Muchos dueños lo desconocen: la Ley de Bienestar Animal prohíbe tener perros y gatos viviendo en terrazas o balcones en España


Desde la entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal en 2023, mantener a perros y gatos viviendo de forma habitual en terrazas, balcones o azoteas puede acarrear importantes sanciones económicas en España.
La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, introdujo un cambio relevante en la legislación al reconocer a los animales de compañía como “seres sintientes” y no como simples bienes materiales. Este nuevo enfoque implica mayores responsabilidades para los propietarios y un endurecimiento de las sanciones en situaciones que puedan afectar a su bienestar.
Aunque la normativa no impide que perros y gatos accedan ocasionalmente a terrazas o balcones, sí prohíbe expresamente que estos espacios se conviertan en su lugar de residencia permanente o habitual.
El artículo 27 de la norma establece la prohibición de mantener animales “de forma permanente en terrazas, balcones, azoteas, traseras, sótanos, patios y similares o vehículos”.
Además, también puede considerarse una infracción dejar a los animales sin supervisión durante largos periodos en estos espacios, especialmente cuando están expuestos a temperaturas extremas, lluvia o condiciones meteorológicas adversas.
La ley también presta especial atención a los casos en los que los animales permanecen atados o sin acceso al interior de la vivienda, situaciones que pueden provocar estrés, ansiedad y otros problemas físicos y psicológicos.
La medida responde a criterios veterinarios y etológicos. Diversos especialistas llevan años alertando de que el aislamiento prolongado puede afectar gravemente al comportamiento de perros y gatos, favoreciendo la aparición de conductas compulsivas, miedo, apatía o agresividad.
A ello se suma el riesgo climático. Durante el verano, balcones y terrazas pueden alcanzar temperaturas capaces de provocar golpes de calor en cuestión de minutos. En invierno, la exposición continuada al frío y la humedad también puede derivar en problemas de salud.
En el caso de los gatos, la normativa busca además prevenir accidentes frecuentes como las caídas desde ventanas y balcones, conocidas popularmente como el “síndrome del gato paracaidista”, una de las urgencias veterinarias más habituales durante los meses de calor.
El incumplimiento de estas obligaciones puede dar lugar a sanciones importantes.
Cuando las condiciones en las que se mantiene al animal generan sufrimiento o estrés injustificado, la conducta suele considerarse una infracción grave, castigada con multas que van desde los 10.001 hasta los 50.000 euros.
Si la situación pone en peligro la vida del animal o provoca su muerte, las sanciones pueden ascender hasta los 200.000 euros al tratarse de una infracción muy grave.
En los casos más extremos, las autoridades pueden ordenar la retirada de la mascota e incluso prohibir al propietario la tenencia de animales durante un periodo de entre uno y cinco años. Además, determinadas conductas podrían derivar en responsabilidades penales por maltrato animal.
Por ello, aunque perros y gatos puedan disfrutar de balcones, terrazas o patios de forma puntual, la legislación española deja claro que estos espacios no pueden convertirse en su lugar habitual de vida.
Fuente: www.clarin.com



