El designado vocero presidencial fue clave para el quórum en Diputados que trata el Súper RIGI y el acuerdo con los holdouts


Con lo justo y sin sobrarle nada, el oficialismo consiguió este miércoles el quórum para arrancar la sesión en la Cámara de Diputados con la intención de dar media sanción al proyecto de promoción de inversiones, Súper RIGI, y completar el trámite legislativo para pagarle a los fondos buitre.
En la reunión de Labor Parlamentaria de esta mañana, los presidentes de bloque definieron el temario y desarrollo de la sesión. Se estima que el debate, entre cuestiones de privilegio, homenajes y el tratamiento de los proyectos Súper RIGI y el acuerdo con los holdouts demandará más de 12 horas.
El designado vocero presidencial, Adrián Ravier, fue clave para que el oficialismo consiguiera los 129 diputados para arrancar la sesión al sentarse a sólo un minuto de que venciera el plazo para conseguir el quórum. Tras arrancar el debate, el pampeano presentó la renuncia a su banca y juró su reemplazante Martín Matzkin, cercano a Patricia Bullrich, quien asistió a la asunción.
Para llegar a los 129 diputados, los libertarios recibieron el respaldo de los legisladores que están alineados con los gobernadores Marcelo Orrego (San Juan), Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Rolando Figueroa (Neuquén). También sumó a los dos representantes del MID, al santacruceño José Luis Garrido y a la radical Karina Banfi.
Hubo ausencias que llamaron la atención, sobre todo en Innovación Federal, el bloque que responde al gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, y el misionero Carlos Rovira, que presentó 5 de sus 9 legisladores, Dos misioneros, dos salteños y un formoseño.
Por su parte, Provincias Unidas, el espacio que en el que juegan Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Martín Llaryora (Córdoba) e Ignacio “Nacho” Torres (Neuquén), no colaboró con el quórum y se mostró unificado. Tampoco hubo diputados del peronismo, de la Coalición Cívica, ni de la izquierda, que ingresaron tras alcanzarse el quórum.
La sesión estaba convocada para las 12 y en la tropa libertaria ya había preocupación en la víspera, cuando fracasó el intento de la oposición para avanzar con la interpelación de Adorni.
En el despacho de Martín Menem sabían que estaban ajustados para el quórum y ante tal incertidumbre se resolvió que Adrián Ravier, el diputado designado para reemplazar a Adorni iba a ocupar su banca hasta iniciar la sesión.
Por eso, tras arrancar la sesión recién Menem confirmó la presentación de la renuncia de Ravier y acto seguido prestó juramento Martín Matzkin, cercano a Bullrich.
La oposición insiste con la interpelación de Adorni
Más allá de este dato, la sesión está cruzada por la compleja situación judicial del jefe de Gabinete, que tensionó la relación entre el oficialismo y los aliados en ambas cámaras y empujó a la oposición crítica a impulsar el pedido de interpelación con moción de censura.
En el arranque de la sesión de este miércoles, Myriam Bregman volvió a insistir para que se trate sobre tablas el pedido de interpelación con moción de censura del jefe de Gabinete. La iniciativa quedó lejos de alcanzar los tres cuartos de los votos al tratarse de un apartamiento del reglamento. La votación finalizó 104 votos a favor y 125 en contra.
Luego hizo otro intento Maximiliano Ferraro de la Coalición Cívica, quien propuso emplazar el tratamiento en comisión de un paquete de proyectos vinculados con Adorni, pero tampoco prosperó porque obtuvo 122 votos a favor y 108 en contra sin alcanzar los tres cuartos.
En ese pasaje de la sesión, Cristian Ritondo, jefe del PRO, salió al cruce de las críticas del peronismo y de la oposición dura que criticó al macrismo y a la UCR no por haber acompañado con el quórum en la sesión fallida del martes.
“La responsabilidad de quienes tienen conseguir el quórum corresponde a los que convocan. En el show de ayer quedó demostrado que era imposible conseguir los dos tercios”, se defendió Ritondo.
Lo cierto es que el oficialismo pudo postergar la interpelación en Diputados este martes, pero por presión del PRO y la UCR sus principales aliados tuvo que habilitar el tratamiento en comisión, una jugada que se acordó el lunes pasado antes de la sesión fallida de la oposición.
Sin embargo, el panorama es complejo para el oficialismo porque Cristian Ritondo, jefe del PRO, y Pamela Verasay, exigieron a Martín Menem un cambio en la convocatoria a comisión, que en principio iba a ser sólo informativa y, finalmente, se habilitó la opción para que la oposición pueda sacar despacho. “Si quieren sacar dictamen y tienen los números que lo hagan”, desafió el libertario Nicolás Mayoraz, quien presidirá el debate.
Lo cierto es que la oposición amiga le dio tiempo al Gobierno para que decida el futuro de Adorni, pero si no hay una respuesta que satisfaga a los legisladores en las próximas semanas podría avanzar el pedido de interpelación, la escala previa a la moción de censura y desplazamiento del funcionario.
Fuente: www.clarin.com



