El descubrimiento que reabre un misterio del Sáhara: hallan 260 tumbas de hace 6.000 años


Un equipo de arqueólogos descubrió un extenso complejo funerario, una ciudad de los muertos, en pleno desierto del Sáhara que incluye al menos 260 tumbas construidas hace unos 6.000 años. El hallazgo aporta nuevas evidencias sobre las poblaciones que habitaron la región durante un período en el que el paisaje era muy diferente al actual.
Las estructuras fueron localizadas en el área de Faya, en el norte de Chad, una zona que hoy forma parte de uno de los entornos más áridos del planeta. Sin embargo, durante el llamado Período Húmedo Africano, el lugar contaba con lagos, vegetación y condiciones favorables para el asentamiento humano.
Los investigadores consideran que el descubrimiento ofrece una oportunidad excepcional para comprender las prácticas funerarias, la organización social y la evolución de las comunidades que ocuparon el Sáhara cuando todavía era una región habitable y relativamente fértil.
El estudio permitió identificar 260 monumentos funerarios distribuidos en una amplia superficie. Entre ellos aparecen estructuras de distintos tamaños y características, lo que sugiere que fueron construidas durante largos períodos y posiblemente por grupos humanos diferentes.
Los arqueólogos detectaron una gran diversidad de tumbas. Algunas presentan formas circulares sencillas, mientras que otras poseen dimensiones mucho mayores y una arquitectura más compleja.
Esta variedad llamó especialmente la atención de los investigadores porque podría reflejar las diferencias sociales o los cambios culturales que hubo a lo largo del tiempo.
Uno de los elementos más destacados del hallazgo es la presencia de monumentos funerarios de gran tamaño que dominan visualmente el paisaje.
Estas construcciones se encuentran rodeadas por otras tumbas menores, configurando una especie de organización espacial que los especialistas consideran significativa.
La ubicación de los enterramientos también ofrece pistas sobre cómo estas comunidades utilizaban el territorio y la importancia simbólica que otorgaban a determinados sectores del paisaje.
Los investigadores consideran que el sitio constituye uno de los complejos funerarios prehistóricos más relevantes documentados en la región.
Entre los aspectos más destacados figuran:
Los especialistas destacan que la cantidad de estructuras registradas permite analizar la evolución de las poblaciones que ocuparon la zona durante varios siglos y comprender mejor sus costumbres.
Además, la diversidad arquitectónica observada ofrece nuevas pistas sobre la complejidad social de estos grupos humanos.
Uno de los aspectos más llamativos del descubrimiento es el contexto ambiental en el que fueron construidas las tumbas. Hace aproximadamente 6.000 años, gran parte del Sáhara atravesaba condiciones climáticas muy diferentes a las actuales.
Durante ese período existían cuerpos de agua permanentes, abundante vegetación y recursos suficientes para sostener comunidades humanas.
Esa transformación ambiental permitió el desarrollo de asentamientos y actividades que hoy resultarían imposibles en gran parte de la región.
El complejo funerario hallado en Faya constituye una prueba tangible de esa ocupación humana. Los monumentos muestran que las poblaciones locales mantenían tradiciones funerarias elaboradas y destinaban importantes esfuerzos a la construcción de espacios para sus muertos.
Los arqueólogos consideran que estos enterramientos pueden aportar información clave sobre las relaciones sociales, las creencias y la manera en que estas comunidades concebían la muerte y la memoria colectiva.
Al mismo tiempo, el hallazgo ayuda a reconstruir una etapa poco conocida de la historia del Sáhara, cuando el desierto más grande del mundo todavía albergaba paisajes verdes y grupos humanos que dejaron su huella en forma de monumentos que sobrevivieron durante milenios bajo la arena.
Fuente: www.clarin.com



