron de tomarse como entidades individuales, algo que dio paso al esquema de la estructura del sistema nervioso, tal como hoy es conocida. Por estas innovaciones es tomado como uno de lo padres de la neurociencia moderna, que tanta relevancia adquirió en los últimos tiempos.
Fuente: www.clarin.com



