Hace 400 años era un conjunto de islas: el terremoto que cambió para siempre esta playa de España


La Antilla es hoy una de las playas más concurridas de la costa de Huelva, ubicada en el suroeste de España. Cada verano recibe a miles de visitantes que disfrutan de su extensa franja de arena, sus atardeceres y el paisaje del Atlántico, sin imaginar que hace siglos ese lugar tenía una apariencia completamente distinta.
Mucho antes de convertirse en el amplio arenal que existe en la actualidad, la zona estaba formada por un conjunto de pequeñas islas y depósitos de arena separados por el mar. El litoral cambiaba constantemente por la acción de las mareas, las corrientes y el propio océano. Sin embargo, el gran cambio llegó el 1 de noviembre de 1755, cuando el terremoto de Lisboa alteró profundamente el suroeste de Europa.
Además de provocar importantes daños materiales en Lepe, el sismo modificó la línea de costa y dio origen, con el paso del tiempo, a la playa que hoy caracteriza a La Antilla.
Resulta difícil imaginar que el lugar donde hoy se extiende una amplia playa estuviera ocupado por pequeñas islas y bancos de arena. Sin embargo, esa era la configuración original del litoral antes de mediados del siglo XVIII.
La curiosa historia fue recordada recientemente por La Casita Azul de La Antilla, una histórica tienda local dedicada a la ropa, los complementos, el arte y el bienestar.
Esta tienda compartió a través de sus redes sociales algunos de los episodios históricos más llamativos de este rincón de la costa onubense.
Durante siglos, el paisaje estuvo en permanente transformación por la acción del Atlántico. Las mareas y las corrientes modificaban continuamente la disposición de la arena, por lo que la costa todavía no había adquirido la forma estable que presenta en la actualidad.
Uno de los lugares que mejor permite comprender esa evolución es la Torre del Catalán, declarada Bien de Interés Cultural y construida por orden del rey de España Felipe II a finales del siglo XVI.
La fortificación integraba una red defensiva creada para vigilar posibles incursiones de piratas y embarcaciones enemigas. Desde allí, un vigía observaba permanentemente el horizonte para alertar al resto de la costa en caso de peligro.
Antes del terremoto de 1755, la torre se encontraba prácticamente junto al borde del acantilado, con el océano mucho más próximo a su base. La posterior transformación del litoral modificó completamente ese entorno, haciendo retroceder la línea de costa y dejando a la edificación a más de un kilómetro del mar actual.
Este drástico cambio convirtió a la construcción en uno de los principales testimonios de cómo un fenómeno natural modificó para siempre la geografía de La Antilla, dando origen al paisaje costero que hoy disfrutan miles de visitantes.
Fuente: www.clarin.com



